viernes, 27 de marzo de 2015

Gilda

Cantaba regular, pero movía
el culo con un swing que derretía 
el hielo de las copas

"El caso de la rubia platino" Joaquín Sabina
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Johnny es un buscavidas tramposo que acaba en Argentina trabajando para el frío dueño de un casino ilegal. Pronto se hará amigo de su jefe, convirtiéndose en su hombre de confianza, pero todo cambiará cuando el millonario regresa de un corto viaje casado con Gilda, una preciosa joven de la que se ha enamorado a primera vista. El problema es que Johnny y Gilda mantuvieron un tempestuoso romance tiempo atrás por lo que el objetivo de la joven parece ser complicarle la vida a Johnny, que hará lo posible por ocultarle a su jefe los devaneos amorosos de su esposa.

Para mí ha habido tres grandes femme fatales a lo largo de la historia del cine. Una es Ava Gardner en "Forajidos" y la otra es Rita Hayworth en "Gilda" (la tercera es Jessica Rabbit, pero la dejaremos al margen). Y es que la película es cine negro de calidad, todo el reparto está estupendo (creo que es la única peli en la que tolero a Glenn Ford), la relación entre el protagonista y el mafioso de su jefe capta la atención antes de la aparición de la actriz y el triángulo que forman los tres es fenomenal también, pero "Gilda" es Rita Hayworth, la película entera. De hecho Frank Sinatra dijo en su día que Rita Hayworth era Columbia y tenía sus motivos.

Ya antes del filme del que hablamos hoy Rita Hayworth era una estrella, había trabajado con Cary Grant, Tyrone Power, Gene Kelly y Fred Astaire (se le daba bien el baile, empezó con su padre, un bailarín sevillano), pero "Gilda" la consagró en Hollywood convirtiéndola en uno de los mayores sex symbols de la historia y la actriz mejor pagada del momento. Su Gilda carecía de la maldad y codicia que ocultaba el personaje de Ava Gardner, pero sí poseía esa picardía y descaro que toda femme fatale debe tener. Eso, y una belleza rotunda y sexual. Para algunos sitios, demasiado sexual.


En España "Gilda" se estrenó en 1947, y si bien sorteó a la censura, la iglesia y el sector más puritano de la sociedad hicieron una férrea campaña contra la película. En misa los curas decían que quien viese "Gilda" iría directamente al infierno, en los periódicos se escribían artículos advirtiendo del peligro que suponía el filme para la moral del país y algunos indignados tiraban cubos de pintura contra las pantallas de los cines donde se proyectaba, arrancando los carteles de las calles mientras entonaban el Cara al Sol.

Todo fue en vano. La gente iba a los cines de otras localidades para que sus vecinos no les vieran asistir a la proyección, pero "Gilda" fue un éxito total. Muchos salían decepcionados con la escena del guante, pues había rumores de que en la versión íntegra que se proyectaba en Francia Rita Hayworth se desnudaba por completo (algunos sacaron partido de este falso rumor vendiendo fotos trucadas en las que habían pegado la cara de la actriz a un cuerpo desnudo), pero por lo general la gente quedó encantada y el filme se convirtió en todo un acontecimiento (en Barcelona apodaron a un autobús "Gilda" por lo mucho que se movía a consecuencia de los baches y curvas del trayecto).

Dos años después el mismo director juntó de nuevo a la pareja protagonista en "Carmen y sus amores" (donde Rita Hayworth dio vida a la única gitana pelirroja de la historia), pero no logró ni de lejos el éxito de "Gilda". Sirvió, eso sí, para desmentir los rumores que afirmaban que Rita Hayworth y Glenn Ford se llevaban mal tras el rodaje de "Gilda". Muchos aseguraban que el famoso bofetón que le dio el actor a Hayworth fue improvisado y en venganza por los que ella le había dado en otra toma, que sí estaban en el guión, pero que le costaron a Ford dos dientes. Lo cierto es que la pareja se llevaba estupendamente y cuando Rita Hayworth murió Ford cayó en una depresión de la que nunca llegó a sobreponerse.

En conclusión, "Gilda" no sólo es un clásico y una película de culto, sino un ejemplo de cómo un personaje y una actriz pueden remover la sociedad con el simple hecho de quitarse un guante.

En realidad no es Rita Hayworth a quien oímos, la pobre estuvo dando clases de canto, preparándose a conciencia para la película, pero al final decidieron sustituir su voz por la de Ana Ellis, una cantante profesional (cosa que al parecer amargó a Hayworth el resto de su vida) y durante el rodaje de la escena llevaba un corsé ajustadísimo porque había dado a luz poco antes y no entraba en el vestido, pero da lo mismo. 
La que canta no es Rita Hayworth, ni Ana Ellis, sino Gilda, seguramente la femme fatale más famosa de la historia del cine.




Doctora

viernes, 20 de marzo de 2015

Loreak (Flores, 2014)

Qué mejor manera de empezar la primavera con uno de sus productos estrella: Las flores. Así se titula el segundo film de los directores Garaño y Goenaga. Si con el primero (80 egunean; en 80 días) ya consiguieron un buen film, con este, loreak; las flores, vuelven a hacere una hermosa obra.

Cartel florido


Las flores son el vehículo que utilizan los directores para sumergirnos en las historias, entrelazadas, de Ane, Beñat, Lourdes y Tere; sus encuentros y sus desencuentros.

Ane cuidando el obsequio


Ane está en un momento difícil de la vida, pero, por sorpresa, un buen día recibe un ramo de flores. Este hecho se repetirá puntualmente cada semana a un día y hora fijos.

Ane y Ander (Nagore Aranburu y Egoitz Lasa) preguntando quién es el desconocido que regala flores


Durante el film iremos descubriendo a Beñat, un hombre silencioso, y a Lourdes y Tere, nuera y suegra, que no se entienden demasiado bien.


Lourdes y Beñat


La película es delicada y desmadeja suavemente las historias esrechamente relacionadas con los ramos de flores. La música, de Pascal Gaigne, ayuda bastante a sumergirse en el relato.

Tere también quiere saber quién deja flores

A pesar de estar nominada a los Goya como mejor película, no tuvo opción de victoria y, a mi juicio, después de haber visto las candidatas, creo que es una vergüenza que se fomente más el peso de una productora importante que una que quizá no se haya dado tanto a conocer fuera, porque, además, aunque la den doblada, es una película rodada en una lengua minoritaria y no demasiado bien tratada por las entidades públicas de subvención.

Lourdes y Ane 



Seguro que muchos no habéis visto ni anunciada la peli en los cines, aunque hayáis podido ver otros horrores mucho más famosos. Así nos va.



LOREAK, 2014

Duración: 99m.

Género: Drama.

País: España.

Dirección: Joxemari Goenaga; Jon Garaño.

Guión: Joxemari Goenaga; Jon Garaño; Aitor Arregi

Música: Pascal Gaigne,

Reparto:

Nagore Aranburu: Ane

Itziar Ituño: Lourdes

Itziar Aizpuru: Tere

Joxean Bengoetxea: Beñat

Egoitz Lasa: Ander

Jox Berasategi: Jexux

Ane Gabarain: Jaione

Joxe Ramon Soroiz: Txema

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De Juli Gan

viernes, 13 de marzo de 2015

Relatos salvajes


Relatos salvajes
Año 2014
Duración 119 min.
País Argentina
Director Damián Szifrón
Guión Damián Szifrón
Música Gustavo Santaolalla
Fotografía Javier Juliá
Productora Coproducción Argentina-España; Corner Producciones / Kramer & Sigman Films / El Deseo / Telefé / ICAA / Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA)

Reparto
Ricardo Darín, Darío Grandinetti, Leonardo Sbaraglia, Érica Rivas, Oscar Martínez, Julieta Zylberberg, Rita Cortese, María Onetto, Osmar Núñez, Nancy Dupláa, María Marull, Germán de Silva, Marcelo Pozzi, Diego Gentile, Alan Daicz, Liliana Weimer, Claudio Delan, Lucila Mangone, Federico Liss, Walter Donado, Diego Velázquez, Margarita Molfino, César Bordón, Mónica Villa, Juan Santiago Linari
  
Sinopsis
La película consta de seis episodios que alternan la intriga, la comedia y la violencia. Sus personajes se verán empujados hacia el abismo y hacia el innegable placer de perder el control, cruzando la delgada línea que separa la civilización de la barbarie.



Una de las mejores películas del año, eso sin duda. Pero no es una película en sí sino un conjunto de seis historias cortas que pueden gustar más o menos pero que desde luego no dejan indiferente a nadie.

Personalmente no me gustan mucho las historias cortas, ni en cine ni en literatura, pero de vez en cuando te encuentras con alguna excepción que merece la pena destacar, como es Relatos Salvajes.

El director y guionista Damián Szifrón cuenta con caras muy conocidas y respetadas dentro del cine latinoamericano, contando también con el reconocido compositor Gustavo Santaolalla (Brokeback Mountain, 2005) para la banda sonora y una estupenda fotografía.

Los relatos son independientes protagonizados por diferentes actores, sin título y con un sencillo final en negro hasta que comience el siguiente relato salvaje.

No puedo comentar nada más sobre los diferentes argumentos salvo que todas ellas están llenas de intriga, drama, comedia y sobre todo una clase de violencia especial… e impredecible porque todo el mundo puede llegar a perder el control.



Relatos salvajes ha obtenido múltiples premios internacionales durante 2014 (Premio del Público en el Festival de San Sebastián y en el Festival de Cine de Sarajevo, Premio Goya a la mejor película hispanoamericana) y varias nominaciones (Mejor Película de Habla no Inglesa en los Premios Oscar y en los Critics Choice Awards).

¿La has visto? ¿Cuál es tu relato salvaje favorito?


A mí el que más me ha gustado ha sido el protagonizado por Leonardo Sbaraglia.



viernes, 6 de marzo de 2015

Kelly y Spoto




Donald Spoto:
High Society. The Life of Grace Kelly, 2009
Grace Kelly, 2011 (Traducción de Fernando Garí Puig)

Buen rollito

Si buscáis morbo y mala leche, coged otro libro, porque desde la introducción estamos avisadas: Grace Kelly, biografiada, y Donald Spoto, biógrafo, eran amigos, se llevaron bien durante décadas y Kelly ayudó a Spoto a publicar su primer libro, de manera que este no tiene para la actriz-princesa nada más que infinito agradecimiento y buenas palabras.

Ahora bien, Spoto quiere que leamos el libro y sabe cómo hacerlo, así que, consciente de que este propósito de ser benévolo con Kelly puede que no atraiga demasiado al público lector que quiera devorar carnaza, añade también que pactó con ella escribir su biografía y desvelar ciertos secretos, una vez transcurridos veinticinco años tras su muerte; y así lo hace.

Con todo, el retrato general que recibimos de Kelly es bastante angelical: era inteligente, divertida, cariñosa, disciplinada, trabajadora y muy exigente consigo misma y su trabajo. Su fama de fría solo se debe a que no hacía concesiones a la prensa y no le gustaba hablar de sus asuntos privados; así, mientras a Monroe no le importó hacer público que su pijama estaba fabricado de Chanel no 5, Kelly a la misma pregunta repuso que su ropa de cama no era incumbencia de nadie.

Un rasgo de su personalidad que me dice algo muy bueno de Kelly es que siempre fue amiga de sus amigas. Conservó para siempre las de la infancia y las que conoció mientras vivía sola en Nueva York. También mantuvo siempre el contacto con Ava Gardner, tras trabajar juntas en Mogambo; a pesar de ser tan diferentes, se apreciaron mutuamente.


<<Conozco el ruido de las pistolas. Tiene que haber una forma mejor de vivir.>>
Grace Kelly con Katy Jurado en Solo ante el peligro
(forums.thefashionspot.com)



Cine, cine y cine

Ya que se trata de una biografía, Spoto nos habla, cómo no, de la infancia de Kelly, de su familia (con varios ejemplares, sobre todo masculinos, chuscos y otros reseñables, como su tío George Kelly, actor y dramaturgo), de sus comienzos como modelo, luego en el teatro y en la televisión, en adaptaciones dramáticas de piezas literarias varias (al estilo de antiguas emisiones como “Estudio 1”, de Televisión Española) y, hacia el final, muy brevemente, de sus andanzas en las monarquías europeas.

Pero, para nuestra felicidad, a Spoto se le nota mucho que a él lo que le gusta, lo que le interesa de verdad, es la etapa intermedia, la que Kelly dedicó al cine; y, de toda su filmografía, las pelis que de verdad lo entusiasman son las que rodó con Alfred Hitchcock.

Así, la parte más extensa del libro se centra, uno a uno, en los filmes, empezando por su brevísimo papel en Fourteen Hours y saltando después al protagonismo, cada vez mayor, nada más y nada menos que con Zinnemann, Ford y Hitchcock, que fueron sus tres primeros directores.

Como digo, donde más se detiene Spoto es en las películas que Kelly hizo con Hitchcok e incluso en las que estuvo a punto de, pero no rodó con él: Marnie la ladrona y Los pájaros. También en la peculiar y estrecha relación que mantuvieron durante años, mezcla de complicidad y admiración.


Ser actriz en Hollywood: sola ante el peligro

En los comienzos de la industria del cine, los actores y las actrices eran, como decía el mismo Hitch, poco más que ganado. Durante casi veinte años ni siquiera se los citaba en el celuloide. El primer nombre que apareció en unos títulos de crédito fue el de la actriz Florence Lawrence (1886-1938). 

En la década de 1950 las cosas habían cambiado notablemente. Así y todo, los omnipotentes estudios todavía escogían a las jóvenes promesas y los departamentos de publicidad les creaban una nueva imagen, nombre e identidad, les dirigían la vida y el amor.

Kelly fue especial también en esto: plantó cara a los poderosísimos estudios (por ejemplo, mantuvo sus verdaderos nombre y apellido, cosa infrecuente en la época) y negociaba personalmente sus contratos; con buen tino, además, con el olfato para los negocios que heredó de su padre.

¿De dónde le venía a Kelly esa firmeza de carácter y esa pizca de desprecio por Hollywood?  Pues probablemente del hecho de que su meta nunca fue el cine; a Kelly lo que de verdad le interesaba era el teatro; su sueño fue siempre vivir en Nueva York y triunfar en Broadway. Siempre pensó que su etapa en California sería transitoria. Igual que siempre pensó que alguna vez regresaría desde Mónaco a la interpretación.

Con todo, Kelly no se libró por completo de la tiranía de los estudios ni del sutil maltrato al que sometían especialmente a las actrices, que raras veces tenían un largo recorrido. A diferencia de los actores, que, como, por ejemplo, Cary Grant (1), conseguían trabajar durante treinta y cinco años, las actrices maduras acababan dándose por vencidas y se retiraban.


Curiosidades varias

Este libro tiene muchos cosas buenas; entre otras, que es un completo repaso de su tiempo e incluye curiosidades varias sobre el cine, la farándula y la sociedad en general que yo, al menos, desconocía. Vamos con algunas de ellas. .

En 1951 todavía había hoteles segregados para negros y para blancos y a Josephine Baker le negaban el acceso a algunos clubes de Manhattan. Baker y Kelly fueron amigas y colaboradoras.

En 1952 Kelly encarnó a Dulcinea del Toboso en una adaptación del Quijote para televisión protagonizada por Boris Karloff. Mi reino por un visionado.

Los premios Tony de teatro deben su nombre a la actriz Antoniette Perry.

En 1953 había ya veinticinco millones de televisores en Estados Unidos. Para arrancar a la gente del sillón de su casa, Hollywood tuvo que inventar toda suerte de atractivos. Tras la crisis de la tele, vino la del vídeo y ahora estamos en la de Internet. Está claro que, si sobrevive a esta, el cine no será como hasta ahora lo hemos conocido, sino … ¿Qué pensáis?

Noemí Pastor


(1) Los tiempos no han cambiado tanto en este aspecto. Kelly siempre tuvo parejas cinematográficas mucho mayores que ella. En Solo ante el peligro trabajó con Gary Cooper, 28 años mayor que Kelly. En Mogambo con Clark Gable, 28 años mayor. En Crimen perfecto, con Ray Milland, 22 años mayor. En La ventana indiscreta, con James Stewart, 21 años mayor. En La angustia de vivir, con Bing Crosby y William Holden, 26 y 12 años mayores. En Atrapa un ladrón, con Cary Grant, 26 años mayor. Curiosamente, Rainiero de Mónaco solo era 6 años mayor que Kelly.


viernes, 27 de febrero de 2015

Birdman ( o la inesperada virtud de la ignorancia)




Tras recibir numerosos reconocimientos por parte de la crítica,coronados por ese oscar como mejor película,no me quedaba más opción que darle una oportunidad,dada mi naturaleza curiosa.




Mi sensación tras ver esta supuesta "obra maestra" sin embargo,es mucho más tibia y moderada que cualquier crítica extraida de "filmaffinity",así que viva la diversidad,muchach@s;)


"Birdman" es la historia de un actor en decadencia,un Michael Keaton (que eso sí,hace en mi opinión el papel de su carrera) en la piel de Riggan Thomson,que se hizo célebre por interpretar en la gran pantalla a un superheroe, pero que ahora se encuentra en sus horas bajas,y se propone lograr el reconocimiento perdido a través de una obra de teatro en Broadway. Se da la circunstancia de que el propio Michael keaton interpretó a Batman,y han sido much@s los que han visto aquí un toque autobiográfico,que el propio actor ha desmentido.

A Alejandro González Iñárritu, el director de "Birdman", ya le conocíamos por películas como Babel, 21 gramos, o "Amores perros",todas me gustaron,especialmente la primera,en todas encontré dramatismo y un análisis de la condición humana profunda,multicultural,global y a la vez localista,donde el todo era siempre más que la suma de las partes.

Ahora con "Birdman" se centra en un universo muy concreto,en el epicentro de la cultura nortearemicana,y de forma más específica,en el submundo del cine y el teatro,universos que vive e imagino,del conoce bien sus hieles y sus mieles.
Qué curioso que sin dejar títere cabeza,tod@s hayan caído rendidos a los encantos de "Birdman",él que deja a los críticos por los suelos y en general a los hilos que mueven una industria capaz de llevarte del cielo al olvido,apenas sin pestañear.


En ese olimpo de los dioses aquí caídos,Riggan Thomson,se enfrenta a sus demonios y sostiene una lucha encarecida con su ego (la voz grave,el personaje del superheroe que lo catapultó al éxito) y este duelo en mi opinión,es uno de los aspectos más interesantes de "Birdman".Riggan Thomson frente al espejo,escuchando la voz de su propia vanagloria caída,se deja llevar por los fantasmas de la arrogancia frustrada y nos deja a mi modo de ver un ramillete de secuencias únicas,no exentas de toques surrealistas,que vienen a enriquecer esa recreación del delirio de un gigante vencido.

Por ahí,en esa mezcla de la fantasía y la realidad,me recordó a "Cisne negro" y en ese mirarse al espejo y sostener un diálogo consigo mismo también me vino a la mente " Taxi Driver" con aquel "Are you talking to me?"....


Como ya hizo anteriormente, González Iñárritu despliega un reparto de actrices y actores que están tod@s impecables,aunque he de decir,que me hubiera gustado ver mayor calado en los personajes femeninos.


Así, vemos a un Edward Norton en un personaje tal vez a su medida,dando vida a un actor narcisista y con un gran tirón mediático que sólo es capaz de vivir plena y auténticamente cuando se sube a un escenario.Provocador,rebelde,excéntrico y brillante a la par que egoísta y ególatra, su personaje refleja a la perfección todo ese cúmulo de debilidades-clichés atribuidas a los actores y actrices de ahora y puede que de siempre.




Las únicas actrices que destacan por detras de Keaton y Norton,son Naomi Watts ( que ya había trabajado anteriormente con Iñarritu) y una sorprendente  Emma Stone( Magia a la luz de la luna



A través de Emma Stone (cada vez más brillante) pienso que González  Iñárritu hace su crítica más demoledora hacia una sociedad absolutamente dependiente de las redes sociales a la hora de medir el valor de las personas o las cosas con el ridículo barómetro de la efímera popularidad.


Y ése es otro punto fuerte de la película la crítica feroz a un mundo superficial ,mediatizado,obsesionado por la celebridad o salir del anonimato, más  el mundo del espectáculo expuesto a la crítica y la aprobación,tan voluble y caprichoso,tan absurdo y aleatorio,tan cambiante y olvidadizo.

Toda esta parafernalia de Hollywood y los Oscars,por ejemplo, capaz de ensalzar y ningunear,capaz de lanzar al estrellato o ignorar (intencionadamente a veces) tantas y tantas películas dignas de público y merecido reconocimiento, y lo mismo con las actrices y los actores.Hay en estas galas tantos olvidos que desde mi humilde criterio no perdono ( también en la de los Goya como no),que a veces pienso que mi única "venganza" es reseñarlas a través de los blogs....

És esa crítica  y la lucha del hombre con su ego,lo que más me gusta de "Birdman",así que no voy a entrar a valorar  los falsos planos secuencias,ni aspectos técnicos que no domino porque para eso están las personas que han estudiado Dirección de Cine,a las que cuanto más conozco,más respeto.

En mi opinión, a "Birdman" le sobra ese constante fondo de batería en el deambular por los pasillos del teatro (muy de acuerdo con Atikus ) y para mí,le falta emoción,mayor calado en los personajes femeninos, también muy de acuerdo con el análisis de  jordicine ,a la hora de valorar un exceso de "dejarse ir" en un desenlace abierto,dejado totalmente a la imaginación del espectad@r.

No es mi película favorita de  Alejandro González Iñárritu, me parece que a día de hoy me quedo con Babel,por mucho que algunos la tildaran de presuntuosa,pero "Birdman" sin duda,hay que verla aunque solo sea para disfrutar de su atmósfera,su ambientación,las brillantes interpretaciones, y sobre todo,ese análisis feroz contra el mundo del espectáculo y por extensión,contra una sociedad hueca,que sopesa y valora según la repercusión mediática y se olvida de vivir lo real, con toda la significancia que tiene una vida anónima,más allá de las redes sociales o la hoja de doble filo de la celebridad.


Feliz fin de semana,zinéfil@s

Troyana







 

viernes, 20 de febrero de 2015

Lo sentimos, pero no da la edad para el papel

La entrada de  sobre El Orgullo de los Yankees,  comentaba Juli Gan lo extraño que le resultaba ver a un Gary Cooper ya en los cuarenta, haciendo de estudiante, y eso me ha dado pie para esta entrada, así que gracias por la idea.

No descubro nada si digo que muchos actores, especialmente grandes estrellas, han interpretado papeles cuya edad superaban de largo. De hecho ya se ha convertido en un cliché que en las películas o series que transcurren en un instituto, los alumnos son actores que pasan de los veinte, a veces sobradamente.

Creo que podemos afirmar que es ya un chiste recurrente recordar los treinta años que tenía Olivia Newton-John cuando encarnó a una inocente estudiante en Grease, aunque eran pocos si se tiene en cuenta los treinta y cuatro (sí, 34) de Stockard Channing en aquella época, sin que a nadie le chocara demasiado su famosa Rizzo.

Aunque francamente creo que si algo se puede decir de Grease es que es una película que no se toma muy en serio a sí misma, algo que me parece que la beneficia en mucho, y que poco o nada pretendía resultar verosímil.

Como nota curiosa, el tema de estudiantes interpretados por actores que ya no pasan ni por repetidores, no es nuevo ni mucho menos, y un caso que recuerdo con especial cariño es el drama médico de los cincuenta "No serás un extraño", además de por ser una película de lo más curiosa, porque aparecen como estudiantes de medicina Robert Mitchum, más cerca de cumplir los cuarenta que los treinta y Frank Sinatra que tenía dos años más.

Vamos, que cumplió los cuarenta acabando Medicina. Y es que ya se sabe que Medicina es una carrera difícil. Sobre todo si eres Frank Sinatra.

Lo bueno es que la época en la que se rodó nos ahorra la penosa imagen de ambos vestidos de jovencitos ya que al parecer en aquella década aún era normal que los estudiantes llevaran traje y corbata, con lo cual aún parecen menos estudiantes, aunque por lo menos conservan la dignidad. Algo por otra parte fácil, si eres Robert Mitchum.

Aquí les tenemos junto a nada menos que ¡Lee Marvin! preocupados por quién les va a pasar los apuntes, foto cortesía de este interesante blog, cuya entrada al respecto os recomiendo.


Pero no me voy a fijar en esos casos tan numerosos en que la edad del actor resulta un problema, sino en los que curiosamente pasa desapercibida dicha diferencia.

Primer y llamativo ejemplo, El hombre que mató a Liberty Balance, James Stewart tenía la friolera de 54 años cuando interpretó al recién licenciado que llega al Oeste. Claro que es fácil olvidarse de la edad de nadie, cuando estás viendo una obra maestra interpretada por tan gran actor ¿Verdad?

Lo curioso es que es casi imposible olvidarse de la horrible caracterización de "anciano" del mismo personaje al principio de la película. Y eso que su edad se acercaba más a la del maduro senador que a la del joven idealista del flashback. Como se puede ver en esta fotografía.


La relación de la edad entre dos actores también puede ser un problema, o no serlo en absoluto, a pesar de lo inadecuada. A mí por lo menos jamás me han llamado la atención Cary Grant y Jessie Royce Landis cuando interpretaron a un hijo y su madre en "Con la muerte en los talones", siendo ella tan solo ocho años mayor que su hijo de la ficción.

Que ella tuviera sesenta y tres  años no sorprende mucho, pero es que Grant, que andaba por los cincuenta y cinco podía pasar por alguien de "cuarenta y pocos" sin ningún problema.

Pero es que Cary Grant... era mucho Cary Grant.


Esos mismos ocho años son la misma diferencia de edad que tenían Marisol y su primera (y casi única) madre de ficción María Mahor.

Pepa Flores tenía doce años aunque aparentaba bastantes menos y la pobre María Mahor era una jovencita de apenas veinte años (demasiado joven para el reparto de Grease), pero peinada y vestida con ese look de pelo abultado (o moño bajo) y falda de mezclilla con la que se castigaba a las pobres españolas de finales de los cincuenta, podía aparentar unos cuántos más.

Para rizar el rizo, la segunda (y penúltima) madre cinematográfica de Marisol fue la inefable Isabel Garcés en "Rumbo a Río", que algo difícilmente hubiera podido ser madre a los cuarenta y seis años de la estrella infantil, aunque no tanto de María Mahor, a la que sacaba treinta y ocho años.

Y es que Marisol no tenía suerte con sus padres de ficción, nunca le vivieron los dos, o bien era huérfana absoluta, o había perdido a su padre o madre. En todo caso, a los dos no se los dejaron vivos ni en un solo título de su época infantil, que yo recuerde, y que recuerden en esta web, de donde por cierto he sacado la foto de la primera película de la malagueña.

Claro que menos suerte tuvieron ambas "madres", ya que la Mahor tuvo que soport... digo colaboró con Joselito ese mismo año 1960 (no empezó bien la década) y la pobre Isabel Garcés sufrió en sus carnes los gorgoritos de casi todos los niños cantores de este país: además de coincidir con Marisol varias veces, también tuvo la fortuna de compartir plató con Pili y Mili y de paso, con la más crecidita Rocío Durcal.

Aunque es posible que ningún niño cantor pudiera asustarla después de ver el increíble logro de cantar (o así) sin mover ni un solo músculo de la cara de Sara Montiel en "Mi último tango", no confundir con "El último tango en París", aunque sí se puede confundir con "El último cuplé", porque básicamente era una copia descarada únicamente pensada para explotar el sorprendente éxito de la Montiel intentando pasar por cantante, algo infinitamente más increíble que una niña de ocho años pueda tener un hijo.

Pero así es la magia del cine.


Nota: He calculado las edades atendiendo a los datos de IMDB
Nota 2: Me ha gustado el tema, volveré a atacar!

viernes, 13 de febrero de 2015

Descalzos por el parque

-En este mundo hay los que miran y los que actúan, y los que miran se sientan a mirar lo que hacen los activos. Esta noche tú has mirado y yo he actuado.
-Y fue más penoso mirar lo que tú hacías que para ti hacer lo que yo miraba.

"Descalzos por el parque" Gene Saks
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Hoy os traigo una comedia romántica muy oportuna, no sólo porque mañana sea San Valentín, si no porque además la acción transcurre durante el mes de febrero.

Jane Fonda es una joven divertida y algo inmadura que se acaba de casar con Robert Redford, un abogado serio e irónico. Su matrimonio empieza estupendamente con una luna de miel en un lujoso hotel de Nueva York, sin embargo las cosas se torcerán cuando llegan a su nidito de amor, que resulta ser un pisucho minúsculo repleto de averías situado en un quinto sin ascensor (en el doblaje francés lo cambiaron por un noveno ya que en esa época los quintos sin ascensor eran muy comunes en Francia y no les hubiera hecho gracia el suplicio que le suponía a los personajes subir las escaleras). 

A todo esto hay que añadir la aparición de su vecino de arriba, un dandy sesentón que les enseñará exóticas comidas y peculiares antros donde la pareja descubrirá que no tienen nada en común. Así, el matrimonio caerá en una crisis avocada al divorcio, sin embargo la cosa acabará bien, porque es una película (y digo esto porque el filme está basado en el primer matrimonio de Neil Simon, el escritor de la obra, que sí acabó realmente en divorcio).


Tras cosechar un tremendo éxito en Broadway, "Descalzos por el parque" fue llevada a la gran pantalla manteniendo a Robert Redford (cuya carrera cinematográfica estaba por despegar) y a Mildred Natwick (que fue nominada al Oscar como la madre de Jane Fonda), quienes ya habían trabajado en la obra teatral. Por desgracia para Elizabeth Ashley (pareja de Redford en Broadway) Paramount quería a una actriz famosa para protagonizar la película e inmediatamente pensaron en Natalie Wood. Y seguro que también hubiese bordado el papel, pero Wood estaba de año sabático, así que, tras pensar en Sandra Dee, Geraldine Chaplin o Nancy Sinatra, eligieron a Jane Fonda, que ya era bien conocida para el público (aunque aún faltaban dos años para que la conocieran cachito a cachito en "Barbarella").

Cuando me puse por primera vez "Descalzos por el parque" no sabía si me iba a convencer. La premisa era muy interesante y los actores me gustan bastante, pero ya me había llevado algún chasco con otras comedias de la época tan aclamadas como "Desayuno con diamantes" o "El apartamento" (sí, no me mola "El apartamento", prefiero mil veces "Irma la dulce"). No obstante, a poco que escuché a la pareja interactuando me di cuenta de que iba a gustarme.

Al contrario de lo que sucede con "Desayuno con diamantes" las situaciones, personajes y diálogos de "Descalzos por el parque" son completamente actuales pese a estar en los años sesenta de tal manera que la obra podría ambientarse en nuestros días cambiando tan solo el paisaje, el vestuario y el peinado de las mujeres.

Y es que hoy en día seguimos viviendo las mismas calamidades que los protas de la peli, o sea, pisos sin ascensor, habitaciones minúsculas, vecinos extraños, madres cotillas... y también podemos toparnos con tipos estirados y mujeres espontaneas que pese a su evidente incompatibilidad se casan, discuten, se reproducen y mueren.

En este apartado hay que decir que los dos protagonistas están soberbios, ambos jóvenes y esplendorosos (soy mujer y heterosexual, pero aún así debo decir que el culo de Jane Fonda, cuya blusa está calculadamente metida por dentro, resulta hipnótico), y además los secundarios, Charles Boyer (también estupendo, así como la habilidad de sacarle de escena justo antes de que resulte cansino) y Mildred Natwick son los complementos perfectos para la pareja.

Así, recomiendo "Descalzos por el parque" como una comedia romántica ágil, ingeniosa y divertida (os vais a reír de verdad) con el encanto de los sesenta y de Nueva York por la que no han pasado sus casi 50 años.



Doctora