viernes, 29 de julio de 2016

Blancanieves y los siete enanitos

-Ahora, infernal poción, cumple tu misión.

"Blancanieves y los siete enanitos" David Hand
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Bueno, a estas alturas todos conocemos el cuento de Blancanieves. 
Una joven princesa debe huir de palacio para escapar de su madrastra, la reina, que pretende matarla porque es más guapa que ella. En el bosque le darán cobijo siete enanos que, pese a trabajar con diamantes, viven en una choza en medio de la nada. Todo va bien hasta que la reina descubre su paradero y convirtiéndose en una anciana engaña a Blancanieves para que muerda una manzana envenenada. Desde luego el método es limpio y original, pero el asesinato será un fracaso, pues la moza volverá a la vida tras besarla el príncipe de sus sueños.

A menudo se dice que "Blancanieves y los siete enanitos" fue el primer largometraje animado de la historia y aunque no es cierto sí fue el primero de Disney, por lo que los anteriores cayeron en el olvido. 
Corría el año 1934. Walt Disney llevaba 10 años haciendo cortos animados y era famoso por haber creado a Mickey Mouse, de modo que decidió dar el siguiente paso y rodar un largometraje. Después de todo en los cortos no podía desarrollar a los personajes como es debido y tampoco ganaba demasiado dinero con ellos (por eso mismo el gordo y el flaco o Chaplin empezaron a hacer largometrajes en aquella época).

Disney era un gran admirador de Lewis Carroll y su primera idea fue llevar al cine "Alicia en el país de las maravillas", pero se le adelantaron al estrenar en 1933 una versión del libro con Cary Grant y Gary Cooper de por medio.
De este modo, el proyecto quedó aparcado y Disney se decidió por Blancanieves, otra obra que le gustaba desde niño. 

Sólo hay que ver el detalle y la belleza de los dibujos para imaginar el tremendo trabajo que desempeñó todo el equipo para diseñar y animar a cada uno de los personajes. Pero lógicamente no fue sólo labor de los dibujantes. Había que narrar el cuento de forma coherente y entretenida, obviando las partes más escabrosas de la historia original (donde la reina moría tras ser torturada por los enanos), pero dándole un toque sombrío en los momentos precisos (a día de hoy la de "Blancanieves y los siete enanitos" sigue siendo la bruja más aterradora del cine).

Se cuidaron también de componer un buen número de canciones, alegres y románticas (suprimiendo algunas para reducir el metraje) y de darle personalidad a todos los enanos. Porque los hermanos Grimm nunca distinguieron a un enano de otro, siendo Disney quien les dotó de una identidad a cada uno, quedándose varias en el tintero. Así, los enanitos Sucio, Perverso o Habilidoso nunca vieron la luz y Mocoso finalmente ocupó el lugar del enanito Valiente.

Disney temía que la película fuera un fracaso, pero quedó convencido del resultado cuando en el primer pase escuchó mujeres sollozando de felicidad (menos contentos estaban algunos niños que se mearon encima con la escena en la que Blancanieves se pierde en el bosque). 

A día de hoy poca gente incluye "Blancanieves y los siete enanitos" entre sus películas favoritas de dibujos, pero en mi opinión es una obra maestra en todos los sentidos y teniendo en cuenta el imperio que se forjó después es sin duda una de las pocas películas que a ciencia cierta cambiaron la historia del cine.

¿Os imagináis que "Blancanieves y los siete enanitos" hubiera sido un fracaso?. Disney se hubiera ido a pique y hoy la industria del cine (Marvel, etc...) sería completamente distinta. Sea como sea, sólo hay que ver la película para entender por qué esa realidad nunca existió.




¡Feliz verano!.

Doctora

viernes, 22 de julio de 2016

Delicatessen, 1991. Bon appetit

Carnicero: "Los buenos tiempos no volverán jamás"
Taxista: "Es usted optimista, ¿Eh?"

Hoy traigo a zinéfilas una peli del año 1991. Una deliciosa película francesa que cuenta como en un mundo cruel y despiadado el bien puede triunfar sobre el mal. La peli, claro, es una fábula, una historia fantasiosa, pero ¡Qué historia tan envolvente!. Si no la habéis disfrutado nunca, vedla. No os arrepentiréis. Su título es "delicatessen".



Sinopsis:

El mundo no pasa por su mejor momento. La desolación y la escasez de recursos hace pasar momentos difíciles a las gentes. A un solitario bloque de viviendas perdido de la mano de Dios va a parar Louison, un payaso que se presenta para el trabajo de encargado de mantenimiento del edificio que ha quedado vacante por la desaparición del anterior conserje. Es recibido por el carnicero, un brutal hombre que dirige a esta, nuestra comunidad. En el edificio conviven varios vecinos, como la familia Tapioca, la señorita Plusse, el matrimonio Interligator, Julie, la hija del carnicero, y algunos más. La escasez de alimentos los tiene organizados para sobrevivir. Los buenos tiempos nunca volverán, además, hay un grupo terrorista, los Trogloditas, que se comen el dinero (el dinero son semillas y legumbres).

Clapet, el carnicero, siempre busca incautos que, atraídos por el anuncio de trabajo, aparecen en aquél recóndito lugar para ser convertidos en carne que comerse los vecinos, solo que esta vez Julie, su hija, se enamora de Louison.

Aspectos destacables:

Jean Pierre Jeunet y Marc Caro, los directores ex-aequo de la peli, crearon un ambiente mágico que es el edificio donde se desarrolla la historia, que acaba convirtiéndose en una equilibradísima historia coral. Con una estética años 50 del siglo XX y unos decorados inquietantes donde los tubos de la calefacción tienen su importancia ligando las historias, la belleza de esta peli, ambientada en clarooscuros, es realmente eficaz.

Inquietante comienzo:


 Tiene un espléndodo aspecto de cómic y, aunque no tengan nada que ver, recuerda bastante a rue 13 del Percebe, ya que cada inquilino de aquella casa perdida tiene su importancia. Los efectos especiales son una maravilla, así, claro, Álex de la Iglesia no dudó en contratar al equipo que los creara para sus golpes visuales de "acción mutante".

A pesar de que muchos consideran mejor film la siguiente obra de estos dos directores, "la ciudad de los niños perdidos", delicatessen no es nada inferior. Después cada uno siguió su camino. Jean Pierre Jeunet, con un pie en Hollywood terminó dirigiendo "Alien, resurrection", otra de las aventuras de la teniente Ripley (Sigourney Weaver, próximo premio Donostia del Zinemaldia), y, sobre todo, la celebérrima "Amèlie", cuyo título fue mermado en medio mundo ya que su original era "el fabuloso destino de Amèlie Poulain". En Amelie podéis encontrar a gran parte del elenco de Delicatessen.

Hablando de títulos, "Delicatessen" en EEUU fue presentada con el sobretítulo de "Terry Gilliam presents", porque el miembro de Monty Python que más pelis fantásticas hacía era un valor seguro para que los yankees fueran a ver pelis extranjeras, y eso que se pasan el día plagiando buenas pelis francesas, porque los franceses, además de hacer buen cine, saben proteger lo suyo, que para eso se lo inventaron.

La peli funciona de maravilla a nivel de interpretación porque todos sus actores son excelentes. Tengo debilidad por Karin Viard, que hace de la señorita fresca del lugar, que tiene un par -o tres o cuatro-de escenas hilarantes aprovechando la música y el ritmo que son, también de vital importancia para el equilibro de la peli. Un par de bomboncitos:



Personajes principales. Porque merece la pena hacer un bestiario de ellos:

Louison, el payaso. (Dominique Pinon). El chico de la peli.



Julie (Marie Laure Dougnac). La chica salvadora.



Madmoiselle Plusse (Karin Viard) La chica fresca.



Clapet, el carnicero (Jean Claude Dreyfus)



Tapioca (Ticky Holgado)



Sra. Tapioca (Anne Marie Pisani)


Robert (Rufus) enamorado de la señora Interligator.



Roger (Jacques Mathou), hermano de Robert



Aurora Interligator (Sylvie Laguna) Oye voces.



Georges Interligator (Jean François Perrier) el marido.



El viejo sapo (Howard Vernon)



y, claro, Los Trogloditas.



Una película mágica, hecha para disfrutarse. Aquí, el tráiler. Disfrutad de su ritmo.


Por Juli Gan

viernes, 15 de julio de 2016

Rififi

Título en castellano Rififi
Título original Du rififi chez les hommes
Año 1955
Duración 117 min.
País Francia
Director Jules Dassin
Guión Jules Dassin, René Wheeler, Auguste Le Breton
Música Georges Auric
Fotografía Philippe Agostini
Productora Pathé Cinéma

Reparto
Jean Servais, Carl Möhner, Robert Manuel, Jules Dassin, Magali Noël, Pierre Grasset, Robert Hossein, Janine Darcey, Marie Sabouret, Claude Sylvain

Sinopsis
Después de cumplir cinco años de condena, Tony Le Stephanois sale de prisión con la intención de cambiar de vida, pero se encuentra con que su amante está con un conocido gángster. Como carece de recursos económicos, no le queda más remedio que volver a su vida pasada y reunirse con sus viejos compinches. Durante semanas prepara minuciosamente con ellos un golpe perfecto: el atraco a una inaccesible joyería de París.



Esto es lo que opina Francois Truffaut sobre esta película: Rififi es la mejor muestra de cine negro que jamás he visto.

Rififi es una película de cine negro que trata como tema principal el tema de un robo a una joyería. Está considerada como una Obra Maestra, y después de visionarla es fácil entender porqué.



Tan importante son las secuencias que se nos muestran como las que ocurren fuera de cámara, las cuales imaginamos y que de un modo u otro nos son confirmadas según avanza la película.

No sólo está el tema de robo sino también la reinserción de antiguos reclusos en la sociedad, de la amistad, de la familia, de las bandas criminales rivales, de la crueldad, la venganza… todo tratado con precisión y detalle apoyándose en el juego de claroscuros que intensifican la acción.



El director Jules Dassin, de origen judío-ruso, después de varios años en Estado Unidos, se trasladó a Francia al ser incluido en la Lista Negra de Hollywood en la época del Macarthismo. En su trayectoria estadounidense destacan: La ciudad desnuda (1948) y Fuerta bruta (1947). En Grecia realizó Nunca en domingo (1960) protagonizada por su esposa la actriz Melina Mercouri.

Rififi, protagonizada por actores poco reconocidos a pesar de que todos están muy bien en sus diferentes papeles, tiene secuencias antológicas. Y son muchas, pero la secuencia del robo en la joyería es superior a todas y merece un trato destacado.



Se trata de un robo a priori dificultoso y casi imposible rodado con precisión milimétrica y al mínimo detalle. Ya la preparación de éste es en sí un conjunto de escenas llenas de interés para el espectador. Esta secuencia del robo en la joyería tiene una duración de 32 minutos. 32 minutos ausentes de música en los que escuchamos únicamente lo mismo que los protagonistas, es decir lo ruidos propios de un calle en la noche y aquellos que ellos mismos realizan.

Puede parecer que una secuencia tan silenciosa, puede ser tediosa, poco interesante o aburrida, sin embargo, nada de eso. Al contrario, capta todavía más la atención del espectador porque no puede apartar la mirada de la pantalla.



Rififi, es una maravillosa película, en su conjunto, que me atrevo a recomendar a los amantes del Cine Clásico, el género negro y de robos.

Para mi ha sido todo un descubrimiento. Espero que os animéis a verla.




viernes, 8 de julio de 2016

The Americans


Nunca me gustaron las pelis de espías
Así es. Nunca me gustaron porque nunca las entendía. Siempre me hacía un lío con el contraespionaje. Nunca me quedaba claro de qué lado estaban unos y otros, si estaban con dios o con el demonio, y eso era algo que mi cabeza cuadrada no podía concebir. 
También me sucede que las pelis de espías me provocan un desasosiego que es el que siempre me ha provocado y me provoca el cine. No puedo evitarlo. No puedo tragarme las pelis friamente. De sobra sé que son un constructo, una ficción, todo mentira, incluida la lluvia. Me digo: "Noemí, por dios, que es una peli." Pero no hay manera. Me muero de los nervios solo de pensar que van a atrapar a los espías protagonistas y los van a ejecutar, por más que sepa que eso no va a suceder, porque ¿cómo, si no, van a rellenar cuatro temporadas?
Así y todo, vaya usted a saber por qué, me animé con The Americans. Y no me arrepiento. Vi el episodio piloto (magnífico, deslumbrante; echaron el resto, sin duda) y supe que quería seguir viendo.

De qué va más o menos The Americans
En los USA de la década de 1980, bajo el mandato de Ronald Reagan, en plenas tensiones con la Unión Soviética, habita un suburbio residencial de Washington la familia formada por Elisabeth y Philip Jennings y sus hijos Paige y Henry. Elisabeth y Philip son espías soviéticos encubiertos, del KGB. Llevan quince años viviendo en los USA con identidades falsas. Mantienen, pues, una doble vida: tienen una agencia de viajes y, además, se dedican a todo lo que supone el activismo, incluidos secuestros, asesinatos, disfraces, terceras y cuartas falsas identidades…
Lo más curioso de todo esto es que lo que cuenta la serie es absolutamente real. Durante la Guerra Fría los espías soviéticos se infiltraban hasta niveles inimaginables en las agencias de inteligencia americanas y europeas. Llegaron incluso a casarse con empleadas de estos organismos para obtener información por directísima vía conyugal. De hecho, los episodios más rocambolescos y extraños de la ficción televisiva son los más fieles a la historia, basada fundamentalmente en un libro de Vasili Mitrojin, antiguo agente del KGB.
Y no estamos hablando de hechos demasaido remotos, pues todavía en  2010 (¡hace seis años!) detuvieron en USA a varios miembros del KGB que vivían como ciudadanos americanos normales y corrientes.

Qué tiene de bueno The Americans
La serie posee una estructura episódica clásica con tramas de continuidad, pero nos ofrece, a la vez, las fuertes vueltas de tuerca tan en boga en los guiones contemporáneos.
La narración se salpica con breves flashes al pasado soviético de los protagonistas, cuando no se llamaban Elisabeth y Philip, sino Nadezhda y Mischa, cuando la una vivía con su madre viuda y no tuvo nunca novio; cuando el otro tuvo que abandonar a una novia (que luego reaparece tambien en los Estados Unidos) y empezar a adiestrarse como superespía, junto a su recién conocida compañera, en una especie de centro de superrendimiento y entrenamiento para superespías.
La ambientación en los 80 es todo un puntazo: la ropa, los productos de consumo de entonces (beben Tab, aprovechando su regreso al mercado en 2015), la era Reagan, en la que se asentaron los pilares de la crisis global con la que nos codeamos hoy, el retrato de Ronald presente en todos los despachos y, sobre todo, la música ochentera, brillando esplendorosa desde el episodio piloto.

Un párrafo aparte merece el asunto tecnológico: la tecnología de entonces (qué antenones, qué aparatejos de radio, qué sistemas de transmisión, qué libretitas y bolis, qué computadoras, qué viejuno todo, qué risas el día que Philip Jennings se hace pasar por periodista y visita a un profesor de universidad que le explica en qué consiste un proyecto que dice que será el futuro de la información y la comunicación que se llama Arpanet. El bueno de Philip sale de la entrevista cabreado como una mona: “¿Qué demonios dice este hombre de nodos, nubes y redes? ¡No he entendido ni una palabra!”


Guiños

The Americans está plagada de guiños y referencias extratextuales a otras series y películas americanas en las que trabajaron los protagonistas.

Así, Noah Emmerich, que en The Americans es un agente de contraespionaje del FBI, empuña en una escena un pack de cervezas, exactamente como lo hacía con fines publicitarios en El show de Truman.

Noah Emmerich empuña el pack de cervezas en “El show de Truman”


Noah Emmerich empuña el pack de cervezas en "The Americans"


Además, en The Americans Emmerich se dedica a cazar espías, que es exactamente lo que hacía en otra peli, “Caza a la espía”.

Otro guiño: la niña hija de los Jennings (que no sabe nada de la personalidad oculta de sus padres, pero empieza a sospechar)  se llama Paige, como la sobrina de padre en la ficción, Matthew Rhys, en la teleserie "Cinco hermanos".

Y un último guiño: John Carroll Lynch, actor secundario en Fargo, posa largamente en cierta escena ante el primoroso cuabro enmarcado de un pajarito, como los que pintaba su personaje en Fargo. He buscado el fotograma, pero no lo he encontrado. Sorry.

Y, sin más, os dejo con la ficha técnica de la serie. Vedla y divertíos, que para eso está. 
Y recibid un saludo de vuestra amiga


Noemí Pastor

viernes, 1 de julio de 2016

Amores de verano de cine


Hacía tiempo que no hacía una lista de cine y dado que ya está aquí el verano,se me ocurrió reunir un ramillete de amores de verano,de ésos que el cine nos ha brindado y de alguna manera,han hecho las delicias del espectad@r.








1) "Antes del amanecer"(Richard Linklater,1995)
 Una de mis películas favoritas de todos los tiempos,incluso aunque la segunda parte "Antes del atardecer" aún me gustara si cabe aún más,"Antes del amanecer" tiene la frescura de una historia de verano entre veintañeros ,emotiva,con brillantes diálogos y paseos por Viena,es una delicia que se puede repetir y revisar sin llegar al cansancio.Hawke y Deply están fantásticos.




2)Grease  (Randal Kreisel,1978)
porque este musical revolucionó a toda una generación,Olivia Newton Jhon y John Travolta se convertían en auténticos sex symbols y la banda sonora pasaba a convertirse en todo un clásico del género.


 3)La Belle Saison (2015)

Una magnífica película que nos habla del amor,la pasión,el valor y las consecuencias de nuestras decisiones en la vida.
¿es salvable en el amor estilos de vida diametralmente opuestos? nada está escrito,porque lo imprevisto,nos acecha y la vida te da un giro de 360 grados donde, cuando y como menos te lo esperas.




La belle saison (Un amor de verano)

4)Krampack (Cesc Gay,2000)

En el verano de 1999,Dani pasa las vacaciones de verano en una casa de la costa. Cuando sus padres se van de viaje, se queda en compañía de su amigo Nico. Pese a la vigilancia de la asistenta y de su profesora de inglés, los amigos aprovechan la situación para meterse de lleno en la vida del pueblo. Así conocen a dos chicas con las que dan los primeros pasos hacia la vida adulta 


5) El rayo verde de Eric Rohmer

 El rayo verde

 Título basado en una novela de Julio Verne en el que se relata el verano de una joven que  tras la ruptura con su novio,se encuentra sola en Paris y decide viajar por diferentes lugares.

El rayo verde

Según el relato de Julio Verne,El rayo verde hace alusión a la posibilidad de apreciar -en determinadas condiciones- una luz de color verdoso que hace a quienes los presencian juntos, enamorarse entre sí.

Rohmer nos deja una película inolvidable cargada de soledad pero también de delicada esperanza.

6) El Graduado


El Graduado

Todo un clásico,en que Dustin Hoffman interpreta a un joven que acaba de graduarse en la universidad y que tiene una vida más o menos resuelta que solo se complica cuando se enamora de una mujer mayor que él amiga de la familia.




El Graduado



7) Y tu mama también
 Tenoch, Juio y Luisa en Y tu mamá también: Un viaje de vacaciones a la paradisíaca playa mexicana Boca del Cielo, en Oaxaca, es el escenario perfecto para que “Los charolastras” (Gael García Bernal y Diego Luna) desataran sus hormonas hacia Luisa (Maribel Verdú).



 Amores de verano

 8) Brokeback Mountain


Jake Twist y Ennis Del Mar en Brokeback Mountain:  Ennis Del Mar (Heath Ledger) y Jack Twist (Jake Gyllenhaal) se conocen en la fría montaña de Brokeback Mountain después de que fueran contratados para el cuidado de ovejas durante esa temporada.
Estos chicos descubren su incontrolable atracción ese verano. Todo bien hasta ahí, si no se tiene en cuenta que viven en 1963, son vaqueros y en casa los esperan hijas, esposa y prometida.
No deja de sorprenderme cómo y dónde el amor se abre camino en los lugares más insospechados.Supongo que ahí está la gracia,no?


Os invito a que continueis la lista,seguro que entre tod@s enriquecemos la recopilación y aprovecho para desearos a tod@s un feliz verano.

Troyana


viernes, 24 de junio de 2016

“Deseos humanos” o el dinosaurio genial.


Porque así, "dinosaurio del cine", se autodefinió Fritz Lang, director de "Deseos humanos", en una larga entrevista que mantuvo con Jean-Luc Godard, en 1964, para el programa de televisión “Cineastas de nuestro tiempo” y que se tituló precisamente “El dinosaurio y él bebe” (Godard, 40 años más joven que Lang, que tenía entonces 74, era el bebé)

Durante la entrevista, Lang y Godard, unidos por la mutua admiración (Lang incluso realizó un cameo en "El desprecio" de Godard), comentan sus particulares concepciones del cine. En un momento de la conversación, el austriaco explica sobre un papel como concibe una escena, como pretende controlar todos los aspectos del rodaje, sin dejar margen alguno para la improvisación (al contrario que Godard). Por ello le gustaba rodar en estudios, no en exteriores, y repetir las tomas cuantas veces creyera oportuno.

En realidad Fritz Lang fue perfeccionista y exigente hasta la obsesión, lo que causaba grandes problemas en los rodajes. El productor Walter Wanger dijo sobre Lang: "El tiempo que se tomaba y los problemas que creaba superaban todo lo imaginable”. Por su parte, Spencer Tracy se enfrentó duramente al director, durante el rodaje de “Furia”, porque Lang se oponía que el equipo parase incluso para comer.

Pero gracias a ello sus películas transmiten una innegable sensación de perfección; nada en ellas es superfluo, nada en ellas es gratuito. Lang pretendía con sus obras entretener al espectador, pero también hacerlo pensar y, con su precisión de reloj suizo bien engrasado, sus películas consiguen ambos objetivos.

Una de esas obras de factura perfecta es “Deseos humanos” (1954), que al igual que "Perversidad" (1945) es un remake de una película de Jean Renoir. Se basa, como la francesa,  en una novela de Émile Zola “La bestia humana” (1890), la decimoséptima de la serie de veinte con la que Zola, bajo el título genérico de "Les Rougon-Macquart", retrató cinco generaciones de la sociedad francesa.


Zola y Lang, dos genios, cada uno en su género, tuvieron en común el  empeño por retratar minuciosamente  la condición humana. Pero con diferencias sustanciales entre ellos. Zola incidía en la bestialidad de la condición humana. A Lang le interesaba esencialmente la fragilidad de esa condición: una mala decisión, un encuentro infortunado, pueden destruir en segundos lo que somos o lo que creíamos ser. Esta es una constante en la obra de Lang que se observa en películas como “La mujer del cuadro”, “Perversión” o la misma "Deseos humanos"

Lang, formado como arquitecto y pintor, se había consagrado ya como director en la Alemania de los años 20  e iniciado la década de los treinta con la estremecedora “M, el vampiro de Düsseldorf”, su primera película sonora. Pero el 30 de enero de 1933 Hitler fue nombrado Canciller de Alemania y esto tuvo consecuencias contradictorias para Lang; por una parte los nazis prohibieron su película “El testamento del Dr. Mabuse” y por otra Joseph Goebbels, el ministro nazi de Propaganda, le ofreció a Lang la dirección de la UFA, la todopoderosa compañía de producción cinematográfica estatal.

Lang dio una versión, probablemente mitificada, de su entrevista con Goebbels, según la cual habría rechazado el cargo alegando que su madre era judía, a lo que el nazi le habría contestado: "Nosotros decidimos quién es ario y quién no". Según Lang, esa misma noche habría huido a Francia.

La realidad es que Lang no era un opositor tan significado al régimen nazi como luego manifestó y que no huyó de Alemania la misma noche de la entrevista con Goebbels, sino tres meses más tarde,  impulsado, además de por las justas prevenciones que los nazis le causaban, por el deseo de probar fortuna en Hollywood.

Tras un año en Paris, se marchó a Estados Unidos, donde inicio una nueva etapa en su carrera, en la que logró conjugar sus raíces expresionistas alemanas con el realismo clásico norteamericano (camino que ya había iniciado en M) en una serie de títulos entre los que destacan varios del género negro.


"Deseos humanos" es una de las grandes películas con las que culminó Lang su etapa estadounidense. Como pareja protagonista eligió a Glenn Ford y Gloria Grahame, igual que en "Los sobornados", rodada un año antes (como ya había hecho en "Perversidad", donde repitió el trio protagonista de "La mujer del cuadro"). Inicialmente se había pensado en Rita Hayworth como protagonista femenina, pero finalmente la Columbia optó por Gloria Grahame deseosa de aprovechar el tirón que habían demostrado Ford y Grahame en ”Los sobornados”.

Glenn Ford, en el cénit de su carrera, logró una gran interpretación como Jeff Warren, el hombre sencillo que, tras tres años sirviendo en la Guerra de Corea, regresa para reincorporarse a su trabajo como maquinista de ferrocarril con la única aspiración de "trabajar un poco, ir a pescar y, de vez en cuando, salir una noche al cine"; un sencillo plan de vida que se frustrará al enamorarse de Vicki, la mujer del brutal Buckley, un compañero de trabajo en los ferrocarriles.

El personaje de Jeff Warren es el vehículo perfecto para que Lang exprese su idea sobre la condición humana, sujeta a fuerzas y tensiones incontrolables que pueden arrastrar a los seres humanos a los más oscuros abismos. Esas fuerzas son las que median entre las imágenes iniciales de Warren, con la cara radiante al volver a encontrase al frente de una locomotora, y el rostro sombrío que muestra tras haberse embarcado en una sórdida relación adúltera tras un encuentro casual con Vicki.

Gloria Grahame está también magnífica en su papel de mujer fatal, víctima y verdugo, no movida por la codicia o la ambición, sino por el desesperado deseo de encontrar un “buen hombre”. La encarnación de este personaje, turbio en su desamparo, fue una de las últimas grandes actuaciones de la Grahame que, por un divorcio también bastante sórdido del director Nicholas Rey unido a ciertos problemas físicos, pronto se vio relegada a papeles televisivos hasta su temprana muerte a los 58 años.


Pero quizás la actuación más resaltable en esta película sea la de Frederick Crawford, el tercer vértice del triángulo amoroso, el marido de Vicki. Crawford, en el momento del rodaje de “Deseos humanos”, ya había   conseguido un Óscar protagonizando “El político” (1949), de Robert Rossen, y triunfado con la estupenda comedia “Nacida Ayer”, de George Cukor (1950). En “Deseos humanos” su interpretación es memorable; consigue con su rostro pétreo transmitir todas las emociones de un ser humano degrado por los celos enloquecidos, el amor desesperado y el asesinato.

Y, como telón de fondo, un elemento omnipresente en la película: el tren. El tren como escenario de encuentros y asesinatos (por esto último ninguna de las grandes compañías  de ferrocarriles permitió que se rodará en sus instalaciones), parado o en movimiento… Y también sus túneles y vías, como metáforas del oscuro destino que puede caer abruptamente sobre los seres humanos.


Magnífica película de luces y sombras, entendidas tanto en el aspecto moral como en el de la iluminación. Toda la acción transcurre bajo una luz sabiamente utilizada, como era lógico en un maestro formado en el cine expresionista alemán, que sabía utilizar perfectamente las luces y claroscuros a su conveniencia (por ejemplo, el rostro fuertemente iluminado de Vicki mientras le sugiere a su amante, en la sombra, que asesine a su marido).

La película de Lang, aunque se base en ellas, apenas mantiene similitudes con la película de Renoir y menos aún con la crudísima novela original que tiene una trama más compleja y unos personajes que, prácticamente todos, son "bestias humanas" a las que sólo  guían los deseos más abyectos. Lang, con la gran colaboración de Alfred Hayes como guionista, logró depurar la historia para hacerla aceptable a la censura estadounidense (al Código Hays) y conseguir que el espectador se pudiera identificar y conmover con los personajes, especialmente con el de Glenn Ford (tan lejos del personaje interpretado por Jean Gabin y del psicópata Jacques Lantier de Zola).

En definitiva, transcurridos más de cuarenta años de su muerte, Lang, el viejo dinosaurio, a través de sus grandes películas, sigue pisando con la inmensa fuerza a la que su genio le da derecho.

Yolanda Noir


viernes, 17 de junio de 2016

Un pez llamado Wanda

-Wanda, no tienes ni la menor idea de lo que significa ser inglés. Siempre tan correcto, siempre tan reprimido, temiendo constantemente decir alguna inconveniencia, como por ejemplo "¿Estás casado?" y que te digan "Mi mujer me ha abandonado hoy". O bien, "¿Tienes hijos?" y te contesten "Murieron abrasados el viernes".

"Un pez llamado Wanda" Charles Crichton
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Cuatro ladrones llevan a cabo un rápido atraco a una joyería de Londres, sin embargo cada uno tiene sus propios planes para el botín y empiezan a traicionarse mutuamente, acabando el líder de la banda en prisión. Él es el único que conoce el paradero de las joyas, de modo que para intentar averiguarlo, Wanda (la chica de la banda) seducirá a su abogado, mientras lidia con los celos y la estupidez de Otto, otro de los ladrones.

"Un pez llamado Wanda" es sin duda una de las películas con las que más me he reído en toda mi vida. Y no fui la única. Famosa es la historia de Ole Bentzen, un danés que murió en el cine mientras veía la película por un ataque de risa durante la escena de las patatas fritas (secuencia que fue censurada cuando emitieron la peli en la televisión estadounidense).

Escrita por John Cleese, podría pensarse que la cinta estaría plagada de ese humor delirante tan peculiar de Monty Phyton, pero lo cierto es que el actor supo adaptarse perfectamente a la historia, escribiendo una comedia de enredo inteligente y muy divertida, criticando y parodiando la cultura y sociedad inglesas.

El reparto además está perfecto. Cleese representa a la perfección los tópicos del inglés acomodado, Kevin Kline se convierte en el alma de la película y Jamie Lee Curtis demostró por primera vez sus cualidades para la comedia. Sin olvidar a Michael Palin, quien da vida a uno de los tartamudos más famosos de la historia del cine. De hecho tiempo después de estrenarse la peli un grupo de tartamudos se enfrentó a Palin, molestos por su papel en la película y el actor fundó el centro para la tartamudez infantil en Londres. Hay que tener en cuenta que el padre de Palin también era tartamudo, y el actor se inspiró en él para interpretar al personaje.

Como veis "Un pez llamado Wanda" está plagada de anécdotas y rarezas. Por ejemplo, fue la película que más ha tardado en alcanzar el número uno en la taquilla de los EEUU desde su estreno, pues estuvo casi tres meses escalando puestos, hasta que el boca a boca de un público encantado la llevó a la cima.

Otra curiosidad es el Oscar que se llevó Kevin Kline sin haber estado siquiera nominado a otros premios como los Globos de oro o los BAFTA. Y para rematar el anecdotario decir que Archie Leach, nombre de Cleese en el filme, era el nombre real de Cary Grant, quien nació a pocos kilómetros del pueblo natal de Cleese. El actor dijo que había bautizado así al personaje porque era lo más cerca que iba a estar de ser Cary Grant.

En definitiva una de esas comedias que hay que ver, con una historia entretenida, personajes divertidos y momentos realmente memorables.



Doctora