viernes, 20 de mayo de 2016

El Olivo




El miércoles pasado,durante la fiesta del cine,vi la última película de Icíar Bollain: "El Olivo"(2016).
Interpretada por Anna Castillo,Javier Gutierrez y Pep Ambros,"El Olivo" cuenta con un guión de Paul Laverty,fotografía de Sergi Gallardo y música de Pascal Gaigne.


Al parecer,el guionista se inspiró en una historia real para darnos a conocer "El Olivo" y a Alma (Anna Castillo),una joven de 20 años que adora a su abuelo,el cual lleva años sin hablar. En el momento en el que el anciano se niega a comer,Alma se decide a recuperar el olivo milenario que la familia vendió sin su consentimiento.


Así comienza una busqueda casi quijotesca,para salvar a su abuelo, pero no lo hará sola,cuenta con el apoyo de su tío,que está atravesando una fuerte crisis matrimonial y económica y con su amigo Rafa,que está secretamente enamorado de ella.


El primer paso entonces será localizar al comprador del Olivo y a partir de ahí,lanzarse a la aventura de recuperarlo.

pero ¿cómo surge la idea de hacer esta película?
(transcribo de una entrevista a Icíar Bollain)

"Todo empezó hace unos años,cuando el guionista Paul Laverty vio una noticia en la contra de un periódico en la que se contaba la historia de uno de estos olivos milenarios. A Paul le llamó la atención primero que existieran estos árboles tan antiguos y segundo la idea de que algo que forma parte de nuestro patrimonio y que lleva cerca de 2000 años n un lugar de repente se convirtiese en mero objeto que ,por caprichos de la moda,se arrancaba y se vendía para ponerlo en jardines particulares o empresas internacionales. Era una idea estupenda para contar todo el expolio que se ha vivido en España con el boom inmobiliario"


Por ello, El Olivo,es un drama pero contiene un fuerte mensaje positivo. Tiene como trasfondo la crisis económica pero hay un MENSAJE DE ESPERANZA y se ensalza la importancia de LOS LAZOS NATURALES que se están perdiendo.

Es por ello, tal vez que esta historia aparentemente tan sencilla nos llega al alma a todos,porque vemos derrumbarse una sociedad que se desprende de sus rasgos de identidad,a cambio de un valor económico,empujada al desastre por una crisis que ha sido un verdadero saqueo para el ciudadano de a pie.

Todo lo importante,la raiz,la familia,los amigos,la tierra,está presente en el Olivo para recordarnos que el origen es nuestra razón de ser,que ahí fuera,vayas donde vayas,no eres nadie,si no eres provinciano,que nuestra cultura,sea la que sea,está plagada de símbolos,que están ligados profundamente a nuestras emociones y que hay cosas que evintemente no puede comprar el dinero.



Pero además,el Olivo es también un canto a la insubordinación,al inconformismo.
Ante un capitalismo en el que todo vale,todo se comercia y se mercantiliza,vemos el vacío y la desolación del abuelo, que se ha desconectado de un mundo que da la espalda a todo lo que en su día dío sentido a su vida. Por eso,el personaje de la nieta, Alma,es una heroína de las que no se rinde,con la espontaneidad y la improvisación propia de los veinte años,salta sin red a la causa de recuperar la memoria de su abuelo y se propone traer de vuelta ese olivo testigo mudo de todas sus vidas.



El Olivo es también una denuncia a cómo estamos tratando el medio ambiente y el paisaje en el que crecemos,que de algún modo,somos nosotros mismos.
Hemos enladrillado las costas,hemos vendido las tierras,hemos permitido que se especulara hasta límites insospechados, y ¿qué dejaremos a las generaciones venideras?¿qué va quedando del paisaje que nos vió crecer?


Esta crisis nos ha empujado a despojarnos de todo lo que somos,por sobrevivir,nos hemos visto obligados a vender lo que somos,a dejar en manos ajenas aquello que durante tantos años estuvimos cuidando,renuncia tras renuncia,cada vez va quedando menos de aquello que configuró el paisaje de nuestra infancia.

Quiero hacer una mención especial a Manuel Cucala,que interpreta al yayo (en valenciano, abuelo)porque este hombre al parecer no es actor,y nos deja un personaje tan veraz y tan honesto,que sólo de persarlo,me vuelve a llenar de emoción.


Me llega El Olivo, no sólo porque esté rodada en algunos pueblos de Castellón( ya sabeis lo que pasa cuando veis vuestra tierra o sus proximidades,como escenario en cualquier película),es Castellón,como podría ser cualquier otra parte de España, y es Manuel,como podría ser cualquier  abuelo nuestro,pero es que además Manuel Cucala en su vida real,al parecer tiene bastantes cosas en común con su personaje, es un hombre alegre y también tiene un olivo con el que mantiene un vínculo significativo. Todo en este personaje rezuma verdad.


Espero que el Olivo reciba todo el reconocimiento que merece en los próximos Goyas y quisiera destacar también el gran trabajo que nos deja Javier Gutierrez en el papel de Alcachofa y de Anna Castillo en el papel de Alma,porque es una joven auténtica,macarra y emotiva,sensible y tosca,pero con unos valores y unos ideales,que bien puede servir de referente para muchos otros jóvenes que vean la película.


Feliz fin de semana zinéfil@s

Troyana


viernes, 13 de mayo de 2016

"La carta" o las paradojas de la censura.



"La carta" (1940), de William Wyler, tiene uno de los más impactantes inicios del cine negro (quizás sólo igualado en intensidad por el de “Los sobornados" de Fritz Lang): bajo una esplendorosa luna llena, la cámara se mueve en un lento plano-secuencia que va mostrando imágenes nocturnas de una plantación de caucho... De repente, se oye un disparo y un hombre sale tambaleándose de un bungalow; detrás de él, una mujer, Bette Davis, dispara, una y otra vez, hasta vaciar el cargador de un revolver sobre el cuerpo ya sin vida del hombre.
La publicidad de la época decía que Bette Davis musitaba mientras disparaba "Mío o de nadie". Lo cierto es que esa frase no se oye realmente en la película, pero también es cierto que ese podría ser el más conciso resumen del drama pasional que relata esta película, la segunda, tras Jezabel (1938) y antes de La loba (1941), de las tres que Wyler y Davis hicieron juntos.

Quizás La carta no sea la mejor de esas tres películas, porque Jezabel, como "la otra" gran película del Sur (tras "Lo que el viento se llevó), y “La loba”, que contó con la ventaja de tener como operador a Gregg Toland (uno de los mejores directores de fotografía que han existido y el que enseñó a Orson Welles en “Ciudadano Kane” como iluminar una escena) son dos rivales demasiado fuertes; pero aun así es una magnífica película, vehículo perfecto para que Bette Davis pudiera interpretar magistralmente a uno de los personajes femeninos más perversos del cine negro.

“La carta” se basa en un relato del escritor británico William Somerset Maugham (publicado en 1924 en una colección de relatos titulada “The Casuarina Tree”). Aunque Maugham ya no es un autor de moda (y es una lástima) sigue siendo todavía un buen filón para excelentes adaptaciones cinematográficas, como demuestra el que en los últimos años “El misterio de la villa” (2000) de Philip Haas, “Conociendo a Julia” (2004) de Istvan Szabo y “El velo pintado” (2006) de John Curran, se hayan basado en sus obras.

La narración original, inspirada en unos hechos reales ocurridos en Malasia en 1911, dio lugar a una obra de teatro y a una primera versión cinematográfica que tuvieron ya mucho éxito. Se trata de un muy buen relato corto que cuenta, con el estilo elegante y preciso de Maugham, como la aparición de una carta muy comprometedora pone en entredicho la versión exculpatoria de la mujer de un plantador de caucho sobre los motivos que le habían llevado a matar a un hombre.

No es extraño que Wyler, capaz de realizar películas muy comerciales pero de gran calidad (“La carta tuvo siete candidaturas al Óscar, pero no se llevó ninguno porque tuvo la mala suerte de competir con “Rebeca”), supiera sacar tan buen partido de la historia de Maugham. Ciertamente, aunque siempre se destaca la pericia técnica de Wyler en la utilización de los planos-secuencia que reducen los cortes y aumentan el realismo de la acción, también destacó por su inteligencia en la elección de historias y de actores, ya que consideraba que éstos eran la verdadera alma de una película. Por eso fue tan buen director de actores y por eso consiguió formar con Bette Davis un gran equipo en las películas que rodaron juntos, aunque sus diferencias en “La loba” supondrían que ya no volviesen a colaborar.

Precisamente Bette había iniciado su camino de gran estrella, especializada en interpretar a mujeres de mucho carácter, con otra adaptación de una obra de Maugham, “Cautivo del Deseo” (1934), que protagonizó junto a Leslie Howard. Pero tras conseguir su primer Óscar en 1935 por "Peligrosa", la Davis, que derrochaba carácter también en la vida real, se enfrentó al Warner y llegó a exiliarse en Inglaterra. Pero tuvo que volver a Estados Unidos, muy endeudada, y seguir trabajando con la Warner, momento en el que inició su colaboración con Wyler (y gracias a Jezabel consiguió su segundo Óscar).

En “La carta”, una de las muchas grandes actuaciones de la Davis, ésta logró dotar al personaje de Leslie Crosbie, la aparentemente correctísima británica de edad media, clase media, y afición por el ganchillo, de una salvaje pasión enterrada bajo un frio manto de autodominio y convenciones sociales. Convenciones sociales que se manifiestan, por ejemplo, en la actuación de Leslie como perfecta anfitriona a pesar de que poco antes ha matado a un hombre.

El guion de la película, obra de Howard E. Koch, va mucho más allá del relato original, más realistamente cínico en su cáustico final, y desarrolla una historia en la que el crimen pasional inicial y el chantaje subsiguiente, se complementan con una justiciera venganza que no aparece en la historia de Maugham.

En realidad, como en todas las películas estadounidenses realizadas entre 1934 y 1967, el guion de “La carta” estuvo mediatizado por la censura que, en la forma del denominado Código Hays, controló la producción cinematográfica estadounidense durante aquellos años.

Porque la censura no fue, ni mucho menos, sólo "cosa española". En el caso de Estados Unidos, el Código Hays fue un sistema de autocensura que se dieron a sí mismas las grandes compañías cinematográficas con dos objetivos básicos: velar por la imagen del mundo cinematográfico que había sufrido un fuerte deterioro debido a los numerosos escándalos en los que habían estado implicados estrellas de cine (el más famoso el de “Fatty” Arbuckle, estrella del cine mudo acusado en 1921 de un escabroso asesinato) y acallar las voces de importantes sectores sociales que clamaban contra la franqueza con la que se afrontaban en el cine ciertos temas (sexuales, de corrupción política, etc.).

Inicialmente, para controlar las producciones cinematográficas, surgieron en Estados Unidos infinidad de consejos estatales y municipales. Pero esta situación derivaba en altísimos costes para las compañías cinematográficas que debían afrontar cortes del metraje ya producido o realizar varias versiones de la misma cinta para que cada una de ellas se adecuara a los requisitos del consejo censor de la localidad donde fuera a exhibirse.

Ante esta situación las grandes compañías cinematográficas se asociaron en 1922 en la MPPDA (Asociación de Productores y Distribuidores de Cine de América) y nombraron como su primer presidente a William Harrison Hays, un importante líder republicano. Hays pretendía encontrar una alternativa de autocensura que evitara el impacto económico de los cortes y las diferentes versiones y, tras diversos intentos fallidos, consiguió su objetivo gracias a la intervención de los sectores católicos.

En 1930, con el respaldo del cardenal Mundelein de Chicago, el jesuita Daniel Lord presentó a Hays un código, que fue aceptado con entusiasmo por Hays, tanto que dijo “Casi se me salen los ojos cuando lo leí. Esto era exactamente lo que estaba buscando.”

Las restricciones del Código eran tantas que no se cumplió realmente hasta 1934, cuando los grupos de presión católicos amenazaron con boicotear a los estudios que no lo acataran. El Código estuvo vigente hasta que en 1967 la MPPA adoptó el sistema de clasificación por edades.

Como siempre ha pasado con todo tipo de censura, los guionistas y directores con verdadero talento consiguieron crear grandes obras discurriendo por caminos paralelos a los impuestos por las prohibiciones.

En el caso concreto de "La carta", la censura propició la paradoja de que, para cumplir el requisito de que una adúltera y asesina como Leslie Crosbie no saliera indemne de sus crímenes (tal y como ocurría en el relato original), la película recurriera a sumar un nuevo crimen al asesinato inicial (a pesar de que el Código Hays también repudiaba la venganza) y que el chantaje meramente mercantilista del relato literario se convirtiese en una verdadera historia de amor de la concubina china (convertida en la película, en beneficio de la decencia, en legitima esposa) hacía su amante o marido.

Y aquí es de señalar la actuación de Gale Sondergaard, norteamericana de ascendencia danesa, como la hierática china, odiada rival de Leslie, que consigue con un solo cerrar de ojos ante el cadáver del esposo asesinado, mostrar el inmenso dolor que presagia y justifica su venganza.  Gale Sondergaard no hace sombra a Bette Davis; pero si está a su altura y el duelo entre los dos personajes que interpretan simboliza perfectamente el enfrentamiento entre culturas y razas.

Porque el telón de fondo de la historia es el choque de culturas entre los occidentales y orientales que conviven, sin mezclarse, en aquella Malasia en la que los colonizadores británicos se esforzaban en imponer sus costumbres ("Lástima que el caucho no se de en climas civilizados", dice en la película un camarero).


Y aunque "La carta" es, sin lugar a dudas, Bette Davis, también es cierto que el resto del reparto, además de la Sondergaard, es magnífico. Destaca especialmente James Stephenson que realiza una grandísima interpretación (que le valió una candidatura al Óscar al mejor actor de reparto) como Mr. Joyce, el abogado que, a diferencia del personaje del relato literario, tiene sospechas inmediatas sobre la veracidad de lo que cuenta Leslie Crosbie y que, a pesar de ello, con graves problemas de conciencia profesional, opta por ayudarla, empujado por la compasión hacía el amigo bueno, estúpido y engañado (el Mr. Crosbie muy bien interpretado por Herbert Marshall, que un año después volvería a ser el marido de Bette Davis en "La loba").

Mención aparte merece la banda sonora de Max Steiner, contrapunto perfecto de las escenas más dramáticas. El compositor vienes ha pasado a la historia del cine por poner música a más de trescientas películas, ser premiado con tres Óscar y por ser el primero (en “Lo que el viento se llevó”) en introducir en sus bandas sonoras "leitmotiv" (temas musicales dedicados a personajes o situaciones concretas).

En definitiva, “La carta” puede no ser la mejor película de Wyler, ni de Bette Davis, ni siquiera la mejor de las tres que hicieron juntos, pero es, sin duda, una de las grandes películas del género negro estadounidense en su período clásico.
 
Yolanda Noir

 

 

 

 

 

 

 

 


viernes, 6 de mayo de 2016

Los siete magníficos

-Aunque tuviéramos armas, sabemos labrar y cuidar la tierra, pero no sabemos matar.
-Pues aprended. O morid.

"Los siete magníficos" John Sturges
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Los habitantes de una pequeña aldea mexicana asisten impotentes a los continuos saqueos que lleva a cabo en su pueblo una numerosa banda de ladrones. Para poner fin a esta situación contratarán a siete pistoleros a sueldo, que aceptarán una mísera recompensa por adiestrar a los campesinos en combate y luchar contra los bandidos.

En efecto, parece el argumento del típico western, pero en realidad es una versión de una peli de samurais dirigida por Akira Kurosawa, quien quedó tan entusiasmado al ver el filme de hoy que le regaló a su director una espada japonesa.

Este hombre fue John Sturges, que ya había rodado otras pelis del oeste como "Duelo de titanes" o "Fort Bravo". La cosa es que el director estaba acostumbrado a trabajar con estrellas como Kirk Douglas, Burt Lancaster o Frank Sinatra, pero en esta ocasión contó con un reparto casi desconocido.

En principio se contempló la idea de que los pistoleros fuesen más veteranos, barajándose el nombre de Spencer Tracy como protagonista, pero fue Yul Bryner quien puso en marcha el proyecto, y se reservó para sí el papel principal. Clark Gable, George Peppard, Stewart Ganger o Glenn Ford fueron considerados para formar parte del grupo, pero al final el casting se compuso por actores menos famosos en aquel entonces.

Porque Steve McQueen había rodado ya algunas películas, pero con papeles secundarios, y lo mismo podía decirse de Charles Bronson o James Coburn, cuyas carreras despegaron sin duda tras participar en "Los siete magníficos". El director los fue reclutando de forma similar a la que se ve en el filme, contando con la supervisión de Yul Bryner, quien se arrepentiría más tarde de haber contratado a Steve McQueen.


Y es que McQueen estaba obsesionado por centrar la atención. Se quejaba continuamente del excesivo protagonismo que tenía el más joven del grupo (y con razón) y en cada escena que compartía con Bryner no paraba de hacer gestos y movimientos como quitarse y ponerse el sombrero con el fin de eclipsar al protagonista.

Esto creó mal ambiente durante el rodaje y el resto de los actores empezó a hacer lo mismo que McQueen, excepto Charles Bronson, que sólo se hablaba con James Coburn (aunque esto no tenía que ver con las movidas del rodaje, simplemente Bronson era así).

Además de lidiar con las niñerías del reparto, Sturges tuvo que adaptar el guión a la censura mexicana.
Y es que la peli se rodó en México y las autoridades exigieron revisar el guión para asegurarse de que no se degradaba en forma alguna al pueblo mexicano. Así, los campesinos viajan a la ciudad en busca de armas y no para contratar pistoleros (cosa de la que les convencería el personaje de Bryner), pues resultaba humillante que los mexicanos tuvieran que pedir ayuda a unos yankis. 
También exigieron que la ropa de los aldeanos estuviese siempre limpia, luciendo durante todo el filme más blanca que una patena, pese a estar trabajando la tierra.

Y todo para que la peli fuera un fracaso. En efecto, hoy en día "Los siete magníficos" es considerada uno de los mejores westerns de la historia y se hicieron tres secuelas, una serie de televisión y recientemente un remake con Denzel Washington como protagonista que se estrenará este año (que Dios nos pille confesados), pero en su día la peli no triunfó en la taquilla americana, salvándose por el enorme éxito que tuvo en Europa, y que motivó sus decepcionantes secuelas.

A parte de lanzar la carrera de sus protagonistas, "Los siete magníficos" cambió el género en cierto modo. Tras ella se rodaron otras pelis protagonizadas por una cuadrilla de pistoleros como "Los profesionales" o "Grupo salvaje" y fue también la semilla que dio pie a los spaghetti western, siempre protagonizados por tipos fuera de la ley, más violentos que las pelis del oeste que se filmaban hasta la fecha.

Seguramente no sea la mejor peli del oeste, pero sí una de las más entretenidas. Cuenta con una historia simple, mucha acción y un reparto ideal después de todo (destacar a Eli Wallach como el líder de los bandidos, un primo cercano del Tuco que interpretaría poco después en "El bueno, el feo y el malo").

Ah, y la mejor banda sonora del género, sin lugar a dudas. Todas las que vinieron después fueron imitaciones e incluso Marlboro se hizo con sus derechos para aquellos anuncios de vaqueros que hacían antes.




Imprescindible para cualquier fan del western o cualquiera que quiera empezar a curiosear en el género.



Doctora

viernes, 29 de abril de 2016

The Big Country, 1958

¿Cómo conseguir que un montón de varones de los años 50 del siglo XX se traguen un culebrón sin rechistar? ¡Convirtiéndolo en una historia del oeste! Si a una historia romántica le pones botas y gorro de cow-boy, revólver al cinto y lo montas a caballo por las llanuras de Texas, ya has convertido un drama cualquiera en una peli que seguirán los fans del far-west.

Cartel de Peck protector y Connors empequeñecido (Y eso que jugó con los Boston Celtics)

Algo parecido pasó con la historia que dirigió William Wyler en 1958 que en España, con esa especial sensibilidad por poner títulos idiotizados llamaron “horizontes de grandeza”, pero que en versión original se llama “The Big Country”, es decir, “el gran país”, y es que eso se empeñan en decirle al forastero Gregory Peck desde que pone los pies en Texas, que “aquello es un gran país” con unas llanuras sin fin y con tierra para aburrir.

Que quede claro que es GRANDE

Sinopsis:

Una diligencia corre por las vastas llanuras de Texas al ritmo de la inconfundible música de Jerome Moross. De la diligencia, al llegar al polvoriento pueblo de San Rafael, baja Jim McKay (Gregory Peck) un capitán de navío retirado que viene del este, donde su familia posee, en Baltimore, una flota naval. Llega a Texas con la intención de casarse con su novia Pat Merrill (Carrol Baker), a la que conoció en el este, donde la gente es civilizada.

 

Títulos de crédito

Pat Merrill es la única hija del Mayor, así lo llaman todos, Henry Merrill (Charles Bedford), un rico ganadero que posee un extensísimo rancho con decenas de miles de cabezas de ganado. A pesar de ser un ricachón que se sabe el amo de todo y de todos, tiene un enconado enemigo en la figura de otro rudo ganadero, Rufus Hannassey (Burl Ives), con el que mantiene interminables disputas por los pastos y el ganado. La gota que colma el vaso es que los brutos hijos de Rufus, especialmente, el primogénito, Buck Hannassey (Chuck Connors), han estado divirtiéndose un rato a costa del recién llegado Mc Kay.

El novio llega al oeste vestidito como en la ciudad

Mc Kay se horroriza, como caballero que es, de la rudeza y las maneras toscas de hacer las cosas en el salvaje Texas, a pesar de que está acostumbrado a ver cosas porque ha navegado durante años y ha recalado en puertos muy remotos. McKay no desea que el Mayor y sus mozos vayan a dar un escarmiento a los Hannassey. Se muestra en contra de la medida, cosa que sienta muy mal a su novia que lo cree un cobarde. Por lo visto, no zurrarse la badana con quien se le planta delante, es ser una vergüenza.


Fiesta de pedida de mano

Para mayor osadía, a Mc Kay no se le ocurre otra cosa que salir solo a caballo por las procelosas llanuras texanas, nadie entiende que un marino está acostumbrado a guiarse en medio de la nada. Mc Kay acaba en Valverde, cuya propietaria es Julia Maragón (Jean Simmons) íntima amiga de Pat, joven y casadera a la que le salen pretendientes sobre todo porque tiene agua en sus tierras.

El novio charlando con la amiga de la novia

Para acabar de aderezar la historia, el capataz del mayor, un arrogante y rudo vaquero, Steve Leech (Charlton Heston), intenta medir su fuerza con Mc Kay, al que cree despreciable y poco hombre para Pat, a la que pretende desde lejos, pues es la hija de su jefe al que admira como un Dios.

Total que la pareja casadera riñe, entre otras cosas porque Pat no entiende que a Mc Kay le resbalen las bravuconadas y los desafíos. Lo desprecia y, con un complejo de Electra manifiesto, que es como el de Edipo, pero a la inversa, abnegación desmesurada de la hija hacia el padre, acaba espetándole que “no es ni la mitad de hombre que el mayor”. Ruptura irreconciliable.

El apoteosis final tiene lugar en el cañón blanco, donde los Hanassey tienen su hogar.

Descanso de rodaje

El guión de esta película es una adaptación de una novela por entregas, que salía en un diario, la cual firmó Donald Hamilton. Consiguieron hacer una historia en la que mezclaban amor, despecho, desafíos, orgullo, el chico, la chica, los patriarcas malos, el malvado cobarde, el rudo rival, e incluso, el empleado humilde.

¡Pelea, pelea!

Hay momentos memorables en el que el lobo de mar Mc Kay intenta confraternizar con los rudos texanos orgullosos de su tierra, que, por cierto, había llegado a ser un país propio. En la fiesta de la pedida de mano, poco antes del altivo discurso de Rufus Hanassey, que le valió el óscar a mejor secundario a Burl Ives, un texano pregunta con orgullo a Mc Kay refiriéndose a la vasta extensión territorial: “¿Había visto algo tan grande alguna vez?”, a lo que Mc Kay responde displicente “Sí, un par de océanos”.

Los personajes:

Los personajes definen la historia con maestría, así tenemos al prota, Jim Mc Kay, que es un capitán de barco retirado, todo un caballero, que odia parecer un fanfarrón y al que los excesos de orgullo le parecen de un salvajismo incongruente.

El chico

La chica con complejo de Electra, pues no hay hombre como su padre, que acaba despreciando a su prometido porque este no desea zurrarse con el capataz del rancho.

La chica

La amiga de la chica, que defiende al novio, quizá porque le guste demasiado, que prometió a su abuelo no vender la tierra a ninguno de los viejos rivales, y que es acosada por el rudo macarra Buck Hannassey.

La amiga de la chica

El capataz, Steve, que es un rudo vaquero que se pasa provocando al forastero todo el rato pues lo cree poca cosa para la hija de su jefe, a la cual desea.

El rudo capataz

El chulo pendenciero, Buck, que es un canalla e inicia una guerra por no pensar las cosas que hace.

El chico malote

El empleado mexicano (Alfonso Bedoya), que es un humilde cacho de pan.

El humilde secundario

El Mayor, un viejo granuja que se las da de intachable caballero, acostumbrado a que su voz es ley.

El padre de la chica


Rufus Hannassey, el otro viejo guerrero que habla con locuacidad y voz de trueno, invocando a la caballerosidad.

El gran enemigo del padre

La música es, también, parte esencial del encanto del film. Suena briosa a caballo y melosa en el baile de prometida.

Valverde, Texas

Los actores secundarios están soberbios. Burl Ives se llevó el óscar al secundario por su papel de enconado enemigo del Mayor Terrill y Chuck Connors, con su estatura y sus maneras de rufián, hace creíble a Buck. Chuck Connors, además, era un atleta, como demuestra cuando salta del edificio en la peli, no en vano fue uno de los pocos deportistas que jugó en la NBA con los Celtics de Boston y en la liga de Béisbol con los Dodgers de Nueva York y los Cubs de Chicago.

William Wyler y el elenco

Esta peli es un clásico de Hollywood que reúne un drama tipo culebrón ambientada en el rudo oeste y bañada con una melodía magnética.  

Ficha técnica:

Título: "The Big Country" (Horizontes de Grandeza) 

Año, país, duración: 1958, EEUU, 165'

Dirección: William Wyler

Guión: James R. Webb, Sy Bartlett; Robert Wyler;  Jessamin West. Basada en la novela de Donald Hamilton.

Reparto:

Gregory Peck....Jim Mc Kay

Jean Simmons...Julia Maragón

Charlton Heston....Steve Leech

Carroll Baker....Pat Terrill

Charles Bedford...Mayor Henry Terrill

Burl Ives....Rufus Hannasey

Chuck Connors....Buck Hannassey

Alfonso Bedoya....Ramón.



Hasta otra.

Juli Gan

viernes, 22 de abril de 2016

Julieta

Título Julieta
Año 2016
Duración 96 min.
País España
Director Pedro Almodóvar
Guión Pedro Almodóvar
Relatos Alice Munro
Música Alberto Iglesias
Fotografía Jean-Claude Larrieu
Productora El Deseo

Reparto
Emma Suárez, Adriana Ugarte, Daniel Grao, Inma Cuesta, Darío Grandinetti, Rossy de Palma, Michelle Jenner, Pilar Castro, Susi Sánchez, Joaquín Notario, Nathalie Poza, Mariam Bachir, Blanca Parés, Priscilla Delgado, Sara Jiménez, Tomás del Estal, Agustín Almodóvar, Bimba Bosé


Sinopsis
Cuando Julieta está a punto de abandonar Madrid para irse a vivir a Portugal, se encuentra por casualidad con Bea, una antigua amiga de su hija Antía, de la que no sabe nada desde hace años. Bea le cuenta que vio a Antía en el lago Como, en Italia, y que tiene 3 hijos. Aturdida por la noticia, Julieta cancela su viaje a Portugal, y decide escribir sobre su hija, desde el día en que conoció a su padre durante un viaje en tren.


El universo femenino de Pedro Almodóvar parece no tener límites y con cada película logra sorprendernos, algo con lo que muchos estamos encantados. Una vez más los personajes masculinos quedan relegados a un segundo plano.

Se trata de la película número 20 del manchego, con la que parece haber puesto de acuerdo a crítica y público. Se dice que, en cuanto a la recaudación en taquilla, es su peor estreno. Esto no sé a qué se deberá pero desde luego Julieta será una de las obras más recordadas del director.


Es el propio Almodóvar el que escribe sus propios guiones sin embargo al igual que hiciera anteriormente con Carne trémula (1997) o La piel que habito (2011), Julieta nace de la adaptación de tres relatos de la Premio Nobel Alice Munro titulados "Destino", "Pronto" y "Silencio”. Éste último había sido la primera propuesta para el título, pero por esas coincidencias que a veces ocurren se decidió cambiarlo para que no llevara a equivocaciones con la nueva película de Martin Scorsese que se estrenará este mismo año bajo ese título.

Sin embargo, la palabra “silencio” define muy bien el argumento de Julieta. En ella hay silencio, o mejor dicho el silencio está presente en la vida de la protagonista. Dan vida a Julieta a lo largo de su vida dos actrices de diferentes edades: Emma Suárez y Adriana Ugarte.


Emma Suárez es la Julieta de hoy, la Julieta madura que en un momento dado decide romper su silencio y mediante un escrito dirigido a su hija Antía, de la que hace años que no sabe nada, se propone contarle su pasado. Mediante flash backs vemos ese pasado en donde el personaje en su juventud es ahora interpretado por Adriana Ugarte. Es imposible no comparar el trabajo de ambas actrices. Está claro que la trayectoria y la experiencia de Emma se mucho más amplia que a la de Adriana y aunque ambas hacen un buen trabajo, Emma me ha gustado especialmente.

Entre los secundarios, un montón de rostros conocidos y algunos ya habituales en el cine de Almodóvar como Rossy de Palma o su hermano Agustín Almodóvar. Otros son Daniel Grao, Inma Cuesta, Darío Grandinetti, Michelle Jenner o Nathalie Poza.



Una de las cosas que más me llama la atención del cine de Almodóvar es el intenso colorido (sobretodo rojos y azules) que siempre inundan el ambiente tanto en los decorados como en el vestuario de los actores.

Otro clásico del manchego es el compositor Alberto Iglesias sin embargo esta vez la banda sonora de Julieta no me ha parecido de las mejores. Destaca la canción “Si no te vas” interpretada por Chavela Vargas, que te deja clavada en la butaca del cine.



Julieta compite en la sección oficial de largometrajes en el próximo Festival de Cannes que tendrá lugar del 11 al 22 de mayo.

Julieta será considerada una de las mejores películas de Pedro Almodóvar, sin duda. Una historia de mujeres, de dolor, de culpa, de pérdida pero sobre todo de silencio.



viernes, 15 de abril de 2016

Mi nombre es Bourne, Jason Bourne

La saga Bourne

Vayan por delante unos pocos datos, por si alguien no conoce esta saga, que lo dudo.
Se compone, por el momento, de cuatro títulos:

La franquicia Bourne
Todo empezó con las novelas del norteamericano Robert Ludlum (1927-2001), escritor prolífico donde los hubiera, pues llegó a publicar 27 thrillers en 40 países y 33 lenguas diferentes. Se calcula que las tiradas de sus libros oscilan entre los 290 y los 500 millones de ejemplares. Y eso solo si nos referimos a lo que publicó como Robert Ludlum, porque también utilizó los seudónimos Jonathan Ryder y Michael Shepherd.
Las novelas de Ludlum suelen estar protagonizadas por un héroe que lucha contra malvados y poderosísimos enemigos (corporaciones globales, oscuras fuerzas militares, intrigantes agencias gubernamentales) que no dudan en utilizar todos los mecanismos políticos y económicos a su alcance para extender el imperio del mal.
A menudo se inspiran en teorías conspiratorias para recrear episodios tanto históricos como contemporáneos. Así, por ejemplo, en El pacto de Holcroft y El círculo Matarese los terroristas no son bandas aisladas de fanáticos extremistas, sino mercenarios al servicio de gobiernos o instituciones privadas que pretenden así afianzar su autoridad.

Las pelis Bourne
La primera entrega de la saga, (“The Bourne Identity” (2002); en español,“El caso Bourne”), fue dirigida por Doug Liman; Paul Greengrass participó en el guion. Greengrass dirigió la segunda y la tercera, pero fue retirado del proyecto de la cuarta y por eso se apartó Damon también. Así, se pensó en un film con otro actor y otro director. El director no fue tan otro, porque resultó ser Tony Gilroy,  que había sido guionista en entregas anteriores y en esta cuarta también.
La cuarta entrega, El legado de Bourne, no es exactamente una “precuela”, aunque así la definió Damon en una entrevista. Tampoco es un “reboot”. Digamos que las tres anteriores películas son el detonante de lo que sucede en esta cuarta, en la que Jason Bourne es una mera referencia, pero no está desaparecido, sino presente en otro plano paralelo de la narración.
El actor sí que fue bastante otro: se trató del desconocido Jeremy Renner, que interpretó al superagente Aaron Cross. No diría yo que la elección de Cross fue un acierto de casting. Sí lo fue, en cambio, la de Rachel Weisz como “chica Bourne”, a la altura de la anterior, la estupenda Franka Potente.
En 1988 la factoría Bourne produjo también una miniserie, “The Bourne Identity”, interpretada por los televisivos Richard Chamberlain y Jaclyn Smith.

La quinta entrega Bourne
En julio de 2016 se estrenará el quinto de los filmes de la saga, todavía sin título. La novedad es que vuelve como protagonista Matt Damon y como director Paul Greengrass. Parece ser que el argumento enlaza directamente con el final de “El ultimátum”, obviando por completo “El legado”. Aunque en un principio se publicó que Jeremy Renner volvería a interpretar a Aaron Cross, al final se lo han guardado para un sexto film.También se frustró el fichaje de Viggo Mortensen como antagonista.
En el reparto definitivo están finalmente de nuevo Julia Stiles y se incorporan Alicia Vikander como “chica Bourne”, Tommy Lee Jones como jefazo de la CIA y Vincent Cassel como malo malísimo.
Esta quinta entrega tendrá como escenarios Londres, el barrio berlinés de Kreuzberg,  los Constitution Gardens de Washington DC, Grecia y Las Vegas.

Qué me gusta y qué no me gusta de la saga Bourne
Creo que lo que más me gusta son los escenarios internacionales, sobre todo los europeos. Me encanta que Bourne hable absolutamente todas las lenguas: cuando decida abandonar el espionaje de élite, puede trabajar la diversidad lingüística en las instituciones europeas.
Me gusta que las acompañantes de Bourne no sean simples gatitas sexy; me gusta que den patadas y sean antipáticas, que su papel no se reduzca a la historia de amor con el héroe.
No me gustan las peleas y persecuciones interminables; siempre he preferido las escenas  rápidas, sencillas y limpias; que se entienda lo que sucede, que la velocidad y la elipsis no enmascaren una chapucilla del guion.

El resto de la filmografía de Ludlum
Ya os he hablado de las pelis de Bourne con y sin Damon y de la miniserie de Richard Chamberlain, pero, además,  Ludlum produjo literatura que fue llevada a la pantalla grande y a la pequeña en bastantes más ocasiones. Os dejo, como despedida, la lista, para que la disftutéis:
·         1977 – The Rhinemann Exchange, miniserie con Stephen Collins y Lauren Hutton
·         1983 – The Osterman Weekend, film protagonizado por Rutger Hauer y dirigido por Sam Peckinpah
·         1985 – The Holcroft Covenant, film con Michael Caine
·         1997 – The Apocalypse Watch, miniserie con Patrick Bergin
·         2006 – Covert One: The Hades Factor, miniserie con Stephen Dorff
·         2010 – El director Marc Forster compra los derechos de The Chancellor Manuscript  para convertirla novela en una peli protagonizada y dirigida por Leonardo DiCaprio 

Y esto es todo, amigas. Esperando que os haya gustado esta entrada, se despide hasta la próxima
     Noemí Pastor

viernes, 8 de abril de 2016

KIKI,EL AMOR SE HACE




Ardía en deseos de ver lo último de Paco León,porque si bien es cierto, que como actor,a mí particularmente nunca me dijo mucho,desde que dió salto a la dirección,su estilo me ha parecido una bocanada de aire fresco en el cine español.
No es nada nueva la necesidad de comedias con muyúsculas,desinhidas y divertidas,y ya sabemos,que en el cine,a menudo es más dificil hacer reír que llorar.
Y Paco León,con "Kiki,el amor se hace",un remake de la cinta australiana ‘The Little Death’ lo consigue,otra vez.
En una película donde se mezclan varias historias que si se cruzan es de refilón, sus personajes desnudan sus filias sexuales,para dejar al descubierto sus inseguridades y voilà somos capaces de destornillarnos de risa,incluso cuando la comedia cabalga sobre las dificultades para integrar plenamente su peculiar sexualidad.




Así tenemos algunas filias como : Dacrifilia, Elifilia, Somnofilia y Harpaxofilia, o poliamor entre otras.
Y nos consta hay muchas más,porque no olvidemos que la realidad siempre supera a la ficción, y aquí en un ejercicio desenfadado, Paco León nos muestra unos personajes en conflicto,enfrentados a sus miedos,su inseguridad,su falta de aprobación social,cuya redención, intuyen pasa solamente por la autoaceptación y la autorealización .

Parece fácil, pero en la práctica no lo es.La película que está ambientada en Madrid,en concreto fué rodada el verano del 2015,no pasa por alto,la oportunidad de cuestionar una sociedad que va de moderna y en realidad no lo es,atrapada en prejuicios y tabúes,donde la sexualidad sigue siendo un tema espinoso y las fantasías,un enigma personalísimo que a tod@s nos cuesta compartir e integrar.



Y si nos gusta tanto esta comedia (en la sala,tod@s nos lo pasamos fenomenal) es porque estamos ante una película vital,optimista,fresca y luminosa de principio a fin.Una película que alejada de la uniformidad,celebra la diversidad,y que es pedagógica y educativa,incluso sin ser su pretensión.


Me parece que Paco León con Kiki,el amor se hace (2016) se confirma, tras "Carmina o revienta (2012) y Carmina y Amén (2014) como un director a valorar,alguien que por momentos puede recordar al Almodovar más espontáneo y subversivo,pero que desde luego,tiene sus propios signos de identidad.

De nuevo,nos vuelve a deleitar con algunas secuencias a cámara lenta,una banda sonora más que estimulante y un reparto donde encontramos caras nuevas y otras mucho más consagradas en el cine español.









Quiero destacar sobre todo a Candela Peña ,que además de guapísima (mujer de raza,aquí interpretando a la gitana Candelaria),nos deja un ejercicio de interpretación honesto y creible 100%, pero es que la recién premiada ,Natalia de Molina, está espléndida,así como Luis Bermejo (magnífico actor,con sus magníficos registros para el drama como ya pudimos comprobar en Magical Girl ) y Alexandra Jimenez,que ya sabemos tiene un don natural para la comedia.



Pero si hay una actriz,que aquí sin ser debutante la sentimos como una gran revelación, (al estilo de Yolanda Ramos en Carmina y Amén), es Belén Cuesta,que interpreta a una mujer cándida y deshinbida,sin etiquetas en su orientación social (no sabemos si es lesbiana,bisexual,pansexual) y que se encariña enseguida de las personas,y al parecer, siempre despierta un torrente de acontecimientos a partir de un simple "pico".


En definitiva, una película desinhibida y erótico-festiva,que algun@s tildarán de light o facilona,y que sin embargo,en un panorama desolador de comedias que vengan a ofrecer algo interesante y  NUEVO,resulta un balón de oxígeno, de ésos que con una banda sonora de lo más fresca y original,despiertan durante todo el metraje,la sonrisa del espectad@r.
 
Féliz fin de semana,zinéfil@s,

Troyana