viernes, 24 de septiembre de 2010

Adivina Quien Viene Esta Noche (Guess Who's Coming to Dinner ) 1967

Hoy en día, Adivina quien viene esta noche, es una entretenida película sobre un matrimonio interracial que decide casarse e irse a vivir juntos. Sin embargo, cuando se estrenó en 1967, los matrimonios interraciales estaban prohibidos en 16 estados de los Estados Unidos. El país estaba saliendo del movimiento por los derechos civiles. No era ninguna nimiedad que un hombre negro y una mujer blanca se diesen un beso en la gran pantalla. De hecho, tanto los protagonistas de este beso, Sidney Poitier y Katharine Houghton, (protagonistas del primer beso interracial en el cine) como el director de la película, Stanley Kramer, recibieron amenazas de muerte por ello.


Cuando Stanley Kramer filmó esta película ya era un reputado director de lo que se conoce como cine de conciencia o compromiso social. Stanley era judío y creció en la zona del barrio neoyorkino de Manhattan conocido como la cocina del infierno, por lo que podrán ustedes suponer que no les eran ajenos los temas de discriminación. Para él, el cine siempre fue un medio que tenía como fin concienciar a la sociedad pero, además de comprometidas, sus películas también eran rentables. Por eso cuando les dijo a los de la Columbia Pictures que iba a hacer una película sobre una historia de amor y que tendría como plantel de actores a Spencer Tracy, Katharine Hepburn y Sidney Poitier, los de la productora dijeron que sí sin hacer más preguntas.

Sidney Poitier aceptó el papel sin preguntar. Algo más le costó a Stanley Kramer que Spencer Tracy aceptara. El actor, enfermo de cáncer, le dijo textualmente que estaba harto, a lo que Stanley le contestó "bien, puedes quedarte aquí sentado pudriendote en una silla o puedes hacer algo grande" y así fue como Spencer aceptó. Su compañera de reparto y esposa en la película no sería otra que su verdadero amor en la vida real, Katharine Hepburn y para ambos, Adivina quien viene esta noche, sería su novena y última película juntos.

Para el papel de la hija del matrimonio Drayton, Matt y Christina (Tracy y Hepburn), Stanley quería una actriz que no fuese conocida y que, además, se pareciera fisicamente a Spencer y Katharine, así que ésta última llamó a una sobrina suya y le dijo que fuese a conocer al director. Cuando Stanley la conoció le preguntó a Katharine si su sobrina sabía actuar y Katharine le contestó "y yo que sé, no la veo desde que tenía 6 años". Así que Stanley le hizo una prueba a Katharine Houghton y así fue como ésta pasó a convertirse en Joey Drayton. La carrera de Houghton se ha desarrollado principalmente en el teatro. Para el cine ha participado en diez películas, una de ellas estrenada este año, The Last Airbender.

Joey Drayton, una demasiado inocente joven, (Katharine Houghton), es hija de Matt y Christina (Spencer Tracy y Kate Hepburn) conoce a John Prentice (Sidney Poitier) durante unas vacaciones. Se enamoran y Joey quiere presentarle a John a sus padres. La familia Drayton que siempre ha educado a su hija en la tolerancia ahora tiene que poner en práctica sus valores liberales. Matt es un periodista liberal y Christina la directora de una galería de arte. Lo que la película quería decir era la disyuntiva que se mascaba en la sociedad, es decir; la tolerancia está muy bien pero, ¿quieres que tu hija se case con un negro?.

Katharine y Katharine en un descanso del rodaje.

El rodaje no fue fácil para nadie, pero sobre todo no lo fue para Katharine Hepburn. Spencer Tracy estaba demasiado débil y enfermo, muchas veces hubieron de parar el rodaje para que el actor descansara y Kate se encargó de cuidarlo hasta el último momento. En la pelicula se la ve especialmente sensible y frágil. También le afectaron los nervios por el debut de su sobrina. El primer dia que Katharine Houghton actuó su tia entró en la habitación y muy nerviosa le gritó "¿así es como piensas actuar?". Ella le respondió que así se lo había dicho el director. Stanley no dijo nada y siguieron rodando. Katharine Houghton tenía una doble presión, no fallarle al director y no fallarle a su tía, toda una institución en la profesión de actriz.

A Kate Hepburn no le fue dificil interpretar el papel de una mujer liberal y tolerante. Le dieron una educación basada en la tolerancia desde la cuna. Su madre, sufragista y feminista luchó activiamente en su comunidad por los derechos de la mujer y por el reconocimiento de las prostitutas. Lo que si le costó un poco más fue interpretar a la madre de su propia sobrina. Según declararía ella en una entrevista en la que le preguntaron por la película dijo: "Siempre fui algo raro, nunca fui una niña y nunca fui una madre, siempre he sido algo extraño". Al decir que nunca fue una niña se refería a que durante una época se cortó el pelo, se vistió de niño y obligó a toda su familia a que la llamaran Jimmy.

Aún con esta presión a sus espaldas, Kate sacó fuerzas de flaqueza y ganó su tercer y penúltimo Oscar de los que, por cierto, no recogió ninguno.



El segundo de los Oscar que ganó la pelicula fue para el mejor guión original de William Rose. Un guión estructurado, brillante. Evidentemente si no hay un buen guión no hay una buena película.

El estado de salud de Spencer dio a la Columbia la excusa perfecta para cancelar la película y después del primer dia de rodaje se canceló aduciendo que no podían asegurar a Spencer, cuando lo que en realidad pensaban es que el país no estaba preparado para aquella película. De hecho, Sidney Poitier le preguntó al director si creía que el país estaba preparado para aquella película y Stanley le respondió "no, pero vamos a hacerla de todas formas".

Ante la excusa de la Columbia, Stanley Kramer encontró una solución, se fue a casa de Kate y Spencer y le dijo a Kate que iba a avalar el seguro de Spencer con su sueldo y que si ella también lo avalaría. Kate aceptó y el rodaje echó a andar de nuevo.

La película está llena de prototipos, personajes modélicos. Spencer representa el prototipo americano de hombre de mediana edad con éxito laboral y Sidney el mismo prototipo sólo que más joven. Para que los espectadores pudiesen llegar a entender que los padres de Joey pensaran siquiera en darle el sí a la relación de su hija el personaje de Sidney debía ser perfecto, un médico con una carrera impecable, educado, apuesto e inteligente. Si en vez de eso, John hubiese tenido una profesión de menos prestigio la duda no cabría. Otro subtema dentro del tema del racismo, si eres negro tienes que ser el doble de bueno que un blanco en todos los aspectos.


Pero la película no aborda sólo el racismo de blancos hacia negros sino que también ahonda en el racismo invertido, una generación de negros que habían asumido que su sitio estaba por detrás de los blancos. Este tema está muy bien reprensentado sobre todo en la sirvienta de los Drayton (Isabel Sandfor) y en el padre de John (Roy Glenn).

En la foto de arriba, Isabel Sandford amenazando a Sidney Poitier. La frase que mejor identifica su personaje es "los derechos civiles son una cosa y esto es otra".

No sólo debían cambiar las ideas de los blancos sino también las de toda una generación de negros. Los personajes de Sidney y su padre reflejan el cambio de mentalidad de las generaciones. "El problema es que tú piensas en ti como un hombre negro y yo pienso en mi como un hombre" le dice John a su padre.

Uno de los mejores momentos de la película es cuando la madre de John (Beah Richards) habla a solas con Matt Drayton (Spencer Tracy) y le dice todo lo que piensa en un momento especialmente emotivo. La madre de John tiene una terrible tesitura, por un lado, su mentalidad retrógrada quiere que su hijo no se casa con Joey, por el otro, quiere la felicidad de su hijo.

Una de las mejores bazas que jugó Stanley Kramer fue la de meter en escena a un sacerdote que está a favor de los matrimonios interraciales. "Por increíble que parezca funcionan mejor" dice. El personaje entrañable de Cecil Kellaway debió trastornar las mentes de la época. Un sacerdote, alguien que se supone era un ejemplo de moral, a favor de algo que se presumía tan "inmoral".

El sacerdote ejerce una gran influencia sobre Matt, que después de mucho pensar pronuncia su decisión, en uno de los discursos más emotivos que recuerdo. Aviso de que el video que aparece a continuación es el discruso que cito de Spencer pero también el final de la película.



La escena es recordada especialmente no sólo porque Spencer Tracy fuese un gigante de la pantalla y consiguiese una escena memorable, sino porque como dijo Katharine Houghton, no eran sólo las palabras de Matt a Christina sino las palabras de Spencer a Kate.

Spencer y Kate guiones en mano

Todos los presentes en la última escena de Spencer estaban muy tensos porque ni siquiera sabían si podría terminarla. Durante toda la película reinó la duda y la preocupación de que Spencer Tracy se desplomara en cualquier momento. La habilidad del cámara es extraordinaria para captar las reacciones de todos en una única toma para que Tracy no tuviese que repetir su última y commovedora escena final.
Spencer Tracy tras terminar ésta última escena en la pelicula le dijo a Stanley Kramer "Si muero hoy yendo a casa lo has conseguido, tienes la peícula, nada más importa". Spencer murió dos semanas después de un infarto al corazón.

Unas interpretaciones excepcionales, sobre todo por parte de Spencer Tracy, Kate Hepburn, Sidney Poitier (la primera gran estrella de color del cine) y Beah Richards, junto con un guión estructurado y un tema candente y peliguado aderezado con toques de humor inteligente hacen de Adivina quien viene esta noche una joya del cine. Junto con mi más sincera recomendación, si les sirve de algo, quede también constancia de mi humilde pero más sincero homenaje y admiración a un director comprometido como fue Stanley Kramer y a un actor que fue grande hasta el último momento, el gran Spencer Tracy. Disfrútenla.




Un saludo a todos.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Madres e hijas



Tras “Nueve Vidas “ y para mí, la inolvidable “Cosas que diría con sólo mirarla”, el director Rodrigo García nos ofrece “Madres e hijas”.


Sin dejar la ciudad de Los Ángeles, y especializándose en la cirugía emocional femenina, esboza la vida de varias mujeres, unidas por hilos visibles o invisibles pero tocadas por un nexo común: la influencia del poderoso vínculo entre madres e hijas.

Karen,( Annette Bening)es una mujer de 50 años que vive con su madre, la cual está enferma y postrada en la cama. Karen es infeliz y está angustiada por un pasado que la atormenta ya que siendo una adolescente quedó embarazada y tuvo que dar a su hija en adopción .No sabe nada de esa hija, que ya tiene 37 años ,pero no hay día que no piense en ella, escribiéndole cartas que no envía. Todo lo cotidiano de alguna manera le lleva hasta ella y esa culpa y ese arrepentimiento le ha llevado a forjarse un carácter difícil, duro y desconfiado, en el que no tiene cabida ni la entrega ni el amor.


















Karen desconoce que su redención está en la búsqueda de la hija que abandonó y en la lenta pero ya inaplazable descongelación interior.

De esta manera llegamos hasta Elisabeth(una cada vez más grande Naomi Wats),la hija que Karen no vio crecer. Elisabeth es ahora una mujer de 37 años, brillante y funcional abogada que alcanza la cúspide del éxito profesional. Vive sola, nunca ha estado casada ni tienes planes de estarlo. Se ha acostumbrado a ser independiente y a nivel emocional es incapaz de crear vínculos reales y significativos en las relaciones. Va de bufete en bufete pero siempre vuelve a Los Ángeles, que es el eje sobre el que gira su inconfesada órbita. Ni siquiera la última aventura con su jefe(espléndido Samuel L. Jackson)ni el hecho de quedarse accidentalmente embarazada, consiguen que decida echar raíces en ningún lado ni con ningún trabajo ni con ninguna relación.


























Elisabeth no ha conocido a Karen pero el encuentro casual con una adolescente invidente en la azotea del último edificio donde se instala, despierta en ella la curiosidad de propiciar su búsqueda.

Por último, tenemos a Lucy, una mujer afroamericana(Kerry Washington) que no puede tener hijos y que ve cómo su matrimonio se tambalea ante las dificultades que entraña el proceso de adopción.



















A partir de aquí, Rodrigo García nos hace sentir la fuerza de ese vínculo entre madres e hijas, incluso cuando sus figuras no han estado físicamente presentes. Se desprende el poderoso nexo no sólo a través de la consanguinidad sino también se atisba el vínculo creado a través del tiempo, el tiempo que se comparte con un hijo adoptivo que es lo que verdaderamente moldea y fortalece la relación.



El tiempo, tan relativo, en el caso de Karen se paralizó a los 14 años, en el momento en que su madre la obligó a desprenderse de su bebé; el tiempo que ha convertido a Elisabeth en un ser sin capacidad ya para sentir apego o capacidad para entregarse o compartir un mínimo resquicio emocional con nadie.






















Tanto si eres hija como si eres madre , incluso más en el caso de que hayas vivido o vivas con la ausencia de una de estas figuras troncales, la película llega muy hondo, es casi inevitable sentirte implicada de forma visceral. No importa si los desenlaces son previsibles o no, éste parece ser un ejercicio de transmisión de emociones, ése vuelve a ser el fuerte de Rodrigo García, que una vez más consigue tocarnos esa fibra sensible, vibrante tanto con las palabras como con las miradas y los silencios. Es una reflexión sobre las elecciones que hacemos en la vida y el inquebrantable lazo que ,por encima de las distancias, las diferencias o las ausencias, pase lo que pase, nos une a nuestras madres . Es un campo en el que magistralmente brillan con luz propia tanto Annette Bening como Naomi Wats, dando una lección de interpretación contenida, honda, indeleble y referencial.






Troyana.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Introducción

En el mes del síndrome postvacacional, la vuelta al cole y la invasión de coleccionables variopintos en los kioscos, aparece esta propuesta bajo la denominación de Zinéfilaz. Es un blog dedicado al CINE. La idea surge de forma espontánea entre los comentarios a una entrada de Troyana. Ella y Noemí Pastor empiezan a darle forma e invitan a la Bruja Truca y a Lu a incorporarse al proyecto. Dejamos pasar los calores de verano, pero ya estamos aquí. Arranca ya Zinéfilaz. Te invitamos a que lo disfrutes con nosotras y a que nos ayudes a crecer y a mejorar.

Las vidas posibles de Mr Nobody

TÍTULO ORIGINAL Mr. Nobody
DIRECTOR Y GUIONISTA
Jaco Van Dormael
MÚSICA Pierre van Dormael
FOTOGRAFÍA Christophe Beaucarne
REPARTO
Jared Leto, Diane Kruger, Sarah Polley, Ling-Dan Pham, Rhys Ifans, Natasha Little, Toby Regbo, Juno Temple
Bélgica – Francia – Alemania - Canadá 2009, 138 min.
Mejor maquillaje en el Festival de Sitges

¿RESUMEN DEL ARGUMENTO?

1 – Ciencia ficción – futurista: el hombre más anciano del planeta y el último de los seres mortales, no es capaz de recordar cómo ha llegado hasta allí. El cree que tiene 34 años. La hipnosis y el empeño de un periodista pertrechado con un antiguo artefacto de grabación, harán posible el acceso a su pasado, aunque no de forma convencional.

2 – Drama - filosófico: sus padres se divorcian cuando él tiene 9 años y debe tomar, probablemente, una de las decisiones más complicadas en la vida de un niño. Están en la estación del tren, y cuando arranca, va corriendo para marcharse con su madre o se queda al lado de su padre. Duda. Y, entonces, las vías se bifurcan, se cruzan, las posibilidades se multiplican.

3 – Romántica - comedia: tres mujeres importantes en su trayectoria. El amor adolescente que se trunca cuando los adultos los separan y a partir de ese instante se idealiza y pasa a formar parte del mundo de los sueños. El amor no correspondido. El amor de dejarse llevar por el azar, al no poder alcanzar lo deseado. Infancia, adolescencia y madurez.




El humo del cigarrillo que sube, se desvanece, pero nunca regresa. El pánico al agua de quien no sabe nadar y puede lanzarse desde lo alto del trampolín, hundirse con su coche al perder el control o aspirar a una lujosa mansión con piscina (el protagonista se llama Nemo). Las teclas de una vieja máquina de escribir que modifican lo sucedido una y otra vez. La manipulación de la memoria, los avances de la ciencia, realidad o imaginación, el azar. (Y se apellida Nobody).



Salí del cine embelesada, alucinada, tocada… Necesito volver a verla cuando haya pasado un tiempo prudencial. Es, SIN DUDARLO, mi favorita de este verano.



Guión complejo y totalmente apabullante. Ritmo veloz, que se deleita en detalles casi ínfimos, y se frena por completo una y otra vez. Actor principal que se adueña del personaje y de los espectadores. Imagen poderosa y virtuosa. Banda sonora impecable. Homenajes y tributos al mejor cine (de este apartado se habla mucho en todos los foros, y, además de lo evidente, yo destacaría esa escena previa al nacimiento o bajo el agua (Leolo) y la historia de Anna (Los amantes del círculo polar de Julio Medem). Collage impactante.



Es que no hay nada mejor

que revolver el tiempo con el café

Es que no hay nada mejor

que componer sin guitarra ni papel

paralelas vienen siguiéndome

espacio y tiempo juegan al ajedrez


(Una décima de segundo – Antonio Vega)



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Completo repaso por la BSO e interesante entrada en Videodromo









LU - Tartaruga Máxica