sábado, 21 de enero de 2017

TARDE PARA LA IRA






La ópera prima de Raúl Arévalo en su faceta como director es sencillamente bestial.

"Tarde para la ira" es un thriller que consigue mantener al espectad@r en tensión desde el primer fotograma. No sería en mi opinión procedente comparar este debut,que rebosa maestría,con otras películas españolas del mismo género,porque cada autor tiene sus propias señas de identidad, y desde luego,las de Raúl Arévalo rebosan aquí valentía con un thriller cañí,contundente,seco como un puñetazo y fulminante como un disparo.



El 2016 nos deja con "Tarde para la ira" la que para mí es la mejor interpretación de Antonio de la Torre  hasta la fecha, y lo es porque aunque comparte protagonismo con Luis Callejo, y ambos están soberbios,De la Torre hace historia en este país con un personaje tan simple y a la vez tan complejo como es José.



El argumento gira en torno a la salida en prisión de Curro (Luis Callejo) tras ocho años recluido por su participación como conductor en el atraco a una joyería.Su intención es dar carpetazo al pasado y rehacer su vida junto a su novia Ana (Ruth Díaz) y su hijo pero la aparición del personaje de Jose,hará que sus planes inesperadamente no salgan exactamente como él había previsto.


La atmósfera creada por Raúl Arévalo ambientada en las provincias de Madrid y Segovia en el  agosto del 2007 rezuma verdad y nos ofrece un retrato de la España más negra y primitiva, ésa que sale en los diarios y se escucha en las leyendas negras de cualquier pueblo pequeño entre las mujeres que conocen el origen de todas las reyertas.
Arévalo recrea un mundo muy español,con una banda sonora acorde a esa idiosincracia y como marinero que es antes que capitán extrae de cada actor/actriz  lo mejor de sí mismo,sin filtros,sin ningún tipo de artificiosidad.


No puedo adelantar nada más del argumento,no esta vez,porque es un thriller que requiere que el espectador vaya en blanco,cuanta menos información mayor será el impacto de esta novela negra audiovisual que ya desde el primer plano nos coge por el cuello y nos mantiene clavados a la butaca hasta que finaliza la escena del fraguado atraco a la joyería. Se trata de un plano secuencia que nos deja casi sin aliento y que supone el arranque de una serie de hechos impredecibles a ocho años vista.


El resultado de este relato de la España más rancia y primaria,es una interesante reflexión en torno a la ira gestada a fuego lento,además,esa ira esencialmente masculina,que tan honestamente sabe reflejar De la Torre,la ira callada,la que no se manifiesta y perdura a lo largo del tiempo contenida y agazapada como un leopardo que salta inesperadamente hacia su presa con movimientos tal vez aquí menos precisos pero sí, igual de contundentes.


No quiero dejar pasar por alto el personaje de Luis Callejo, Curro,actor que convence,que es rotundo en la defensa de un personaje duro y curtido,y sin embargo,aquí sobrepasado.Está magnífico a la hora de expresar la ira,la frustración,el miedo.
Y como no, el personaje femenino,el de Ana interpretado por una magnífica Ruht Diaz, parece menos trascendente de lo que realmente es,una pieza clave en este puzzle que poco a poco se irá completando y del que iremos conociendo el sentido a medida que se esclarece la maraña.

Uno de los aspectos que más me interesa de la película es la reflexión moral que suscita en torno al bien y el mal y cómo los personajes pasan de ser víctimas a verdugos y viceversa y el espectador se queda confundido y contrariado sin saber muy bien de qué lado está. 
 


No quisiera desmerecer el gran trabajo actoral de Manolo Solo porque es de los que también merecen una crítica aparte.No es casualidad que de este debut de Raúl Arévalo ( que también es coguionista junto a David Pulido) hayan salido un total de 11 nominaciones de cara a los próximos goyas,yo estoy convencida que alguno muy meritorio caerá ,y apuesto desde aquí por Antonio de la Torre y Luis Callejo ,como mejores actores  protagonistas,por Raúl Arévalo como mejor director novel, por Ruth Diaz como mejor actriz revelación y por Manolo Solo como mejor actor de reparto.
Al tiempo......que pronto saldremos de dudas.

Féliz fin de semana zinéfil@s,

un abrazo,

Troyana



viernes, 13 de enero de 2017

El sueño eterno


“Tengo diez mandamientos para hacer una película. Los nueve primeros dicen: ¡no debes aburrir!” (Howard Hawks)

Ese es el decálogo que rige todo el cine de Hawks,  incluido  “El sueño eterno”, uno de los grandes hitos del cine negro.

Hawks logró grandes películas en casi todos los géneros. A él se deben comedias como “La fiera de mi niña”, “Luna nueva” o “Bola de fuego”;  westerns como “Río Rojo”, “Río Bravo”, “El Dorado” o,  su última película, “Río Lobo”; títulos de cine negro como “Tener y no tener” o “El sueño eterno”; musicales como “Los caballeros las prefieren rubias”: películas de aventuras como “Hatari”, o históricas como “Tierra de faraones”.

En 1944 Hawks acababa de terminar para la Warner  “Tener y no tener” y estaba obligado por contrato a dirigir y producir otra película para la compañía.  Su intención inicial fue rodar una comedia, pero como la idea no cuajó decidió hacer otro “film noir” con los protagonistas de “Tener y no tener”, Bogart y Bacall, que habían demostrado una química que hacía presagiar el gran éxito que, efectivamente, tuvo la película cuando se estrenó.

“Tener y no tener”  fue  la primera película de Bacall (Hawks la había descubierto gracias a una portada de Harper´s Bazar en la que aparecía posando como modelo), y también la primera de los cuatro clásicos del género negro que rodarían juntos Bogart y Bacall: “Tener y no tener” (1944), “El sueño eterno” (1946), “La senda tenebrosa” (1947), de Delmer Daves, y “Cayo Largo” (1948), de John Huston.


Esa fue, pues, una de las grandes bazas con las que contó Hawks para “El sueño eterno”: que la protagonizara  la que se convertiría en una pareja de leyenda del género negro.

Así, Humphrey Bogart encarnó a Philip Marlowe y Lauren Bacall a Vivian Sternwood Rutledge, en una película que se basaba en la novela del mismo título de Raymond Chandler. En la novela aparecía por primera vez el personaje de Marlowe que, junto con el Sam Spade de Hammett, también interpretado por Bogart en 1941 en “El halcón maltés”, se convirtió en el detective por excelencia de la novela negra norteamericana.

La película fue fabricada para la pareja. El personaje de Bogart se mantuvo bastante fiel al Marlowe literario (y el mismo Chandler quedó entusiasmado con la actuación de Bogart). En cambio, el personaje de Bacall fue una creación de los guionistas a partir de dos de la novela (el de Vivian Sternwood Regan y el de “Peluca de plata”), con el fin de crear uno en el que Bacall pudiera desarrollar todo su potencial como actriz.

Hawks, que fue uno de los grandes directores de la Screwball comedy, era maestro en sacar provecho de las protagonistas femeninas de sus comedias: mujeres muy decididas y de fuerte personalidad que dominaba a la de sus oponentes masculinos, como por ejemplo Barbara Stanwyck en “Bola de fuego” o Katharine Hepburn en la “Fiera de mi niña”.

“El sueño eterno” tiene alguna de las características de esas comedias de Hawks: los toques de comicidad para romper de vez en cuando la tensión (por ejemplo la hilarante conversación telefónica que Bogart y Bacall mantienen con un policía), sus brillantes y rapidísimos diálogos y también la personalidad decidida de la protagonista femenina, que no domina en este caso a la masculina (eso sería impensable cuando el oponente es Marlowe) pero sí que llega a estar a la altura del duro y sarcástico, aunque humano, detective.




Igualmente, el final de la película, tiene un poco de las uniones felices e improbables con las que acaban sus comedias, a diferencia del final de la novela mucho más cínico,  realista y "noir" 

La película es generalmente aceptada como una de las obras cumbres del género negro. Sin embargo, el argumento es uno de los más oscuros y enrevesados que pedirse puedan, con infinidad de personajes y delitos: asesinatos por métodos variados, desapariciones, chantaje, palizas... En la novela es complicado seguir todos los vericuetos de la acción; en la película casi imposible.

Pero, realmente, eso no importa. Lo que importan son los diálogos insuperables, la química palpable que existía entre los dos protagonistas y la atmósfera, absoluta y maravillosamente, “film noir” en la turbiedad de sus amorales personajes o con una moral propia como la de Marlowe.

Howard Hawks utiliza todos los elementos cinematográficos con una sobriedad clásica que debe más al realismo estadounidense que al expresionismo alemán tan presente en otras películas del género. Aunque las escenas se ruedan fundamentalmente en interiores,  no utiliza el violento claroscuro expresionista ni sus forzados encuadres, sino planos generales en los que la cámara sigue continuamente a Bogart, centro de toda la acción.

Lauren Bacall, en sus memorias “Por si misma y un par de cosas más”, hace unos muy descriptivos y esclarecedores comentarios sobre la película y su rodaje.

“A pesar de la angustia de mi vida privada, el rodaje fue muy divertido. El reparto era maravilloso y todos nos caímos bien. Un buen día, Bogie llego al plató y pregunto a Howard:
-¿Quién empujó a Taylor desde el embarcadero? (el chófer asesinado al principio de la historia).
Todo el mundo se detuvo en seco. Ni Howard ni nadie tenían respuesta… Howard envió un telegrama a Raymond Chandler para preguntárselo. No lo sabía ni él. El sueño eterno era una historia de cine negro que se llevaba la palma: complicada, enigmática, misteriosa y repleta de personajes pintorescos, muchos de los cuales aparecían en una sola escena. Todo contribuía al aura de la película y, así, nadie se molestó en averiguar el misterio: era una gran cinta de cine negro y resultaba apasionante sin más. Aún lo es.”

En cuanto a la angustia de su vida privada, Lauren se refiere a que ella y Bogart, que se habían enamorado al coincidir en “Tener y no tener”, durante el rodaje de “El sueño eterno” tuvieron que afrontar las tensiones del divorcio de Bogart de su mujer y no lograron casarse hasta mayo de 1945.

La situación que estaba viviendo la pareja repercutió en la grabación. Bogart, que se refugiaba de sus problemas en el alcohol, incluso faltó algún día al rodaje, paralizándolo ya que su personaje aparece en todas las escenas.

Howard Hawks no perdonó esta indisciplina, ni que Bacall, que era su descubrimiento personal, no obedeciera su ultimátum de alejarse de Bogart; ultimátum en el que había una parte de celos y otra de genuino interés por el futuro de Bacall como actriz.

Incluso Jack Warner le envío este peculiar telegrama a Bacall: “Me han llegado rumores de que estás divirtiéndote en el rodaje. Esa situación debe cesar de inmediato”. Lo que dice mucho de la manera en que Warner se relacionaba con los actores que trabajaban para él.

Howard Hawks, que gustaba de repetir con sus actores fetiches (Cary Grant, John Wayne) nunca quiso volver a trabajar con los Bogart, ni juntos ni por separado. Con Hawks no se bromeaba; bien lo habían comprobado los hermanos Warner o sus directivos cuando iban al rodaje con intención de controlarlo: el director, sin alterarse, paraba la grabación y no la reanudaba hasta que se iban.

Otra de las grandes bazas con las que contó Hawks fue con el magnífico equipo de guionistas: William Faulkner, Jules Furthman, que ya habían trabajado con él en “Tener y no tener”, y la joven escritora de ciencia ficción Leigh Brackett.

William Faulkner (Premio Nobel en 1949) había comenzado a colaborar como guionista con Hawks en 1933 (en “Vivamos hoy”). En realidad de las ocho películas en las que participó como guionista, cinco fueron dirigidas por Hawks (incluidas “Tener y no tener”, “El sueño eterno” y “Tierra de faraones”).

Gracias a este brillante equipo de guionistas la película sobresale por sus diálogos, rápidos y brillantes  como  fogonazos de disparos. Valga de ejemplo el que sostienen Bogart y Bacall en su primer encuentro:

Vivian: No me gustan sus modales.

Marlowe: A mí tampoco los suyos y no he pedido esta entrevista. A mí tampoco me gustan mis modales, me hacen llorar las noches de invierno y me importa tanto que le moleste como que se tome la sopa con tenedor.

O el cargado de erotismo durante la estupenda escena, obra de  Jules Furthman, que se rodó ocho meses después de finalizar el rodaje oficial (en enero de 1945), porque Hawks consideraba que era necesaria alguna escena adicional para sacar provecho de la química que había entre los protagonistas.

Vivian: Bien, hablando de caballos, antes de apostar me gusta ver cómo arrancan, cómo corren y cómo van en la carrera. Me parece que a usted le gusta arrancar fuerte.

Marlowe: Por mi parte, creo que tiene usted cierta clase, pero no sé adónde puede llegar, ni cuánto puede correr.

Vivian: Eso depende bastante del jinete…

Un gran guion, los protagonistas más adecuados, la pericia de Hawks como director y algún que otro condimento como la fotografía de Syd Hickox, la música de Max Steiner, el buen trabajo de los secundarios (es obligado mencionar a Dorothy Malone y la escena de alto voltaje que protagonizó con Bogart en una librería)… Todo eso, y alguna otra cosa, dieron como resultado una película que, a pesar de ser tachada por algunos de inmoral, tuvo un éxito inmediato.
Ya lo dijo Bacall: “…era una gran cinta de cine negro y resultaba apasionante sin más. Aún lo es”.
Yolanda Noir

viernes, 30 de diciembre de 2016

Tierra de faraones

-Trabajando tantos hombres se terminará pronto la pirámide, ¿verdad, padre?.
-No, Senta. Se necesitará mucho tiempo, trabajarán muchos años. Unos serán ya viejos, otros morirán... y las piedras de la pirámide estarán regadas de sangre y lágrimas.

"Tierra de faraones" Howard Hawks
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Keops es un faraón rico y bastante codicioso. A base de saquear los pueblos vecinos ha logrado acumular un gran tesoro y ahora le preocupa protegerlo de los saqueadores una vez haya muerto. Como es tradición, sus más valiosas joyas quedarán encerradas junto a su cuerpo en una gigantesca pirámide, pero todos los laberintos y trampas que se usaron con sus antepasados fueron burlados por ladrones y el faraón requiere ideas nuevas.
El único arquitecto capaz de diseñar un sistema que bloqueé todas las puertas de la pirámide es un esclavo recién capturado que accederá a trabajar para el faraón a condición de que éste libere a su pueblo una vez finalizada la obra.

De este modo seguiremos la construcción de la pirámide al tiempo que asistimos a las maquinaciones de la segunda esposa de Keops, que ansía el poder una vez haya muerto el faraón, sin olvidar las tribulaciones del arquitecto, que será encerrado en la pirámide para no desvelar el secreto de su diseño.

Ya lo hice hace tiempo cuando escribí sobre "Sansón y Dalila" y hoy os vuelvo a traer una aventura histórica de esas que se hacían en los cincuenta, menos conocida que las archifamosas "Ben-Hur", "Cleopatra" o "Los diez mandamientos".

Para empezar decir que en "Tierra de faraones" no hay ningún elemento religioso más allá de los dioses egipcios que son nombrados de vez en cuando. Lo que encontraremos aquí es una reproducción más o menos fiel del Antiguo Egipto, de la construcción de la pirámide y, para añadir chicha a la historia, de las conspiraciones de Joan Collins, que le dará vida, no sólo al poster, sino a la película según avanza.

Porque seamos francos, el faraón y el arquitecto son personajes muy atractivos, pero excepto los jubilados, nadie aguantaría una película que consiste en ver a unos obreros amontonando piedras, y es ahí donde entra Collins.

Lo malo es que la abuela de Cara Delevingne nunca logró ser una de las grandes estrellas de Hollywood (sí de la televisión, cuando 25 años después apareció en "Dinastía", interpretando también a una víbora) y Jack Hawkins tampoco era el actor más comercial del mundo (obviemos lo mucho que chirría ver a ese señor inglés como un faraón egipcio), y la peli fue un fracaso.

Pero un fracaso de los gordos. Costó tres millones de dólares y apenas recaudó dos, suponiendo el primer batacazo del director, Howard Hawks, quien tardó años en volver a dirigir otra peli.

Y eso que "Tierra de faraones" es entretenida, está muy bien escrita (fue el último guión en el que colaboró el Nobel de Literatura William Faulkner) y tiene el que para mí es sin duda uno de los finales más crueles al que se ha condenado al villano en la historia del cine. Pero claro, carece de las estrellas y la épica acostumbradas en este tipo de filmes y es comprensible que la gente no comprase en la época.


Todo un clásico con el que me despido de este blog.

Tras más de dos años colaborando con mis compañeras debo decir adiós para ocuparme de las tres niñas que me han venido de golpe y a las que pondré en su momento todas las pelis de las que he hablado por aquí (bueno, "Barbarella" sólo cuando se porten mal) y muchas de las que habéis hablado vosotras.

Por último agradeceros a todas el haberme dejado participar y escribir sobre esas pelis de las que no podía hablar en mi blog, dedicado a filmes posteriores al año 2000. Espero que os haya molado. A mí desde luego que sí.

Muchas gracias y feliz 2017 a todas.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Cine navideño: Plácido (1961)

Navidad, período del año en que todo son villancicos estridentes, lucecicas de colores, comida hasta por las orejas y buenos deseos. Otra cosa es que se celebre el nacimiento del fundador de una empresa que no ha notado la crisis jamás en los últimos 2000 años. Bueno, a lo que iba, la navidad suele retratarse en el cine mu a menudo, no hay más que ver la cantidad de telefilms que nos están saturando la programación de la tele.

Cartel de una peli que refleja NUESTRA NAVIDAD


Si el año pasado, con el mismo fin, colgué la peli navideña más famosa, norteamericana, por supuesto, esta vez regalo la peli española navideña más famosa, si a Chencho perdido de "la gran familia", no le importa. No se trata de otra que de la película berlanguiana "Plácido", que es el nombre del prota ( el cómico catalán Cassen), aunque su subtítulo es "siente un pobre a su mesa", añeja costumbre clasista española que, visto los tiempos, quién sabe, igual vuelve. Algunos pensaréis que estoy en plan retranca, pero es para poneros en situación, porque si algo tiene el cine fallero de Berlanga es mala leche.

Preparando el motocarro (Plaça de Sant Domènec)

FAUNA BERLANGUIANA:

Las películas de Berlanga (A Dios pongo por testigo de que un día publicaré un post sobre él) son corales. Siempre hay infinidad de personajes que retratan los tipos que nuestra sociedad posee. En esta, aparte del pobre Plácido, nos encontramos a su familia, a Quintanilla, a la familia Galán, a Concheta, a Marilú, a quien un señor le ha puesto un piso,a una legión de pobres, artistas y hasta a un locutor radiofónico (Impagable, Xan das Bolas) que retransmite la cena en casa de los señores de Galán.

SINOPSIS

Una pequeña ciudad de provincias (Manresa, por cierto) la rancia clase pudiente de la ciudad, muy en su tono hipócrita y meapilas, monta una campaña navideña para recaudar fondos "para los pobres", con el caritativo título de "siente un pobre a su mesa". La idea es que la gente apoquine y se lleve a un pobre a su casa a cenar en la nochebuena. Para ello, montan una cabalgata y piensan traer una comitiva de artistas desde Madrid para que le den lustre al acto.

¡Soy Quintanilla, el de las serrerías!

Encabezando la comitiva, han contratado a Plácido, un humilde transportista que en su motocarro, comprado a plazos, lleva la estrella de Belén. Plácido encabeza el acto pero tiene prisa en acabar, porque con el dinero que le han de pagar debe abonar la letra del motocarro antes de que cierre el banco, pero la cosa, como es natural en las historias de Berlanga, se liará demasiado y Plácido y sus desventuras nos tendrán en vilo a ver si es capaz de pagar la letra antes de que se la protesten.

El dentista sienta a la mesa al pobre (Luis Ciges). A sus hermanas las tiene a dieta.

Hay que estar verdaderamente atenta a la acción porque de ella salen chispas. Mientras el pobre Plácido va, como alma en pena, intentando reunir el dinero para pagar su primera letra del motocarro, nos enteramos de que su mujer(Elvira Quintillá) está empleada en los wáteres públicos (Escenario real, por cierto)y su hermano Julián (Manuel Aleixandre)es un cojo al que le ha salido una chapuza de repartir cestas de navidad.

Típica escena negra, coral y abarrotada de Berlanga (Hay que sacar al muerto de casa)

Todo lo que ocurre a continuación desmorona los acontecimientos. En la estación de tren los de la comitiva han traído a los abuelos del asilo y a unos pocos pobres, y se hielan esperando el tren de las artistas de Madrid. Como es natural, llegan artistas de tercera fila, postulantes y alguna vieja gloria del teatro venido a menos. La alegre comitiva se cruza con un funeral, algo tan humor negro estilo Berlanga-Azcona.

Sorteando artistas, patrocina, Cocinex

En el casino se sortean, entre los ciudadanos, a los pobres y las artistas, como si fuera una subasta, espectáculo grotesco. Cada uno se lleva a "su pobre" a casa. Los señores de Galán, se llevan a una artista y a un vejete del asilo. Berlanga contaba que no halló en Manresa ningún potentado que le cediese el ostentoso comedor de su casa para roadar. Tuvo que cedérselo en Barcelona, capital, un colega director de cine. Nos encontramos a Rivas(Xan das Bolas), que retransmite la cena por la radio, describiendo la suntuosidad de la casa, lo cual no queda nada humilde, intentando que no se note que los anfitriones se han largado, dejando a los dos invitados cenando, porque ha ocurrido un imprevisto. Por cierto, para los amantes de buscar la palabra "austrohúngaro" que sale en todas las obras de Berlanga, es durante esta escena mencionado por Félix Fernández (El abuelo del asilo).

Félix Fernández, el abuelete, respaldado por la actriz Erika, Laura Granados, y entrevistado por el locutor, Xan das Bolas. 

En casa de un antiguo republicano, cosa que se menciona solapadamente y hay que oír muy fino, el pobre sorteado agoniza. El vecino que tiene estudios de medicina (Es dentista) se entera por su pobre, el gran Luis Ciges, que padece del corazón. El médico da su diagnóstico, así, por la jeta. Pero lo que más escandaliza a la comitiva de pudientes beatones, encabezada por la señora de Galán (Amelia de la Torre) es que el pobre vive en concubinato con su mujer desde hace años, así que, antes de nada, no pueden permitir que muera en pecado.

El dentista dándoselas de cardiólogo

Concheta(Julia Caba Alba), la esposa sin papeles legales del moribundo, está cenando en casa de Marilú (Amparo Soler Leal), una joven piadosa a quien un hombre casado (Antonio Ferrandis) le ha puesto un piso. Vienen a buscarla para casarla de ipso-facto.

Concheta invitada por Marilú, la chica a la que han puesto un piso

Pascual, el moribundo, no quiere casarse, pero la señora de Galán, agarrándolo del cogote, le hace mover la cabeza afirmativamente. Berlanga decía que aquella situación había ocurrido en su familia. Las escenas en casa donde cena el moribundo son antológicas, como el que porque vengan la señora de Galán quieran hacer ponerse cofia a la criada y quieran meter en la cama de esta al enfermo. Humor negro del bueno.

¡Hay que casarlos! Escena antológica

Por fin, después de muchas vicisitudes, Plácido consigue pagar la letra, pero es muy tarde y aún debe recoger a su familia. La película acaba después de una bronca entre la familia de Plácido y el dueño de la tienda que reparte las cestas de navidad, trabajo que realizaba Julián. Acaba con un villancico que dice así: "Madre, en la puerta hay un niño, parece que tenga frío. Anda, dile que entre, se calentará, porque en esta tierra ya no hay caridad, ni nunca la ha habido, ni nunca la habrá".


La familia, a casa, muy tarde, la noche de nochebuena

FICHA TÉCNICA:

Plácido, Espana, B/N,  89´ - 1961


Dirección.............Luis García Berlanga
Guión: .................Luis García Berlanga, Rafael Azcona, José Luis Colina, José Luis Font.
Música: ...............Miguel Asins Arbó

Cuadro artístico:

Cassen.......................................................Plácido
José Luis López Vázquez.........................Quintanilla, el de las Serrerías.
Elvira Quintillá.........................................Emilia
Manuel Aleixandre...................................Julián
Amelia de la Torre....................................Señora Encarna de Galán
Mari Carmen Yepes..................................Martita Galán
Jose María Caffarel...................................Zapater, productor de ollas Cocinex
Xan das Bolas............................................Rivas, el locutor de radio
Félix Fernández.........................................Pobre invitado en casa de los Galán
José Franco................................................Matías Helguera (del Círculo republicano)
José Gavilán..............................................El dentista
Luis Ciges................................................. Pobre invitado en casa del dentista
Julia Caba Alba..........................................Concheta, pobre invitada en casa de Marilú
Amparo Soler Leal.....................................Marilú
Antonio Ferrandis.......................................Ramiro

Feliz navidad, zinéfilas.


Juli Gan

sábado, 17 de diciembre de 2016

Remordimiento

Título original The Broken Lullaby
Año 1932
Duración 77 minutos
País Estados Unidos
Director Ernst Lubitsch
Guión Reginald Berkeley, Samson Raphaelson, Ernest Vajda
Obra "The Man I Killed" Maurice Rostand
Música W. Franke Harling
Fotografía Victor Milner
Productora Paramount Pictures

Reparto
Lionel Barrymore, Nancy Carroll, Philips Holmes, Louise Carter, Lucien Littlefield, Zasu Pitts


Sinopsis
Tras la Primera Guerra Mundial (1914-1918), Paul Renard, un joven francés, vive obsesionado por el recuerdo de Walter Holderlin, un soldado alemán al que mató. Después de leer y firmar la última carta de Walter, va a Alemania para hablar con su familia y pedirle perdón. Sin embargo, cuando la localiza y va a hablar con ellos, algo inesperado sucede.



Todos conocemos las grandes comedias sofisticadas creadas por Ernst Lubitsch, sin embargo Remordimiento resulta ser la única película dramática sonora del director. Se trata de una película de escasa duración (77 minutos) realizada en 1932 con claras pretensiones antibelicistas y que está considerada como una obra maestra.

Tiene el aliciente de contar con uno de los mejores actores de la historia del cine pero perteneciente, a demás a una gran saga de actores: Lionel Barrymore, al que personalmente siempre recuerdo como el malvado señor Potter de ¡Qué bello es vivir! (1946) pero que aquí es precisamente todo lo contrario: un hombre roto por la muerte de su hijo en el frente al que de repente le sucede algo inesperado.



Una de las secuencias que más me ha gustado es la presentación del joven protagonista: en un plano general de los bancos vacíos de una iglesia vemos, en uno de ellos, algo que al principio no somos capaces de distinguir. Mediante un largo zoom, la cámara nos muestra que son las manos en posición de súplica de un hombre que se encuentra derrumbado en el suelo, entre los bancos. Se trata de un joven francés totalmente destrozado por el remordimiento de haber matado a un soldado alemán en la guerra.


Pienso que no sólo es un drama antibelicista sino que también expone cierta crítica a la Iglesia: si matas a otras personas en una guerra, no está mal. Es un pecado que se perdona.


Remordimientos es una pequeña rareza dentro de la filmografía de Ernst Lubitsch que merece la pena recomendar.



viernes, 9 de diciembre de 2016

Florence Lawrence


Florence Lawrence (1886-1938) fue una actriz de Hollywood considerada la primera estrella de cine, ya que fue la primera intérprete que consiguió que su nombre apareciera en los títulos de crédito de los filmes. Actuó en casi 300 películas y, además, fue propietaria de una productora, empresaria y mujer de negocios, coleccionista de automóviles e inventora de los intermitentes y las luces de freno. Lawrence se divorció tres veces, se suicidó a la edad de 52 años y hoy reposa en el Hollywood Forever Cemetery.


The Biograph Girl

Florence Lawrence nació en Canadá. Su padre era fabricante de carros y su madre, inventora, empresaria, actriz y directora de su propia compañía de teatro. Ella heredó las profesiones de ambos y se dedicó, como veremos, a los automóviles, los inventos, los negocios y  la interpretación. Pero, claro, si está aquí, en Zinéfilaz, es porque se la considera una de las personas más influyentes de los primeros años de Hollywood y porque protagonizó cambios decisivos en la historia de la industria del cine.

A los tres años, en Canadá, debutó sobre un escenario, junto con su madre, en una producción de la compañía Lawrence, la empresa familiar.  A los diez ya pasó al cine y comenzó una carrera veloz que la llevó de contrato en contrato y de estudio en estudio, de manera que, a los doce, ya trabajaba para la productora Biograph por 25 dólares semanales. Llegó a trabajar con D.W. Griffith en papeles clásicos como Julieta o Cleopatra; sin embargo, nadie sabía cómo se llamaba; para el gran público, Florence Lawrence era “la chica de la Biograph”.


El estrellato

En los primeros años del cine en los títulos de crédito de las películas no figuraban  actores, directores ni productores, a pesar de que los fans inundaban los buzones de los estudios con cartas en las que preguntaban por los nombres de sus ídolos. Las corporaciones que dominaban la industria temían que, si revelaban las identidades de actrices y actores, estos demandarían salarios más altos. Y sus peores presagios se hicieron realidad.

En 1909 Lawrence firmó un nuevo contrato con Independent Moving Pictures, cuyo ejecutivo, Carl Laemmle, apostó por el poder del estrellato e ideó todo un montaje para promocionar a su reciente fichaje.

A principios de 1910 hizo que un periódico difundiera la noticia de la muerte de Lawrence, atropellada por un tranvía, para poco después anunciar que estaba viva y que iba a protagonizar su próximo film. Organizó una comparecencia pública de Lawrence en St. Louis: la estrella en ciernes llegó en tren a la estación de la ciudad y la multitud que la esperaba fue mayor que la que pocos días antes había recibido al mismísimo presidente de los Estados Unidos. Lawrence declaró: “Me resulta muy extraño que tantas personas se hayan congregado para dar la bienvenida a alguien a quien no conocen, a quien solo han visto en las películas”. ¡Oh, qué dulce mundo, ajeno al estrellato y a la celebridad!


Hay vida tras las estrellas

Lawrence fue, pues, la primera persona cuyo nombre apareció en los títulos de crédito de los films. Eso sucedió, como decimos, en 1910, con Independent Moving Pictures, donde Lawrence protagonizó unas 50 películas en menos de un año, porque a finales ya había firmado con otra productora y dos después, en 1912, creó su propio estudio: Victor Company. De hecho, Lawrence fue una de las primeras mujeres de Hollywood que estuvo al frente de una productora.

Aunque parezca mentira, toda esta intensa actividad profesional le dejaba tiempo para sus aficiones y una de ellas eran los automóviles: no es casualidad que su padre hubiera sido fabricante de carros, que su primera película, en 1906, hubiera sido “Los ladrones de coches” (“The Automobile Thieves”) y que su segundo marido fuera vendedor. Además de disfrutarlos, Lawrence también quiso mejorarlos e inventó un par de artilugios indicadores que luego se convirtieron en las señales de giro y de freno. Nunca los patentó, así que la industria de la automoción se apoderó de ellos y de los beneficios que generaron.


Ocaso

En 1915, cuando otras estrellas del celuloide, como Mary Pickford o Charles Chaplin,  empezaban a hacerle sombra, Lawrence sufrió un grave accidente durante un rodaje: un incendio provocado para la ficción que se les fue de las manos la obligó a permanecer en cama durante meses, acabó con su matrimonio y le dejó enormes secuelas psicológicas.

Su carrera en el cine, por supuesto, también se resintió, así que, con su segundo marido, invirtió en una línea de cosméticos y, con su madre, Lotta Lawrence, también inventora, patentó y comercializó un modelo de limpiaparabrisas.

Su segundo marido la abandonó por otra, lo intentó una tercera vez con un alcohólico maltratador y, claro, fue un desastre que por fortuna solo duró cinco meses.

En 1936 filmó su última película con la Metro por 75 dólares a la semana y comenzó a padecer una extraña enfermedad de los huesos.


Y final

En 1938, tres días después de Navidad, Lawrence se desayunó un batido de furmicida con jarabe para la tos. Dejó una nota que decía “Estoy cansada. Espero que esto funcione”. Y funcionó.


Lawrence fue entrerrada en una fosa que permaneció anónima hasta 1991, cuando, según unas fuentes, un actor británico desconocido y, según otras, Roddy McDowall, trasladó sus restos al Hollywood Forever Cemetery y le colocó una lápida con este epitafio: “Florence Lawrence, la primera estrella de cine”.

Noemí Pastor

viernes, 2 de diciembre de 2016

Elle





Elle es el último trabajo del director Paul Verhoeven.Es una película francesa de 2016 protagonizada por la inconmensurable Isabelle Huppert que toma como base una novela de Philippe Djian.

Aviso ahondaré en la trama sin desvelar desenlace,aunque para mi el thriller sirva de excusa para lanzar una mirada no sé si tan desdeñosa como la del director sobre la sociedad en la que vivimos,pero sí analítica y con la intención como siempre de lanzar preguntas a quienes por aquí pasen y lean.


"Elle" comienza con un asanto, Mitchelle (Isabelle Huppert) es asaltada en su propia casa y violentamente violada.Su reacción lejos de  buscar protección legal o policial, es del todo, insospechada: recoge todo,se lo cuenta a los más intimos y busca la manera de resarcirse por su cuenta.

Mitchelle encarna la viva imagen de una mujer fría,dura,independiente,por momentos,cruel con los de su entorno más próximo.Está separada y con un hijo joven que está emparejado y que pronto será padre.La relación de Mitchelle con su ex es correcta,mientras que con su madre es devastadora.


En esta película da la sensación de que nadie es capaz de amar de manera sana.Todos son egoístas,todos engañan o son engañados,todos se mueven por el ego descomunal.Hay contadas excepciones y tal vez en la película provienen de personajes secundarios o no tan relevantes.

Extrapolando este análisis a la sociedad burguesa a la que nos asomamos, en "Elle" todo es perverso,no hay amor incondicional,no hay desinterés ni pureza,todo está corrupto,como la sociedad misma,mermada por diferentes patologías de las que por supuesto,tampoco se escapa el sexo.

Es el deseo que se despierta en Mitchelle otro enigma con el que Verhoeven parece estar provocándonos ¿quien termina siendo verdugo y quien víctima?¿quíen en definitiva se convierte en el oscuro objeto de deseo del otro?


No veo feminismo por ningún lado,algunas voces han aclamado a Mitchelle como el ejemplo del empoderamiento femenino,no es ésa mi visión. Lejos de percibirla como un icono de la emancipación ante la sufrida agresión, creo que en ella también se despierta un viejo demonio que habitaba en ella desde niña a raiz del asalto y que está sospechosamente unido a la autodestruccción.

¿qué relación existe entre ese placer recien descubierto al sufrir una agresión sexual y el episodio traumático que vivió con su padre de pequeña cuando él acabó con la vida de muchos de sus vecinos en un momento de posible enajenación mental?


No es Mitchelle para mí un icono del feminismo porque ni se ama a sí misma,ni es capaz de amar a nadie y para mí una lectura feminista pasa no sólo por el empoderamiento desde la autoestima sino además desde la sororidad que aquí en esta satíra voraz por supuesto brilla por su ausencia,empezando por la tóxica relación que mantiene con su madre y el egoísmo galopante que practica con la que se supone es su mejor amiga a quien engaña desde hace meses.

No creo el mensaje del director fuera en esa dirección,sino más bien,y por supuesto conjeturo,en lanzar una mirada incisiva y puede que irónica de una sociedad  tan avanzada económica y culturamente como tóxica en la que el individuo está emocionalmente incapacitado.

Qué paradójico resulta que uno de los personajes menos dañinos sea la vecina,católica practicante,devota de las figuras de belén a tamaño natural....¿es ésto un toque de humor en un panorama desalentador?

Para mí Mitchelle es la representación directa de una sociedad enferma,es la francesa pero podría ser cualquier otro país de la cultura occidental, donde los vínculos sanguíneos significan poco o nada donde tampoco son vitales los vínculos afectivos no sanguíneos, y donde cubrir las insaciables necesidades del ego se convierte en el único interés del individuo, más solo y aislado que nunca.

Todo lo demás,en mi opinión,es una película excelente,que despertará polémica (misógina? feminista?) para mí, ni una cosa ni la otra, sino más bien,misántropa,desencantada con la humanidad en general,al menos en cuanto a sociedad moderna se refiere.





 Nadie como Isabelle Huppert para dar vida al personaje de Mitchelle,con ese aire francés distante y por momentos gélido.


Por otro lado, hay una excelente combinación de factores que se confabulan para hacer de ésta una película recomendable,además del trasfondo filosófico y provocador:

- el gato burgués......testigo impertérrito del asalto,como un esfinge,ve como el mundo se desmorona casi sin pestañear.

- el momento voyeaur.......ésa observando a su posible agresor.......desde la ventana......(¿la ventana indiscreta?) momento desconcertante de morboso deseo,desde la casa que ha sigo también testigo mudo del asalto y ahora se convierte en la torre de control desde la cual se dispone desde el anonimato de ese objeto de deseo que no es ni de lejos aceptable....
 

-  el desenlace,que a mi modo,no podía ser de otro modo.........ya que ella está ya encerrada en una espiral de la que dificilmente podría salir por sí misma.....sólo había que recordar su mirada perdida cuando su padre cometió esos atroces crímenes....



Excelente película con tantas lecturas o posibles interpretaciones como espectadores.En cualquier caso,cine poco convencional que levanta ampollas y pone el dedo en la llaga,ese cine incómodo y perturbador cada vez más necesario sobre una Europa por momentos demasiado condescenciente consigo misma,pobre en valores y carente de brújula ética o moral.


Buen fin de semana

Troyana