viernes, 30 de septiembre de 2016

El hombre de las mil caras, 2016

Mira que es difícil hacer una película basada en un hecho real que ha tenido tantos secretismos, incluso de sumario, y hablar de un personaje que, aunque real, no se sabe gran cosa, porque ya se encargó él de que no se supiera nada, como buen espía.
Francisco Paesa, el hombre de las mil caras, el traficante de armas, agente secreto, negociante del Estado, playboy que traía loquita a la viuda del dictador Suharto…Un personaje fascinante de una película intensa que cuenta una plausible versión de la historia de la fuga de Luis Roldán, su dinero y una entrega policial en Laos.

Hombre de acción sin acción hollywoodiense

La película que se ha sacado de la chistera  Alberto Rodríguez está a la altura de la isla mínima y de grupo 7. En esta ocasión ambienta la historia en los años 90, cuando ocurrió, como ahora, que los cargos de la administración pública se dedicaran más a su beneficio propio que al común, el caso Roldán. Luis Roldán, como ya se sabe, fue director general de la Guardia Civil y se apropió de gran cantidad  de pasta destinada a los fondos reservados de la institución benemérita y militar. Para ahondar en esto, nada mejor que las hemerotecas.
Presentación de la víctima por lo militar

La historia nos la cuenta Jesús Camoes (José Coronado) piloto de líneas aéreas y amigo de Paco Paesa. Coronado nos cuenta un poco por encima a qué se ha dedicado Paesa durante los últimos tiempos. Fue el agente secreto que descubrió el mayor arsenal de ETA, pero el Estado no se portó bien con él. Tanto es así que tuvo que huir y eso le trajo la ruina. De vuelta al país y en mala situación económica es cuando aparece por su despacho  Luis Roldán porque necesita que alguien le ayude a huir y a ocultar el dinero que tiene en un banco de Suiza.
Francisco Paesa (Eduard Fernández) un hombre con un temperamento frío que sabe lo que se hace, se presta a ayudarlo. Lo saca de España. A partir de aquí, la acción es rápida, puro vértigo. El dinero se mueve, la policía busca a Roldán por medio mundo.  Paesa lo puso en fuga y Paesa lo trajo de vuelta a las autoridades. Cobró por sus servicios y el dinero que se movió por medio mundo, nunca apareció. Si se piensa bien, no deja de ser una peli de agentes secretos de verdad. No es como en las pelis de acción americanas, con musculosos y apolíneos agentes impecables, ni los atildados seductores tipo 007. Paesa es un agente tan auténtico que no lo parece. Sobrepeso, fumador, con lentes correctoras...y sin embargo es el agente secreto. 
Tabaco sempiterno

Una historia en la que el peso recae en la solidez de sus actores. Eduard Fernández hace un soberbio y contenido Paesa que fuma como un poseso. Guiño superlativo a la época en la que se podía fumar en todas partes. Ese amigo y narrador, Jesús Camoes, que es el fiel ayudante (José Coronado), Luis Roldán, un personaje acostumbrado a mandar que se cree más importante de lo que es (Carlos Santos) quizá porque digiere mal su complejo de inferioridad y su origen de clase humilde; su esposa, Nieves Fernández, una mujer muy inteligente, como así lo demuestra en su pequeño, pero lucido papel Marta Etura; la sobrina de Paesa, su fiel aprendiz, Beatriz García (Alba Galocha) que es la encargada de hacer el movimiento final, y otras apariciones inquietantes como el agente secreto providencial, Emilio Gutiérrez Caba, o un difícil superministro Belloch (Luis Callejo) enfrentándose a Pedro Casablanc.

Paesa y sus fieles

El guión de la película, claro, está basado en la novela del, entonces, periodista del equipo de investigación de el Mundo, Manuel Cerdán. Es una historia densa como el humo de sus cigarrillos, pero trepidante. Todo parece ser lo que es, hasta que deja de serlo. La ironía contenida de Paesa se muestra con brillantez.

Preparándose para acercarse a Laos
No hay el material accesible que tienen otras películas de cine político y criminal como “B, la película” que está basado íntegramente en las sesiones judiciales a Bárcenas interpretado por Pedro Casablanc y dirigido por David Ilundáin. En “el hombre de las mil caras” sólo hay una historia que está basada en un hecho real pero, como en toda la historia de Paesa, sólo él sabe la pura verdad.
Un trabajo estupendo de todos los actores y una historia dinámica y bien dirigida. Mentira sobre mentira, y sobre mentiras, todas.  Eduard Fernández se ha llevado la merecida concha de oro al mejor actor del zinemaldi donostiarra. ¿Caerá también el goya?


FICHA TÉCNICA

El hombre de las mil caras, 2016, España, color, 123', Thriller
Dirección: Alberto Rodríguez
Guión: Alberto Rodríguez, Luis Cobos (Basado en el libro de Manuel Cerdán)
Música: Julio de la Rosa
Reparto:
Francisco Paesa....................Eduard Fernández
Jesús Camoes.......................José Coronado
Luis Roldán...........................Carlos Santos
Nieves Fernández.................Marta Etura
Beatriz García Paesa.............Alba Galocha
Agente secreto.....................Emilio Gutiérrez Caba
Ministro Belloch...................Luis Callejo.


JULI GAN

viernes, 23 de septiembre de 2016

Stranger Things

Título Stranger Things 
Año 2016
Duración 50 min.
País Estados Unidos
Director The Duffer Brothers
Guión Matt Duffer, Ross Duffer, The Duffer Brothers, Jessica Mecklenburg, Justin Doble, Alison Tatlock, Jessie Nickson-Lopez
Música Kyle Dixon, Michael Stein
Fotografía Tim Ives, Tod Campbell
Productora Netflix / 21 Laps Entertainment

Reparto
Winona Ryder, David Harbour, Matthew Modine, Finn Wolfhard, Millie Bobby Brown, Gaten Matarazzo, Caleb McLaughlin, Natalia Dyer, Charlie Heaton, Noah Schnapp, Cara Buono, Joe Keery, Rob Morgan, John Reynolds, Joe Chrest, Ross Partridge


Sinopsis
Es la historia de un niño que desaparece en el pequeño pueblo de Hawkins sin dejar rastro. En su búsqueda desesperada, tanto sus amigos y familiares como el sheriff local se ven envueltos en un enigma extraordinario: experimentos ultrasecretos, fuerzas paranormales terroríficas y una niña muy, muy rara.


Parece ser que la serie Stranger Things se ha convertido en la serie de este verano. Estrenada el pasado mes de julio en Netflix, son muchos aquellos a los que ha conquistado y la han elevado a lo más alto. En Filmaffinity los usuarios le han dado una nota media de 8 mientras que en IMDb la nota llega hasta el 9. 


Somos muchos los que vemos reflejados en la primera temporada (8 episodios) de Stranger Things el cine que veíamos en los años 80. En esta serie podemos ver muchas similitudes con E.T., el extraterrestre (1982), Los goonies (1985), Alien (1979), El resplandor (1980), Cuenta conmigo (1986), Encuentros en la tercera fase (1977), Ojos de fuego (1984) ó Poltergeist (1982). Pero a los que unos gusta o otros les parece una copia mal hecha, porque como era de esperar, también son muchas voces las que se alzan en contra de esta serie.

Stranger Things tiene varios puntos fuertes: su argumento, su reparto y su banda sonora.


La trama está llena de aventuras y de sucesos extraños que sólo algunos son capaces de ver y de entender: los niños y adultos con problemas personales. En cuanto a los niños, la amistad está por encima de todo, van juntos en bicicleta a todos lados, se comunican entre ellos con los walkie talkie y son capaces de entender y comprender toda la fantasía que hay a su alrededor de manera natural. Personalmente el que más me ha gustado es el todavía desdentado Dustin porque es con el que más me he divertido. Muchos han alabado la vuelta de Winona Ryder… no es una actriz que me guste y tampoco me parece que haga un buen trabajo en esta serie. También nos encontramos en el reparto con el actor Matthew Modine.


La banda sonora nos hace retroceder con su aire retro y con la similitud con Blade Runner (1982) además de incorporar grandes canciones de la época como Should I stay or should I go de The Clash o Africa de Toto.

Netflix ya ha anunciado que se rodará una segunda temporada.

¿Os animáis a ver Stranger things?


viernes, 16 de septiembre de 2016

La rosa púrpura del Cairo



(woodyallenpages.com)


-Tom Baxter ha salido de la pantalla y anda perdido por New Jersey.
- Pero, ¿cómo ha podido hacerlo? ¡Es físicamente imposible!
- Bueno... En New Jersey puede pasar cualquier cosa.



(patheos.com)


"¡No! ¡No apaguen el proyector! Se pondría todo negro y desapareceríamos."



 (woodyallenpages.com)

Me aburro de estar aquí sentado sin hacer nada. ¡Soy un personaje dramático! ¡Necesito acción!



(youtube.com)

 - Trabajé muy duro para que mi personaje fuera real.
- Sí. Quizás te excediste.



(themotionpictures.net)


"No conocí a mi padre. Murió antes de que comenzara la película."



(cineplex.com)

"Nunca me hago daño ni sangro. Tampoco me despeino. Son las ventajas de ser imaginario."



(cinemaeman.com)

"Quiero que en la película suceda lo mismo que sucedía la semana pasada. Si no, ¿qué sentido tiene todo?"



(woodyallenpages.com)


- Estaba pensando en algunas cosas muy profundas. Acerca de Dios y su relación con Irving Saks y Levine RH. Y estaba pensando sobre la vida en general. El origen de todo lo que vemos a nuestro alrededor. La finalidad de la muerte, la forma casi mágica que parece en el mundo real, en oposición al mundo del celuloide y las sombras parpadeantes.
- ¿De dónde ha salido este payaso?



 (minnagilligan.com)

"He conocido a un hombre maravilloso. Es ficticio, pero no se puede tener todo."



 (youtube.com)



 - Cecilia, te quiero. Soy honrado, buena persona, valiente y romántico. Y beso genial.

- Sí, pero yo soy real.



Ficha técnica ampliada en cine.estamosrodando.com.

Ver "La rosa púrpura de El Cairo" en YouTube.

Noemí Pastor

viernes, 9 de septiembre de 2016

The Fall (La Caza)




Este verano mi último descubrimiento en series ha sido The Fall (La Caza).

Se trata de una serie del 2013 de nacionalidad británica.


Sus dos protagonistas son muy famosos,ella , Gillian Anderson,la recordareis por la célebre serie de televisión Expediente X y él,Jamie Dorman es archiconocido por su interpretación de Gray en "Cincuenta sombras de Gray".


La serie está ambientada en Irlanda del norte y gira en torno a la búsqueda (la Caza) de un asesino en serie. La policía Stella Gibson (Gillian Anderson) investiga la muerte de varias mujeres a manos de un asesino :Paul Spector (Jamie Dorman).
 Se estructura en torno a once capítulos divididos en dos temporadas, la primera (de cinco) dirigidos por Jakob Verbruggen, conocido por su trabajo en  “The bridge” y la segunda (de seis) dirigidos por su creador Allan Cubitt.

Contrariamente a otros thrillers psicológicos,aquí en The Fall,desde el primer momento conocemos la identidad del asesino y lejos de restar interés en el espectad@r este dato avanzado,este elemento consigue acrecentar nuestra empatía, ya que desde el principio a menudo somos conocedores de los pensamientos de Paul,incluso parece que estemos en su mente.


Nada en la serie sería igual sin la grandiosa Gillian Anderson,(la que fuera Scully en Expediente X),ella por si sola llena la pantalla y eclipsa al resto del reparto (salvo a Jamie Dorman,con quien crea una dualidad llena de enigma, atracción y tensión). Stella Gibson es una mujer que ostenta un cargo de  mando y ejerce su profesión de manera fría,racional,manteniendo a un lado su vida personal,incluida su orientación sexual (¿bisexual?¿pansexual?), desarrollando sobre todo y por encima de todo, su hemisferio izquierdo,haciéndose respetar y obedecer sin que en ningún momento veamos que su condición de mujer,interfiera a la hora de que los demás reciban sus instrucciones y cuestionen su autoridad.

Aquí a raiz del personaje de Gillian,os lanzo algunas preguntas que me rondan en cuanto a los roles de género, por eso,os pregunto,salvando los sesgos propios de toda generalización:
 ¿creeis que hay o podría haber una forma de "gobernar" más "femenina" en el sentido de ser capaces de crear una estructura más horizontal, facilitando el consenso y la mediación?¿es lícito o nos va bien intentando "imitar" formas de actuar históricamente atribuidas a los hombres,como la extrema racionalidad,la verticalidad?

Me surgen dudas al respecto y aún con todo,hay aspectos del personaje de Gillian Anderson,que me gustan y mucho, por ejemplo el hecho de mantener su vida íntima al margen de su profesión y que nadie le pregunte o se inmiscuya y que ella misma no se juzgue por no tener una pareja estable y ser sexualmente activa,mostrándose en este sentido,una mujer libre y empoderada.




 Pero The Fall no tendría la capacidad hipnótica si no contara con el personaje de Paul Spector,un padre de familia respetable que para postre, trabaja en los Servicios Sociales y que es capaz de llevar al extremo las dos caras del Doctor Jekyll y Mr.Hyde.
Él además,está casado con una mujer madre de dos hijos, Sally-Ann Spector (Bronagh Waugh) que trabaja en la unidad de neonatos de un hospital.
Eros y Thanatos,las dos fuerzas más poderosas y de algún modo,duales.Ella ayuda a que otras mujeres traigan vida a este mundo y él arrebata la vida a otras mujeres dejándose arrastrar por sus pasiones más bajas,sus deseos de placer y dominación.Su esposa es o podría ser la encarnación de la diosa Hera,paciente,invisible,fiel (¿ciega?)a la sombra de un acechador que se viste de padre y esposo ejemplar.



 Pero volvamos a la serie,¿por qué verla además de porque hasta la fecha sólo hay dos temporadas y los capítulos generan una adicción que escapa a tu control?
otro de sus puntos fuertes a mi modo de ver,es su cadencia,se imprime un ritmo lento,y una cámara que sigue en su vida cotidiana tanto a la "cazadora" como al que se pretende "cazar",policía y asesino son dos caras de la misma moneda y les seguimos en sus vidas como mirones,a fuego lento,en los actos más sencillos y cotidianos,lo cual acrecienta si cabe aún más nuestro interés por saber cómo van a desencadenarse los hechos.



Y si esto fuera poco,entre Stella y Paul,se genera una especie de relación de atracción y repulsión.El ying y el yang,las fuerzas del bien y del mal se atraen y al mismo tiempo se repelen,en un juego de expansión y contención que arrastra al espectador.

Por momentos he de decir que me recordaron a la teniente Clarice y Annibal Lecter en "El silencio de los corderos" sólo que aquí más que un complejo de Edipo,tal vez sobrevolaría un complejo de Electra del asesino hacia la policía.
Trascribo un extracto de una página( Videodromo.es  )cuyo análisis me ha parecido muy interesante:


(...)El relato creado por Allan Cubitt es más profundo y complejo, se enraíza en la mítica “Divina comedia” escrita por Dante Alighieri. De tal forma que Stella vive o representa el paraíso, el saber, la ciencia y el conocimiento. Paul reside en el Infierno, es el hombre frente a sus pecados y sus funestas consecuencias. El Purgatorio sería Irlanda, ese enorme escenario donde todos los personajes que orbitan alrededor de ambos van encontrando poco a poco la purificación de sus pecados hasta la liberación, por ejemplo Sally Ann la mentira, Jim Burns la soberbia, Matt Eastwood el orgullo, la rabia de Paul, la envidia de Katie o Aaron Monroe lujuria. De tal forma que los arcos de los personajes son profundamente coherentes, por eso siempre vendrán determinados por la suma de sus elecciones. Así el guion se enroca con el espíritu del escritor Albert Camus. Siendo reduccionistas podríamos decir que el cielo frente al infierno. El dolor, la pena y el sufrimiento frente la vida. Encontrando una perfecta representación en “La pesadilla” del pintor manierista Johann Heinrich Füssli, donde la vida yace inerte bajo el demonio que nos mira atentamente tratando de captar la atención del espectador.(...)



En efecto, Jim Burns,policía compañero de Stella,encarnaría a la soberbia,incapaz de aceptar un NO por respuesta por parte de Stella,incapaz de desenvolverse con soltura ante una mujer empoderada que no le necesita a nivel afectivo o sexual y por la que,a pesar de estar casado , siente una irremediable atracción.


Por último, hay dos personajes femeninos de los que esperamos saber más en la tercera temporada de The Fall, uno el de la forense, la doctora Reed Smith,  interpretada por Archie Panjabi -a la que Gibson,tira los tejos,de forma decidida,no diré si le sale bien o mal;)- y la otra,la policía ayudante de Gibson, la agente Dani Ferrington (Niamh McGrady).



Es interesante ver cómo hay cierto intencionalidad de dar protagonismo a los personajes femeninos,desde ópticas poco habituales,son todas mujeres poderosas,lo que sin duda,es ya todo un punto de partida para que The fall,merezca por nuestra parte,una bien merecida oportunidad.

Y con esto,espero como mínimo,haber despertado vuestra curiosidad.
Os deseo un buen fin de semana y espero que la vuelta de las vacaciones( para quienes las hayan tenido) esté siendo lo más liviana posible.

Un fuerte abrazo,zinéfil@s,

Troyana.


viernes, 2 de septiembre de 2016

Arsénico por compasión o la grandeza de lo menor.


“La cebolla nos hace llorar. Pero aún no se ha inventado el vegetal que nos haga reír”  

Quien pronunció esta frase, Frank Capra, tenia motivos sobrados para saber la gran verdad que encerraba. Él, maestro del cine sentimental, era muy consciente de que conmover hasta las lágrimas al espectador suele ser más fácil que lograr arrancarle una franca carcajada.


En 1934, con el estreno de “Sucedió una noche” (la primera película que ganó los cinco principales Óscar), Capra había inaugurado un nuevo subgénero, la “screwball comedy” (algo así como “comedia zigzagueante”), centrada en unos protagonistas tan opuestos en caracteres que ello daba lugar a las más disparatadas e ingeniosas vicisitudes y diálogos. En los años siguientes Capra seguiría haciendo estupendas comedias a las que iría añadiendo un tono cada vez más moralizante: “El secreto de vivir” (1936), “Vive como quieras” (1938), “Caballero sin espada” (1939) y “Juan Nadie” (1941).


Sin embargo, cuando estaba avanzando con firmeza por ese camino de la comedia moralizante, sentimental y optimista (camino que culminaría en 1946 con “¡Qué bello es vivir!”), Capra hizo un quiebro sorprendente para crear otro subgénero, la comedia negra, con una obra que algunos consideran menor en su filmografía, pero que realmente es bastante grande en cuanto que consigue eso que no está al alcance de ningún vegetal: hacer reír.



Y todo gracias a que Capra asistió una noche a una obra teatral que estaba teniendo mucho éxito en Brodway: “Arsenic and Old Lace”,  e inmediatamente vio las posibilidades que tenía de adaptarse al cine y, además, de una manera rápida y barata (los decorados se limitaban prácticamente a una vieja casona).


Las negociaciones con el autor de la obra, Joseph Kesselring, un antiguo cantante y actor,  fueron fáciles, y en octubre de 1941 se inició el rodaje, si bien la película no se podría estrenar hasta 1944 para no perjudicar a la obra de teatro.

Rapidez y agilidad, parecen ser las grandes características de  “Arsenic and Old Lace”: Kesselring la escribió en tres semanas, Capra la rodó en sólo ocho y, más que rápido, trepidante es el desarrollo de la hilarante trama.

En realidad, lo que más le costó a Capra fue encontrar al protagonista para su película, aunque finalmente tendría la suerte de conseguir a Cary Grant.


En 1941 Grant ya había triunfado con grandes comedias  como “La pícara puritana” (1937), “La fiera de mi niña” (1938), “Vivir para gozar” (1938) e “Historias de Filadelfia” (1940); pero ese año su carrera dio un importante giro al protagonizar “Sospecha”, bajo las ordenes de Hitchcock. En esa película, Grant realizó una magnífica interpretación, tan generalmente alabada que le hizo desear explorar papeles fuera de la comedia. Esas eras sus intenciones hasta que se encontró con Frank Capra…


 De ese encuentro habla Marc Eliot en su magnífica biografía de Grant. Según Eliot,  Capra era “tan buen vendedor como cineasta” y aunque previamente había ofrecido el papel de Mortimer Brewster a Bob Hope, a Jack Benny y a Ronald Reagan, que por distintas causas lo rechazaron, le dijo a Grant que “él era el único actor que daba la talla para el papel”.

Y Grant aceptó el que luego consideraría, bastante injustamente, el peor papel de su carrera. Eliot dice que aunque Grant “sentía un gran aprecio por Capra («un hombre encantador, encantador”) consideraba que el humor de la película no «es de mi estilo… demasiados gritos histéricos y equívocos exagerados». En realidad odiaba todo lo relacionado con la producción. Creía que los decorados eran malos, demasiado oscuros y teatrales; los actores secundarios —excepto Jean Adair, por quien sentía un cariño especial— demasiado histriónicos y los gags, demasiado forzados”.

Esa era la opinión de Grant, pero no el de muchos espectadores para los que “Arsénico por compasión” fue y sigue siendo uno de los más inestimables regalos que se le concede al ser humano, el de la risa.



Sí... quizás Capra, que se había formado en el cine mudo, obligó a Grant a sobreactuar… Pero Grant no tuvo en cuenta que unas cuantas muecas de más pueden estar muy justificadas si te pones en la piel de Mortimer Brewster: un popular crítico teatral, que recién casado con la hermosa hija de un clérigo, (Priscilla Lane estupenda también como la angelical y desconcertada Elaine Harper), descubre que las dos ancianas y encantadoras tías que le han criado son las más dulces y enternecedoras asesinas en serie que imaginarse pueda… y que uno de sus hermanos es un peligrosísimo psicópata… y el otro un perturbado, aunque éste inofensivo, que se cree Theodore Roosevelt…


Con semejante familia y el temor a transmitir esos genes a una posible descendencia ¿no haríamos todos alguna que otra mueca?

“La locura corre por las venas de mi familia. Mejor dicho, galopa”, dice Mortimer en un momento dado. Y eso es la película: una locura de situaciones descacharrantes, de equívocos, sustos y sorpresas, hasta la culminación en un final feliz, como no podía ser menos en una película de Capra.

El fin de la película, divertir al espectador, se logra plenamente y justifica cualquiera de los excesos interpretativos que tanto molestaron a Grant.


Quedará para siempre como incógnita el saber si la película hubiera mejorado, o empeorado, con los nuevos planos  que Capra pensaba rodar durante el montaje, porque justo en ese momento los japoneses bombardearon Pearl Harbour, Capra se fue a la guerra y Grant se quitó parte del mal sabor de boca que le había producido su papel donando su salario a las Victimas de la Guerra y a la Cruz Roja.

En cuanto al severo juicio que Grant realizaba de su compañeros de reparto, excepto de Jean Adair (y ésta se salvaba porque una vez, siendo Grant un desconocido acróbata que trabajaba en un teatro de Nueva York, cayó enfermo y la Adair, que trabajaba en el mismo teatro, le estuvo visitando cada día hasta que se recuperó), también parece bastante injusto.

La verdad es que si la canadiense Jean Adair,  está impecable como Martha Brewster, incluso mejor lo está Josephine Hull como la saltarina tía Abby. Ambas eran fundamentalmente actrices de teatro (la primera sólo llegó a hacer 5 películas y Josephine Hull sólo seis aunque con “Harvey” consiguió el Óscar a la mejor actriz de reparto) y estaban triunfando en Broadway con la versión teatral de “Arsénico por compasión” cuando Capra logró que ambas aprovecharan unas vacaciones de la obra teatral para representar los mismos papeles en su película.


Capra intentó también conseguir a Boris Karloff, que en el teatro interpretaba al hermano psicópata de Mortimer (figurando, en un derroche de ingenio, que se había operado para parecerse a Boris Karloff), pero no lo logró. A cambio tuvo a Raymond Massey que puso el contrapunto perfecto, con su alarmante e inexpresivo rostro desfigurado, a las muecas de su odiado hermano Mortimer.


Y un secundario de lujo, de gran lujo, fue Peter Lorre como Dr. Herman Einstein. Grandísimo actor mediatizado por su peculiar físico, descubierto para el cine por Fritz Lang que le dio el papel de asesino psicópata en la genial  “M, el vampiro de Düsseldorf“, Lorre bordó su papel,  inspirado en la historia de Joseph. P. Morán, un médico alcohólico que durante la Gran Depresión se había dedicado a atender a peligrosos gánsteres, cambiándoles el rostro y eliminando sus huellas dactilares.


Además del buen reparto (a pesar de lo que sobre éste opinara Grant) otra gran baza con la que contó Capra, fue la colaboración como guionistas de Julius y Philip Epstein (guionistas también, por ejemplo, de “Casablanca”) y del compositor Max Steiner que logró enfatizar con su música la carga humorística y satírica de la película.

Capra supo hacer muy buen uso de las excelentes cartas con las que contó para rodar “Arsénico por compasión” porque, además y más allá de su capacidad para explotar los sentimientos humanos, era un gran director. Por ejemplo, su dominio de la cámara y el claroscuro queda bien patente en la estupenda escena en que el doctor Einstein mantiene una conversación en la escalera con la silueta del terrorífico Jonathan Brewster.

Quizás a muchos espectadores actuales, ahítos de comedias televisadas, le cueste entender la novedad y la transgresión que supuso en su momento esta película de puro humor negro. Especialmente viniendo de un director que lograría sus mayores  triunfos con películas moralizantes que escenificaban el llamado “sueño americano”. El sueño que compartió ese niño siciliano emigrado a los 6 años a los Estados Unidos, donde triunfaría hasta llegar a conseguir 3 Óscar, y con cuya obra cumbre “¡Qué bello es vivir!”, lograría incluso que su nombre fuera delante del título de la película (y así tituló Capra su muy recomendable biografía “El nombre delante del título”).



Paradójicamente, la carrera de Capra cayó en picado a partir de esa película. Después de ella sólo hizo otras cinco, la última de 1961 treinta años antes de su muerte. Una pena, porque seguramente habría seguido explorando con éxito nuevos caminos cinematográficos si le hubieran dado la oportunidad.

Sí, Capra logró con “Arsénico por compasión” una maravillosa obra “menor”… si es que alguien puede considerar un logro menor hacer reír a innumerables personas durante varias generaciones…


Yolanda Noir