viernes, 25 de noviembre de 2016

La jungla de asfalto


“El hombre desde un punto de vista biológico es el más formidable animal salvaje y, desde luego, el único que hace presa sistemática en sus semejantes”

Con esta cita del filósofo estadounidense William James, comienza la novela de W.R. Burnett que John Huston convirtió en una obra maestra del género negro: “The asphalt jungle” (1950).

En 1941, tras una exitosa carrera como guionista, Huston había marcado ya un hito con “El halcón maltés”, la primera película que dirigió.

Crear un film de culto con su primera obra dice mucho del talento de Huston; culminar su carrera con  “Dublineses”, filmando entremedias películas como “La reina de África” o “El hombre que pudo reinar”, lo dice todo.

En “La jungla de asfalto” se mantienen las características que habían convertido “El halcón maltés” en éxito de crítica y público: un impecable control del ritmo narrativo, una habilidad especial para la puesta en escena (se nota la formación como pintor de Houston) y también  para la creación de una atmósfera peculiar de misterio y tensión.

Sin embargo, entre “El halcón maltés” y “La jungla de asfalto” habían pasado casi diez años, seis películas (una genial: “El tesoro de Sierra Madre”) y dos documentales bélicos que marcaron escuela.

 El Huston que dirige “La jungla de asfalto” ha madurado como director y tiene mucho más dominio de los recursos visuales. En “La jungla” ya consigue respetar la esencia de la historia gracias básicamente a elementos cinematográfico sin recurrir a los largos diálogos de su primera película La expresión de Dix, el pistolero de “La jungla”, en la rueda de reconocimiento es igual de eficaz, o más, que todas las frases que Burnett dedica en su novela a explicarnos su peligrosidad; la cara de “Doc” mirando el calendario dice todo sobre la rijosidad que finalmente será su perdición…

También hay un elemento nuevo en esta película que no aparecía en “El halcón maltés”: la sordidez: La sordidez de los bajos fondos (las primeras imágenes de Dix andando por zonas degradadas de la ciudad tienen un regusto a neorrealismo italiano). Es una sordidez tanto de la ciudad vista bajo la metáfora de una jungla, como de los seres humanos que luchan en ella como si fueran animales salvajes.

La adaptación que Huston hizo de la novela (él fue el guionista, con la colaboración del también gran guionista  Ben Maddow) fue tan buena que, además de contar con el entusiasmo del propio W.R Burnett, fue reconocida con una nominación al Óscar.

En realidad, “La jungla” recibió cuatro nominaciones para los Óscar: al guion y a la dirección, a la fotografía (dirigida por Harold Rosson)  y para San Jaffe, como actor secundario.

No consiguió ninguno. Fue el año de la “Eva al desnudo” de Mankiewicz, que logró seis. La temática de la película y el tratamiento que le daba Houston eran demasiado duros para que la Academia la premiase en una época de exaltación de las maravillas del “american way of life” (la antítesis de las circunstancias en las que se desenvuelven los protagonistas de "La jungla de asfalto"). 

Sin embargo, las novelas de Burnett, con su crítica social y sus diálogos afilados y brillantes, eran muy adecuadas para su adaptación al cine, como se había demostrado ya con “Little caesar” (1929), (“Hampa dorada” en España), protagonizada por Edgard G. Robinson, que se había convertido en uno de los ejemplos canónicos del género de gánsteres.

La relación de  Burnett y Huston era antigua y de mutua admiración. Huston había trabajado ya en 1932 en el guion de “Lwe and order”, basada en una obra de Burnett, y años después, ambos habían realizado, con muy buenos resultados, el guion de “El último refugio”, dirigida por Raoul Walsh y basada también en una novela Burnett.


 “La jungla de asfalto”, siguiendo a la novela,  relata la formación de una banda de atracadores para llevar a cabo un gran robo en una joyería y la consecutiva muerte o detención de los atracadores debido a la traición o la delación.

En los aspectos técnicos se pueden destacar la utilización de planos picados (por ejemplo, Dix desde lo alto de la escalera hablando con Doll situada más abajo) o el predominio de líneas diagonales para enfatizar la tensión. En cuanto a la luz, es evidente la influencia del expresionismo alemán con sus violentos claroscuros y el predominio de escenas interiores nocturnas.

Con estos elementos, y con la muy parca utilización de la música de Miklós Rózsa, Huston consigue que desde las primera imágenes el espectador sienta como un halo de fatalidad cubre a todos los personajes.

En cuanto al reparto, su sabia elección fue uno de los grandes aciertos de Huston, que en sus memorias, “A libro abierto”, comentó:

 “Mi viejo amigo Sam Jaffe interpretó al criminal que planea el golpe ("Doc" Riedenschneider), y por este papel recibió el premio del Festival de Cannes a la mejor interpretación masculina. La película tenía un reparto perfecto. Sterling Hayden era el personaje principal, el bandido con mala suerte Dix Handley, y Louis Calhern hacía del abogado sinvergüenza de la banda (Alonzo Emmerich). Una de las frases que dice Calhern expresa el tema de la película: «El crimen no es más que una forma torcida del esfuerzo humano». Ese es el tono de toda la película. Había varias interpretaciones de virtuoso en “La jungla de asfalto” y fue, como se sabe, la película donde empezó Marilyn Monroe. “La jungla de asfalto” se convirtió en el modelo de muchas películas del género.”

Sobre Marilyn, Huston guardaba buenos recuerdos, en los que se mezclaban ternura e instinto de protección. Opinaba que era “condenadamente buena” actuando y siempre le tuvo cariño a pesar de todos los conflictos que le provocó durante el rodaje de “Vidas rebeldes” (1961),  la última película que Marilyn logró terminar.

 

En cuanto a Sterling Hayden, sin llegar a alcanzar el estrellato como la Monroe, también tuvo su mejor época como actor a partir de esta película, y en los años 50 protagonizó “Johnny Guitar”, de Nicholas Ray, y “Atraco perfecto”, de Stanley Kubrick.

En realidad todos los actores de esta película están perfectos en sus papeles; desde el gran secundario John McIntire, cuyo personaje, el comisario Hardy, representa la cara honrada de la ley (aquella sin la que “vence la selva y las bestias campan por sus respetos), hasta Barry Kelley como el corrupto teniente Ditrich (el personaje cuya aparición hace que el pragmático “Doc” comente: “La experiencia enseña a no confiar en un policía. Cuando menos lo piensas se ponen del lado de la ley”).

Y espléndidos están también Jean Hagen como Doll, o James Whitmore como Gus, o Marc Lawrence como el cobarde y despreciable Cobby…


Uno de los grandes logros de Huston en “La jungla” es la humanización de los personajes. Presentando algunos rasgos de cada uno, los acerca al espectador y evita que se conviertan en meros estereotipos: la nostalgia del pistolero por su tierra natal, el cariño paternal de Louis, el amor por los animales de Gus... Hay incluso cierta simpatía por los delincuentes y por sus códigos de lealtad.

Algo que  Huston deja muy claro en su película, es que considera la delación como algo repugnante. Son  los años de “la caza de brujas del mccarthysmo” con sus penosos episodios de delación y  Huston aprovecha la película para dejar muy clara su posición al respeto.

John Huston, que se declaraba anticomunista pero también opositor a la furia anticomunista desatada en Estados Unidos en aquellos años, fue uno de los creadores, en 1947, del llamado “Comité para la Primera Enmienda” que intentó frenar las acciones del “Comité de actividades Antiamericanas” en Hollywood.

Paradójicamente, Sterling Hayden, que inicialmente apoyó a Huston en su Comité, terminó convirtiéndose en uno de esos delatores, no por miedo, sino porque creyó sinceramente que era su deber (Sterling, un verdadero aventurero en su vida privada, había sido marine y agente secreto). Sin embargo, Huston, que tenía un fuerte sentido de la amistad, se mostró compasivo con Hayden debido al profundo arrepentimiento que éste  mostró más tarde.

La película tuvo que lidiar con la censura, el famoso “Código Hays”, y sobre este tema Huston comenta en “A libro abierto” como consiguió burlar a los censores cuando estos rechazaron de plano la escena del suicidio del abogado. El director hizo entonces que el abogado fuera incapaz de escribir una nota coherente de despedida. Ese acto, en un hombre letrado, evidenciaba su enajenación y por tanto hacia admisible el acto suicida (inadmisible, según los censores, en una persona en su sano juicio).

Huston recordaba que  “A causa de la modificación la escena mejoró, pero yo no recomendaría intentar trampear el código de censura como forma de conseguir argumentos con éxito. Los censores fueron responsables de provocar daños irreparables en muchas películas.”

Lo cierto es que, a pesar de la censura, Huston logró quizás la mejor película que se ha filmado sobre un atraco. Dura, amarga, escueta, fatalista… sigue siendo imprescindible para los amantes del género, o, simplemente, del buen cine.

Yolanda Noir


viernes, 18 de noviembre de 2016

La bella y la bestia

Al pasar los años comenzó a impacientarse y perdió toda esperanza, pues, ¿quién iba a ser capaz de amar a una bestia?.

"La bella y la bestia" Kirk Wise y Gary Trousdale 
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Un joven príncipe francés se niega a dar cobijo a una anciana por su repulsivo aspecto (sí, un francés grosero, qué novedad) con tan mala suerte que la anciana resulta ser una hechicera con bastante tiempo libre. Así, como castigo el príncipe es convertido en una terrorífica bestia y deberá conseguir un beso de amor antes de cumplir 21 años para deshacer la maldición o el hechizo durará para siempre.

Convencido de que nunca volverá a ser humano, el príncipe se encierra en su castillo, aislándose totalmente del mundo hasta que hace prisionera a una joven aldeana que se quedará en el castillo a cambio de que la bestia libere a su padre, que había sido hecho prisionero previamente (cuando eres un monstruo recluido en un castillo, sin tele, ni internet, lo único que te queda es ir apresando a la gente).

La cuestión es que terminarán enamorándose de tal manera que la bestia renuncia a su objetivo liberando a su amada para que regrese junto a su padre. Semejante sacrificio y muestra de amor serán recompensados por parte de la joven, atrayendo al castillo a una turba de pueblerinos sedientos de sangre.

Walt Disney quiso llevar "La bella y la bestia" al cine en sus inicios, de tal forma que hubiese sido uno de sus primeros largometrajes, pero por diversos motivos la idea fue aparcada en los años 30 y después otra vez en los 50. La cosa cambió cuando en 1989 se estrenó "La sirenita", convirtiéndose en un éxito mundial. Hay que tener en cuenta que la historia de Ariel era el primer cuento de princesas que la compañía llevaba al cine desde que hicieron "Cenicienta" en 1950 y no las tenían todas consigo. Sin embargo su gran acogida hizo que se decidieran a seguir por ese camino, sacando finalmente del cajón "La bella y la bestia".
Así, mandaron un equipo al Valle del Loira para observar los paisajes y se pusieron manos a la obra. 

Como suele ocurrir en los cuentos de hadas, el original es un poco cruento y tuvo que modificarse para adaptarlo a un público infantil. Para empezar en el relato el príncipe no es castigado por su egoísmo, sino que la hechicera le maldice por negarse a casarse con ella, transformándole en una bestia incapaz de razonar. Y Bella no es hija única, sino que tiene tres hermanas que la atormentan constantemente. Esto se cambió porque recordaba demasiado a las hermanastras de Cenicienta, aunque la idea se mantuvo en forma de esas tres aldeanas rubias que se burlan de la protagonista.

También se eliminaron escenas. Se había pensado incluir una secuencia en la que Bestia arrastra un ciervo que había matado en el bosque y la reunión con el dueño del psiquiátrico no sería en la casa de Gaston, sino que éste visitaría el manicomio. Además en principio se pensó mostrar la transformación del príncipe en bestia (cosa que se vería en la pobre secuela). Como veis, situaciones demasiado sombrías.

Y es que la peli ya era bastante oscura. Para hacer a la bestia combinaron un montón de animales: la cabeza es una mezcla de búfalo y león con colmillos de jabalí y frente de gorila y el cuerpo es el de un oso con patas y cola de lobo. Además el castillo resulta bastante siniestro, siempre oscuro y repleto de gárgolas (que fueron diseños descartados de Bestia), así que lo arreglaron incluyendo una serie de alegres canciones, culminándolo todo en la escena del baile.

Por supuesto la película fue un éxito total. Fue la primera película de dibujos nominada al Oscar como mejor película (se lo llevó "El silencio de los corderos") y también la primera en ganar el Globo de oro a mejor comedia o musical. Como curiosidad decir que también es la primera peli Disney cuya princesa tiene el pelo castaño y también la primera que se dobló en España (hasta entonces las pelis de Disney nos llegaban dobladas por mexicanos).

Personalmente considero "La bella y la bestia" una de las mejores películas de Disney (anda ahí, ahí con "El rey león", "Aladdin" y "El libro de la selva" en mi ranking) y es sin duda la mejor de príncesas (y mira que me gusta "La bella durmiente" y "Blancanieves y los siente enanitos").

Y no sólo por la historia, el diseño de los personajes o las canciones, todo sobresaliente. Considero que "La bella y la bestia" nos trae la primera princesa Disney con verdadera personalidad. Vale, Ariel también tenía personalidad, pero era una adolescente enamorada... yo me refiero a alguien que caiga bien.

Bella no es una princesa de entrada, es una aldeana con interés por la lectura, dulce, pero con mucho carácter (magistral la escena en la que cura las heridas de Bestia). Por primera vez se veía una chica que no estaba obsesionada con el príncipe azul, ni le dejaba las tareas del hogar a la fauna autóctona y era imprescindible para el devenir de la historia, porque hacía falta alguien fuerte para lidiar con su situación.

En definitiva, una de las mejores películas románticas y de dibujos de todos los tiempos, divertida y visualmente sublime. Aunque no sea de tus favoritas, no te puede no gustar "La bella y la bestia".



Doctora

viernes, 11 de noviembre de 2016

Filmografía de Dunia Ayaso y Félix Sabroso

Hacer cine en España es difícil y me estoy refiriendo al trabajo de director de cine, que, al contrario que en los EEUU, donde el dueño de la cinta es el que pone la pasta, el productor, aquí suele considerarse al director como autor único y verdadero.

Pero, claro, para montar una peli hace falta mucha pasta. Por eso casi todas las pelis que se hacen por aquí llevan subvenciones, patrocinios y productoras asociadas a manta. Hoy os traigo la aventura cinematográfica de un tándem que firmó unas cuantas pelis y unas pocas series de televisión. Y si el tándem se deshizo fue por la fatalidad de la Parca, que vino en busca de una de las partes de esta pareja.

Pareja de directores

Dunia Ayaso y Félix Sabroso eran una sólida pareja que sabían combinar matrimonio y dirección de cine. Bueno, dirección, guiones y todo lo que hiciera falta. Nacidos en las islas Canarias y compañeros del grupo de teatro del instituto, se lanzaron algo más tarde al difícil arte de probar hacer una película.

Ópera prima del tándem

En 1994 rodaron su primera película juntos que fue Fea. Dos años más tarde, y con soporte de la productora de Almodóvar, el Deseo, rodaron la película que les dio la fama “Perdona, bonita, pero Lucas que quería a mí” (1996) una cinta que mezcla mucho sentido del humor, clichés simpáticos y cierto toque macabro. Rodada casi por completo por las noches y en Canarias, aunque se finja que es Madrid, esta historia de tres amigos gays que comparten piso, el buenorro asesinado, la chacha bruta, la dueña de un karaoke y la pareja de policías, una profesional, otra, un desastre, conforman una cinta que arrasó por su frescura, a pesar de que la tildaran de kitsch y de superfcial. El aire petardo es, precisamente, lo buscado de esta cinta.



Con el éxito debajo del brazo, recalan en Madrid en 1998 para rodar su siguiente película, cortada por el mismo patrón. Se trata de “el grito en el cielo”, donde cuentan la demencial grabación de un show televisivo de caza de talentos y una gran estrella que no aguanta más, algunos trepas, y una serie de fauna que quiere ser famosa a toda costa.



Con descongélate (2003), cuentan la historia de unos actores venidos a menos en un barrio deprimido, que hacen lo que sea para sobrevivir cuando al director teatral le ofrecen realizar una película, pero todo se lía, como suele ocurrir.



Tras el parón para dedicarse a hacer una estupenda serie de televisión (Mujeres), vuelven a la gran pantalla para regir Los años desnudos. Clasificada S, de 2008, donde cuenta la historia de tres actrices del destape que tras el declive de este cine, se afanan por sobrevivir.




La última película de la pareja será “la isla interior” de 2009. Ya en los años desnudos han ido apagando el toque simpático y juvenil y en esta cinta cuentan la historia de tres hermanos que viven relaciones bastante dramáticas. Rodada en Las Palmas de Gran Canaria, cuna de los directores, demuestra su madurez que fue premiada en varios festivales cinematográficos como el de México, Marsella o Colonia.



También produjeron, como he mencionado, series de televisión. En 1999, ya radicados en Madrid, graban para Telecinco “Quítate tú pa ponerme yo”, una trepidante comedia de dos familias monoparentales a los que engaña el promotor inmobiliario teniendo que convivir a la fuerza en un chalet, donde descubriréis a Carlos Sobera, aún profesor de derecho en la universidad pública vasca, haciendo el papel de padre machista que tiene que lidiar con una actriz estirada por el mando de la vivienda.

Series incomprendidas


Ya, para RTVE, grabaron en 2006 la estupenda “mujeres”, que, a pesar de su gran calidad y la de premios recibidos, fue maltratada por la cadena pública relegándola a horas imposibles y al canal para minorías La2. Una pena, porque era una estupenda serie donde retrataba magistralmente la historia de una saga de mujeres de una familia y sus relaciones en el barrio que se quedó en una temporada cuando podría haber dado mucho más. Menudo ojo clínico el de los “mandamases” del canal público, siempre cargándose las series que produce igual que Saturno devorando a sus hijos.

Familia protagonista de Mujeres.

Félix Sabroso y Dunia Ayaso componían un equipo excelente. Según el propio Félix, él creaba el inicio de la historia y Dunia contribuía dotándola de correcciones y acabándola con todos los aspectos técnicos. La cosa es que funcionaban bien y construían unas historias amenas y simpáticas, y, a veces, duras pero con humor, y sus personajes eran bien construídos, creíbles, cálidos y humanos.

Creaban, además, un gran entorno de trabajo y muchas veces los actores repetían, así se convertían en asiduos Pepón Nieto, Loles León, María Pujalte, Candela Peña, Gracia Olayo o Malena Gutiérrez.

Trío principal de su primer éxito

Lástima que Dunia Ayaso nos dejara tan pronto. Falleció en 2014. Mientras convalecía de su dura enfermedad, fue guionista de la exitosa “la que se avecina” que debe su celebridad a la apuesta por crear personajes bien caracterizados, entre otras cosas.

Promo de "la isla interior" cuadro de actores principales y dirección

Sirva este post de hoy en memoria de esta cineasta que junto a su inseparable compañero hizo pasar grandes ratos con sus chispeantes historias al principio y su ternura en la madurez.

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viernes, 4 de noviembre de 2016

Que Dios nos perdone

Título Que Dios nos perdone
Año 2016
Duración 125 minutos
País España
Director Rodrigo Sorogoyen
Guión Isabel Peña, Rodrigo Sorogoyen
Música Olivier Arson
Fotografía Alejandro de Pablo

Reparto
Antonio de la Torre, Roberto Álamo, Javier Pereira, Luis Zahera, José Luis García Pérez, Mónica López, María Ballesteros, Rocío Muñoz-Cobo, Ciro Miró, Andrés Gertrúdix, Raquel Pérez, Silvia Casanova, Josean Bengoetxea


Sinopsis
Madrid, verano de 2011. Crisis económica, Movimiento 15-M y millón y medio de peregrinos que esperan la llegada del Papa conviven en un Madrid más caluroso, violento y caótico que nunca. En este contexto, los inspectores de policía Alfaro y Velarde deben encontrar al que parece ser un asesino en serie cuanto antes y sin hacer ruido. Esta caza contrarreloj les hará darse cuenta de algo que nunca habían pensado: ninguno de los dos es tan diferente del asesino.


Calificado por su propio director, Rodrigo Sorogoyen, como un thriller de personajes y cuando ves la película te das cuenta de que es una descripción acertada. Es un triángulo en el que los tres vértices son los dos policías y el asesino al que están buscando.

Ambos policías son personajes especiales. Por un lado está Alfaro, un hombre rudo y bruto que acaba de dar una paliza a un compañero al que casi deja ciego y por otro, Velarde, un hombre raro tanto en su trabajo como en su vida. Ambos tienen métodos diferentes, pero están obligados a trabajar juntos.





La película no entra en la vida personal de los protagonistas, a pesar de que sí muestra que estas son complejas y difíciles, no profundiza en ellas. Quizás hubiera sido interesante profundizar en estos temas, al igual que en los métodos y los problemas internos del Cuerpo de Policía o de la multitudinaria, calurosa y más caótica Madrid, abarrotada de gente debido a la visita del Papa. 

Estupendo el trabajo de Roberto Álamo en su papel de Alfaro. Es una gran interpretación que no pasará desapercibida en la carrera hacia los premios. No destaca tanto el trabajo de Antonio de la Torre como el policía Velarde, que es un ser atormentado y aislado debido en parte a su tartamudez. 


 
Que Dios nos perdone que recibió el premio al Mejor Guión en el pasado Festival de Cine de San Sebastián está escrito por el propio director Rodrigo Sorogoyen y por Isabel Peña, que ya había firmado juntos Stockholm en 2013

Buena película policíaca, centrada más en la investigación que en la acción a la que podemos encontrar ciertas similitudes con La isla mínima (2014) o El secreto de sus ojos (2009).