viernes, 16 de febrero de 2018

FREDERICK WISEMAN


Yo soy una zinefila de pacotilla porque, para cuando me he aprendido el nombre de un director, tengo que haber visto tres o cuatro películas. Esto resulta muy incómodo porque puede llevarte a ver ladrillos por no recordar un director que aborreces o a perderte una perla de alguien a quien admiraste. Doy gracias a Dios que ha grabado en mi memoria que no soporto a Lars Von Trier, lo que me librará de futuros sufrimientos y porque, al fin, me he aprendido el nombre de Frederick Wiseman. También es cierto que me lo he aprendido cuando el hombre tiene ya 83 años y no sé si querrá jubilarse, pero también he visto que me quedan un montón de sus documentales por ver (no sé cómo de fácil será) y, por lo tanto, me quedan muchas horas de disfrute pendientes. La primera que vi fue La dance y la elegí porque me gusta el ballet.
La dance
Me gustó mucho, pero, además, me sorprendió. No se trata solo de hacer un buen documental sobre el mundo de la danza, es algo mucho más profundo. Te mete en todos los rincones de la Ópera de París, sigues a los bailarines, a los directivos, al personal que trabaja en vestuario cosiendo lentejuelas y cintas de raso a las zapatillas… Pero, como he ido viendo con posteriores documentales, el montaje es un proceso muy complejo.
Wiseman estudió Derecho, pero, sorprendentemente, en vez de montar uno de esos despachos tipo The good wife, decidió dedicarse a dirigir documentales. Además, sus obras son largas, complejas y siempre comprometidas (imagino que poco del gusto de muchos políticos). Pues, pese a todos estos elementos en contra, ha conseguido vivir de ello, ser un referente mundial y rodar más de 40 documentales.
Yo me he visto tres y creo que cada uno me ha asombrado más que el anterior. Y eso que, a priori, este hombre no parecería encajar con mis gustos. Como sabéis, soy una ardiente defensora de las películas de 90 minutos, formato casi en desuso. Pues la última que vi de Wiseman duraba 197 minutos ¡y no me aburrí! No solo son largas, son complejas sin parecerlo. Su forma de trabajo es ir al lugar que le interese y rodar de 4 a 6 semanas. Junta horas y horas de material y luego hace un cuidadoso trabajo en el montaje. Él ha visto algo que nos quiere transmitir y para ello utiliza lo que precisa. Tuve la suerte de ver su última película Ex libris en el festival de San Sebastián donde había un coloquio con él tras la proyección. Le pregunté por qué no optaba por un formato como las series. Si disfrutábamos tanto con sus películas, me daba pena pensar en lo que nos perdíamos. Me dijo que no, que todo lo que no aparece no tiene interés “es muy aburrido”, añadió. Sus obras me recuerdan a los trabajos de investigación cualitativa, donde recoges montones de material que has de leer y releer para encontrar el sentido al discurso que encierra. Y eso es muy difícil. Requiere inteligencia, paciencia, capacidad de abstracción y honestidad.  En mi opinión, Wiseman tiene todas esas cualidades.
National Gallery

El segundo documental que vi fue National Gallery. Desde entonces tengo una verdadera perra con visitarla. También 180 minutos paseando entre cuadros, restauradores, los que tienen que conseguir el dinero, los diferentes públicos. Y todo ello compone una historia. No estoy segura de captar todo lo que quiere contarnos, pero os aseguro que disfruto mucho. Es como con la poesía, a lo mejor no entiendes el significado profundo, pero solo la música ya te hace feliz.
Ex libris: The New York Public Library
Por eso fui a ver Ex libris: The New York Public Library completamente entregada a la causa. En esta Wiseman quiere enseñarnos lo mejor de Estados Unidos (dijo que lo peor ya lo conocemos: Trump). Y desde luego, no sabéis cómo lamento no tener una sede de la National Library en mi barrio. Como dice alguno de los que aparece “una biblioteca es mucho más que un depósito de libros”.
Y ahora tengo que explorar por Amazon a ver si voy encontrando obras suyas. Me encantaría ver la primera que dirigió: Titicut Folies, sobre una prisión psiquiátrica en Massachussets. Estuvo prohibida en varios estados por la crueldad con los reclusos que mostraba; High School, que muestra los abusos de poder en una escuela secundaria; Model; que intuyo que muestra el mundo de la moda despojado de bastante glamour; At Berkley, sobre la famosa Universidad. Pero vamos, cualquiera que consiga la veré. A ver si me culturizo un poco.
Os dejo los trailes para que os hagáis una idea
Laura Balagué

viernes, 9 de febrero de 2018

Feliz cumpleaños, Brian

"La vida de Brian, qué buena peli. Cuenta una historia de cuando Dios"
(Un colega del pueblo)


La semana pasada se cumplieron 40 años del arranque del proyecto de una comedias más veneradas de la historia. Para el gran público "la vida de Brian" es un celebrado film que, a pesar de su provecta edad, sigue gozando de la aprobación de sus millones de fans, incluida la que os escribe. Pero, a pesar de que hoy día, y desde hace casi cuarenta años, podemos gozar sin cansarnos de sus hilarantes y absurdas situaciones, la película estuvo a punto de no rodarse porque tocaba un tema tabú, como es tomarse a broma la poderosa religión cristiana que nos rodea, queramos o no. Felizmente podemos alegrarnos de que se rodara y que fuera en enero de 1978 cuando los Monty Python empezaron a confeccionar el guión de la película y a sortear problemas con la censura, la productora y su propia educación cristiana.


Los Monty Python:

Este sexteto de cómicos que deben su nombre a uno de sus personajes, Monty Python, un agente teatral bastante mezquino, tuvo su origen en los grupos de teatro universitario de esas rancias instituciones británicas que compiten por llegar primero a la meta remando, llamadas Oxford y Cambridge. En Oxford coincidieron los aún estudiantes Terry Jones (La madre de Brian) y Michael Palin (Pilatos el "jomano"), en Cambridge se conocieron John Cleese (Reg, el cabecilla del Frente Popular de Judea), Eric Idle (Loretta, del FPJ) y Graham Chapman (Brian Cohen), al sexto miembro del grupo, el norteamericano Terry Gilliam, lo conocieron en unos bolos que los miembros del grupo de teatro de Cambridge (Cleese, Idle y Chapman) hicieron por los EEUU. El sexteto se dedicó a hacer teatro de humor y, posteriormente fue fichado para la radio hasta que algún avispado de la BBC los colocó en la tele en donde grabaron cuatro temporadas de su recordado programa de humor "Monty Python's Flying Circus", con historietas tan animadas como el partido de fútbol de filósofos griegos contra alemanes o "Cumbres Borrascosas" contada en lenguaje de banderas.




Los miembros del sexteto humorístico nacieron durante la segunda guerra mundial y fueron creciendo durante los difíciles años de la vuelta a la normalidad después del trauma, pero con el aliciente de pertenecer al bando ganador, durante la ya de por sí absurda guerra fría, es quizá por ello que este joven grupo, perteneciente a la generación del hippismo, se riera sin demasiados problemas de las normas y el estilo de vida de una sociedad británica tan envarada.



Después de triunfar en la tele dieron el salto al cine con "los caballeros de la tabla cuadrada", dando paso a un descacharrante sentido del humor. Estando de promoción en Amsterdam a Eric Idle le preguntaron cuál iba a ser su próximo proyecto, y él, en una humorada, va y les suelta que la historia de Jesucristo: La codicia por la gloria (Lust for glory)

La vida de Brian, historias y dificultades del rodaje:

Eric Idle, aparte de soltar el chiste del proyecto sobre la vida de Jesús, estaba pasando por un divorcio bastante peleado, y, además los componentes de Monty Python pasaban por una crisis después de las broncas entre los dos Terrys surgidas durante el rodaje de "los caballeros de la mesa cuadrada". Así que les pareció buena idea irse todos ellos a las islas Barbados para escribir una historia preñada de sus ideas fantásticamente absurdas. La educación cristiana les impidió desarrollar un film sobre una historia alternativa de Jesús, así nació Brian, muy cerquita y a la vez que el Mesías, pero esto no impidió que las religiones "del libro" (La biblia, no la guía de teléfonos) los censurara, atacara y prohibiera. Eso fue en enero del 78, hace ahora 40 añazos.

Guíanos, mesías

La EMI, empresa que iba a financiar el rodaje se rajó y rompió el contrato cuando estaban a punto de ir a Túnez a empezar a rodar utilizando las ruinas romanas del lugar donde sólo un año antes había pasado el equipo de George Lucas para localizar Mos Espa, donde vive el joven Luke Skywalker.Con las alas cortadas, vino en su ayuda el beatle George Harrison que puso la pasta para montar la productora "montypythoniana" Handmade Films. Harrison pasa desapercibido en su escena de la peli. Es el dueño del campo donde los del FPJ quieren enviar a Brian a hacer milagros.




El vestuario de los paseantes de esa Judea invadida por Roma era la que se había usado en esa ambiciosa serie de televisión sobre Jesús de Nazareth de Franco Zeffirelli, con Robert Powell haciendo de Cristo, así que algo de Jesús ya tenían.

La película la dirigió Terry Jones, la madre de Brian, pero los efectos más artísticos de la peli se deben a Terry Gilliam, como por ejemplo, la belleza del paso de los reyes magos y, sobre todo, la escena imposible de los extraterrestres. Efectiva y simple (Un enorme globo ocular sujeto por una mano maquillada), hasta George Lucas se quedó maravillado.

Toque Gilliam

Esta hilarante película, y si alguien no la ha visto, como le pasaba a una amiga mía, hija de supernumerarios de una famosa secta ultracatólica, que no dude en verla y no se cansará de hacerlo en repetidas ocasiones. Desgraciadamente no pasaría el test de Bedchel. Sólo hay una mujer con un papel con nombre, Sue Jones-Davies, aunque haya un par mas con letra. Sólo Judit, la intrépida miembro del FPJ tiene un mínimo papel destacado. Esta mujer, que llegó a ser alcaldesa de una población de su Gales natal, zona británica donde es frecuente encontrar gente de cabello negro, fue designada para el papel, precisamente, por sus rasgos meridionales.

FPJ, dos mujeres: Judit y Loretta, que aún se llama Stan

¿Qué os contaré de las hilarantes escenas de la película? De todas ellas hay anécdotas que los miembros de la Monty Python han ido desvelando con el paso de los años. Incluso hay un celebrado libro que narra las vicisitudes del rodaje. Incluso se llegaron a rodar escenas con un grupo de iracundos guerrilleros que llevaban bigotito hitleriano y que fueron suprimidas de la cinta final. Aquí, descartes.

El lado alegre de la vida

Lo increíble es que esta sátira se llevara el odio de todas las religiones nacidas en Oriente próximo. Fue prohibida su exhibición en lugares como Irlanda o Noruega. De hecho, se dice que en Suecia, país vecino, y por lo tanto, con sus roces, se promocionó como "una película tan divertida que se ha prohibido en Noruega". Todo un exitazo. Ya se sabe que la risa molesta a la severa religión porque la risa es irreverente, como se puede escuchar en "el nombre de la rosa". No llegó a la ira que produjo "Jesucristo Superstar" unos años antes, pero se oyeron voces iracundas contra el pobre Brian y sus desventuras.

Pilatos y Píjus Magníficus (Bigus Dickus)

Sin duda alguna, este film fetiche es la película "montypythoniana" más celebrada, a pesar de "los caballeros de la mesa cuadrada"(1975) o "el sentido de la vida" (1983). Su humor, bien como guionistas o actores les llevó a hacer otra serie de películas como "un pez llamado Wanda", de la que os dejo un enlace de zinéfilas, donde John Cleese y Michael Palin acompañan a Jamie Lee Curtis o Kevin Kline.

Despedida y cierre:

Los miembros del sexteto cómico británico más afamado del mundo acabaron tomando proyectos individuales, excepto en el caso del malogrado Graham Chapman (Brian) que falleció poco tiempo después a consecuencia de un cáncer. Su funeral es recordado por las risas que en su memoria despertaron sus compañeros.



Terry Gilliam, el norteamericano, se dedicó, sobre todo a la dirección con títulos como "Brazil", "Las aventuras del barón Munchausen", o "doce monos", Terry Jones también se dedicó a la dirección, John Cleese se ha dedicado a la interpretación sl igual que Eric Idle y a Michael Palin  seguro que lo habéis visto en los documentales de La 2 contándonos sobre la marcha un viaje a un país remoto. Por cierto, en la versión doblada al castellano, el encargado de poner la voz de Brian no es otro que José Luis Gil (El señor Cuesta) y, ciertamente, guarda bastante parecido con el narizotas peaón del mar Rojo.


De tanto en tanto los miembros vivos de este equipo que aún se encuentran con fuerza, se reúnen para dar una pincelada de su maestría. Hace cuatro años montaron un espectáculo. Pero desde ahora hasta el año que viene, Brian está de celebración, y el próximo año se cumplirá el cuadragésimo año de su estreno. ¡Y que Brian nos bendiga! ¡Amén!

Un regalico, os dejo el guión de la peli en este enlace (en inglés)

Otro regalico, aquí.

Bendición Urbi et Orbe de Juli Gan.

viernes, 2 de febrero de 2018

Simpatía por el diablo

José Manuel y Francisco Javier González-Fierro Santos:
Simpatía por el diablo (Serial killers de cine)
Arkadin Ediciones 2005

Hola, amigas y amigos. Hoy toca librito de cine. Me he decantado por esta obrita (el diminutivo es cariñoso, nada despectivo) deliciosa de los presuntos hermanos González-Fierro, que hacen un bonito y muy entretenido repaso a criminales reales y ficticios desde los comienzos del cine hasta los comienzos de este siglo; esto es, de todo el siglo XX. 
A pesar del título, que me gusta tanto que me lo he tomado prestado para mi post, al igual que ellos lo han tomado de otras fuentes, los González-Fierro no solo repasan asesinos en serie, sino que abren el abanico y hablan de otros tipos de crímenes, sobre todo cuando se refieren España, donde, gracias a los dioses, escasean tales especímenes tanto en la realidad como en la ficción. Bueno, que escaseen en la ficción no lo agradezco tanto.
En el prólogo al libro explican los autores qué problemas encontraron a la hora de seleccionar películas y por qué han dejado fuera de su obra filmes tan notables como "Criaturas celestiales" u "Ocurrió cerca de su casa", que, oh casualidad, son dos de mis favoritas. 
Precisamente a mis filmes favoritos me voy a referir en esta mi reseña, pues de todos los recopilados y comentados en el libro, he tenido que seleccionar mucho para quedarme con los que más placer me han brindado. Son estos:

El verano de Sam (Spike Lee, 1999)

Ese es su título en inglés, "Summer of Sam". En español se tituló "Nadie está a salvo de Sam", que no me gusta nada, así que, como este es mi post, manipulo la realidad y la rebautizo como me da la gana.
Vamos primero con la historia real. David Berkowitz, un neoyorquino de veintitrés dulces añitos, fue conocido como "el hijo de Sam", ya que con tal sobrenombre se presentó a sí mismo en una nota manuscrita que dirigió a la policía y depositó en el lugar de uno de sus crímenes y en sucesivas cartas que envió al Daily News.

Comenzó su carrera criminal en julio de 1976 y mantuvo en vilo a la ciudad entera durante más de un año. Se dedicaba a disparar, con un arma de calibre 44, a parejas que charlaban por la noche en su automóvil o a gente que caminaba solitaria por las calles. Mató a seis personas, dejó heridas a unas cuantas más y, tras apasionantes y muy peliculeras peripecias policiales, fue detenido. Confesó todos y cada uno de sus crímenes y fue juzgado y condenado a 364 años de cárcel; el equivalente, al parecer, a seis cadenas perpetuas. Sigue en prisión, concretamente en la penitenciaría de máxima seguridad de Attica (Nueva York). 
Vayamos ahora con el cine. Spike Lee en El verano de Sam somete al narcisista de Berkowitz a todo un baño de humildad al convertirlo en un personaje secundario de su película, pues esta se centra en la vida cotidiana de un puñado de hombres jóvenes (Lee no es lo que se dice un feminista) del Bronx, precisamente el sector de población objeto de los asesinatos de Sam, durante la tremenda ola de calor del verano de 1977, cuando Berkowitz estaba a punto de ser detenido.

Lee se detiene en uno de sus asuntos favoritos: la confrontación entre grupos sociales de distintos orígenes (latinos, africanos, italianos, irlandeses, centroeuropeos…) y distintas preferencias musicales; en esta peli en concreto echa un pulso el punk contra la música disco, ni más ni menos. De hecho, las escenas en las macrodiscotecas, que nos hacen pensar irremediablemente en Fiebre del sábado noche y nos devuelven al enfrentamiento entre barrios pobres (Bronx, Brooklyn…) y barrio rico (Manhattan), son de lo mejorcito de la película, junto a, claro está, las interpretaciones de Mira Sorvino, John Leguizamo y Adrien Brody.

Apunto, para terminar, que los González-Fierro no valoran demasiado esta peli. Yo discrepo, a mí me gusta mucho y por eso la he traído aquí, para que figure en mi selección junto a esta española que viene ahora.


Amantes (Vicente Aranda, 1991)

No solo es uno de mis filmes de crímenes favoritos, sino que también figuraría en mi lista de (pongamos) las diez mejores películas españolas de todos los tiempos, si es que alguna vez elaboro una lista tan pedante.

El filme en un primer momento fue concebido como un capítulo de la serie televisiva La huella del crimen. Se basaba en un asesinato cometido en 1948, época verdaderamente gris oscura de la historia de España, a la que Aranda se atreve (y acierta plenamente) a dar un poco de color. Así, aligera bastante la sordidez del crimen real e incluso le confiere una pizca de glamur cinematográfico.

Amantes contiene interpretaciones excelsas de Maribel Verdú, Jorge Sanz y, sobre todo, Victoria Abril y escenas antológicas, como la que tiene lugar frente a la catedral de Burgos, de una belleza rara e inesperada.


El cebo (Ladislao Vajda, 1958)

Me extraña que no haya en Simpatía por el diablo ni siquiera una referencia a esta película, pues se trata de una producción española de técnica y tono impecables que aborda un asunto tan espeluznante como un asesino en serie de niñas y lo aborda, además, con la osadía (ficticia, claro) de un policía que se atreve a montar un operativo con una niñita como cebo para el monstruo. De ahí el título.

El cebo es una joyita de un director, Vajda, que tocaba muchos palos (es el director de Marcelino pan y vino) y todos los tocaba con sobrada profesionalidad.

Sigue extrañándome mucho que no aparezca en este libro, así que, a modo de resarcimiento, os enlazo  varios clips de y sobre la película en Youtube y espero que lo disfrutéis.


Hasta pronto, fauna zinéfila. Se despide vuestra amiga Noemí Pastor.

viernes, 26 de enero de 2018

I've written a letter to daddy...


El drama y el sadomasoquismo intiman y conviven a la perfección en esta historia con tintes góticos de terror. What ever happened to Baby Jane?, estrenada en 1962 y dirigida por el controvertido Robert Aldrich, reunió a dos viejas glorias del Hollywood dorado: la invencible Bette Davis y a la diva sin complejos Joan Crawford, dos de las actrices más aclamadas en el cine de los años 30 al 50 e incluidas entre la lista de las diez mejores actrices de todos los tiempos.


Vivían en el eclipse de sus carreras, damas del cine destinadas al silencio del olvido, triste final para dos luchadoras natas contra un sistema que fulmina sin dolor a lo que deje o parezca dejar de ser un surtidor de millones de dólares. Si eres mujer, envejeces con más crueldad aún.
Pero cuando una vieja gloria ha vivido en el cielo, parece difícil anticiparse y activar el “abandona antes de que te abandonen”. Nueve días después del final del rodaje de ¿Qué fue de Baby Jane? Bette Davis publicó un anuncio homérico en la revista Variety, que por supuesto ha pasado a la historia de las grandes anécdotas del cine.

Así se las gastaba Bette. Curioso, ¿no?

Era la primera vez que estas dos actrices compartían escenario, y les perseguía la historia de una rivalidad que resultaba además perfecta para excitar la imaginación calenturienta de prensa y público. Morbo añadido que benefició a la película. Dieron (cuenta la leyenda), muchos quebraderos de cabeza, sobre todo por sueldo y beneficios comparativos, pero las escenas se tejían con sentimientos reales que ambas experimentaban una contra la otra.


Es de las pocas películas que se nos entrega con dos prólogos antes del arranque de la historia.

Situémonos: El primero nos hace vivir un viaje en el tiempo hasta 1917, un flashback que nos convierte en espectadores de un teatro infantil donde una niña con tirabuzones dorados canta y baila acompañada por su padre (de catadura moral más que dudosa y cegado por la avaricia) ante un público entregado que disfruta y se enternece con una de las canciones estrella de la pequeña Jane: I’ve written a letter to daddy.

Julie Alfred interpreta el papel de Baby Jane niña

Esta canción se va a convertir, junto con otros elementos, en un vínculo eterno ligado a un pasado de esplendor durante el desarrollo de la historia, retorciéndose en una melodía desagradable, que nos introducirá de lleno en la mente de una enajenada Baby Jane. Mientras ella triunfa, es observada entre bambalinas por su madre y su hermana mayor. La primera, con una mezcla de sentimientos en su rostro apagado: con trazas de orgullo y al mismo tiempo triste y resignado; la otra, con una mirada oscura y penetrante colmada de hartazgo, celos y sed de venganza acumulada.

Gina Gillespie se introduce magistralmente en el papel de Blanche Hudson de niña

Aparece otro recurso visual de peso: la imagen de una muñeca que es la reproducción de Baby Jane, que nos acompañará durante el resto de la película aportando siempre la unión a la estela de un pasado ajado que evolucionará hasta un presente macabro y envuelto en horror. Los muñecos han formado parte del universo infantil, contagian el espíritu mágico del niño, aunque a veces se conviertan más en una conexión perpetua que no permiten olvidar pasajes de nuestra historia aunque estén envueltos de una toxicidad asfixiante.


Este primer prólogo termina con la discusión entre padre e hija por un helado, la contestación tirana y maleducada de Jane y el desprecio más absoluto del progenitor por su otra hija.

Dave Willock interpreta a Ray Hudson, el padre

Entre sollozos y confesiones de madre e hija, Blanche decide no olvidar sus palabras. Las grabará en su mente hasta el final de sus días.

Anne Barton es la madre de las Hudson

El segundo prólogo nos lleva hasta 1935. El mundo ha girado 180 grados empujado ¿por el azar o el destino? Eterno dilema. Blanche es ahora la que triunfa, la estrella de moda, rica y poderosa, alabada por el público y por una industria que le consiente todo por ser un buen producto comercial. Mientras culmina su objetivo, todo el mundo es testigo del declive de su hermana, no solo en lo profesional sino en lo personal, abocada a un abismo que irá recorriendo durante la cinta. Acaba con la escena de un misterioso accidente, entre gritos y sollozos, en el que únicamente se encuentran las dos hermanas. Y la imagen de una muñeca con el rostro destrozado, preludio del destino final de las hermanas Hudson.


Y ahora comienza nuestra verdadera historia...

*************

Me llamo Blanche Hudson. Vivo atada a una silla de ruedas y confinada en el primer piso de una casa que sólo alberga oscuridad y desesperanza. Comparto agonía y espacio con mi hermana Jane. Condenadas a permanecer juntas.
 
Joan Crawford como Blance Hudson

Hoy he vuelto a sonreír: han repuesto una de mis antiguas películas en la televisión. Es algo nuevo para mí. Entrar en las casas de mis antiguos fans es algo que me da el único aliento en una vida que solo proporciona una rutina injusta y desmedida. He visto una escena que se quedó corta... ¡Así lo dije! Pero sigue siendo una buena película...
Toco insistentemente el timbre. La he escuchado hablar con alguien, pero ya oigo sus pasos, rotundos, que suben por la escalera. Depender de ella y de sus sentimientos es algo que me produce angustia a diario. Aunque sé que ella también depende de mí. Nos conocemos bien. Somos hermanas. Vivimos en una espiral de vinculación mutua en la que ya sólo muestra ira hacia mí. Ella me hiere y yo lo consiento porque recuerdo las palabras de nuestra madre y no me permito olvidarlas.
No puedo borrar lo que mi hermana hizo por mí en los primeros años. Jamás. La he cuidado desde entonces, incluso en mi contrato. Por cada película que yo hacía, ella también tenía su oportunidad, aunque era una verdadera pena que el público ya no se interesase por ella. Pero yo no tenía la culpa. Bebía mucho.
Sólo me queda el consuelo de Elvira, nuestra asistenta. El único ser humano que se preocupa por mí y con la que quiero vivir cuando nos mudemos, a pesar de casi exigirme que busque un lugar para mi hermana donde pongan tratamiento a su trastorno. Elvira piensa que ha empeorado en este último mes.

Maidie Norman es Elvira, la asistenta

Aunque yo quiero estar segura de que hago lo más conveniente para ella... He de comunicarle que la casa debe venderse, no tenemos dinero y no encuentro el modo de conseguirlo. La noto cada vez más irascible y agresiva hacia mí. Oigo como canta esa antigua canción que no logra sacar de su enajenada cabeza y sus horrorosos gritos. Ha vuelto Baby Jane.
Estoy incomunicada. El teléfono no funciona. He pensado en pedir ayuda a nuestra vecina. Escribiré una nota explicándole mi desesperada situación para que avise al doctor y le rogaré que no se entere mi hermana. Lanzo al mundo lo que puede ser mi única salvación.


Todo ha salido mal y desde entonces empiezo a pagar las consecuencias. El miedo me atenaza. Moriré de hambre si sigue jugando conmigo de forma tan macabra. No me atrevo a probar bocado. Su crueldad no tiene límites.


Ya no depende de mí. Creo que por fin se va a atrever a vivir sola.

*************

Me llamo Jane Hudson. Baby Jane para mi público. Siempre atraje la atención de la gente. Tenía el público a mis pies; llenaban teatros sólo para verme y escucharme. Para mi padre era un objeto valioso, pero para mi hermana sólo era un ser aborrecible, siempre me ha envidiado. En un momento de nuestras vidas las cosas comenzaron a irle bien a ella (desconozco el motivo) y, por el contrario, los productores se olvidaron de mí. Una fatídica noche marcó nuestro destino. Sólo recuerdo mis llantos y mis gritos.

Bette Davis como Jane Hudson

Ahora que Blanche Hudson ha regresado a la pantalla, reponiendo sus películas, es de justicia que también Baby Jane vuelva a sus días de gloria. Sé que tengo una oportunidad para recuperar lo que fui, ahora que mi hermana va a dejar de ser un estorbo. Necesito un trago. Mi hermana piensa que la necesito, pero está muy equivocada. No sabe lo equivocada que está.
Canto mi canción favorita a solas, y recito lo que mi padre me enseñó:
Cuando soy una niña obediente
y no hago ninguna travesura,
mamá dice que soy un ángel
y papá que soy una hermosura.
Pero cuando me vuelvo mala
y soy respondona y descarada,
mamá dice que soy un diablillo
y papá que no le gusto nada.
Que ustedes me expliquen desearía
porque yo soy una niña todavía.


Mi hermana tiene un plan para mí: vender la casa y buscar un sitio tranquilo donde poder cuidarme. Pero se arrepentirá: no venderá esta casa ni saldrá de ella tampoco. He puesto un anuncio en el periódico para encontrar un pianista que me acompañe en todas mis actuaciones, y volveré a brillar como una estrella a su pesar. Elvira, la asistenta, se está convirtiendo en un obstáculo. Le he dado unos días libres, pero ha vuelto para desbaratar mis planes, así que he tenido que poner remedio y hacerla callar. Se ha presentado en casa un pianista.

Victor Buono es el pianista Edwin Flagg

Cualquiera diría que es un fracasado y no tiene donde caerse muerto, pero me podría servir para resucitar a Baby Jane.


Sin embargo, también ha resultado ser un entrometido, curioseando donde nadie le llamaba. Ha conocido a una moribunda Blanche Hudson amarrada en su cama y... Ya no tengo otra opción que huir con mi hermana. Siempre juntas, hasta el final.


Hemos llegado a la playa. No puedo más y tengo que soltar a mi hermana sobre la arena. Entonces ella, con un hilo de vida, me dice: «He amargado tu vida haciéndote creer que había sido culpa tuya. Yo la tuve. Tú no conducías esa noche. Estabas borracha y te dije que abrieras la verja. Yo aceleré pero te echaste a un lado. Fuiste tan cruel en la fiesta imitándome y haciendo reír a todo el mundo que sólo quería aplastarte. Entonces no eras fea, yo te hice fea. Hasta eso hice.»





Por Mª Ángeles Lorente
Gracias a Zinefilaz por permitirme colaborar en este maravilloso blog.
Me despido de ellas y de vosotros, aunque las seguiré como hasta ahora.
Hasta que el tiempo nos encuentre.

viernes, 19 de enero de 2018

BLACK MIRROR T4





Black Mirror 4ª Temporada

Me preguntaba si dentro de nuestro blog,alguna vez habríamos hablado de una serie que ha marcado un antes y un después en las series de TV.Revisadas nuestras publicaciones sobre series TV,compruebo que no,así que tal vez ha llegado el momento de debatir sobre Black Mirror.

Black Mirror es una serie británica (2011-2017). que consta de 4 temporadas.Los géneros sobre los que navega son: thriller,drama,ficción y terror.
Su creador Charlie Brooker,nos muestra en cada episodio(cada uno de ellos es independendiente y no sigue una correlación temporal) una sociedad en la que la tecnología ha tomado el mando y el ser humano se ha convertido es una víctima de su propia "evolución" aunque en ocasiones,bien podríamos llamar involución.

¿por qué nos gusta tanto Black Mirror?
 no hay sólo dos razones,pero se me ocurre que entre otros motivos,porque es:

- Inquietante.......en una era,la nuestra,donde la tecnología y las redes sociales cada vez ocupan un papel más relevante en nuestro día a día,resulta perturbador asomarse al futuro que muestra la serie,en el que las máquinas de alguna manera han tomado el control,las redes validan o invalidan a la persona,los robots a veces son sustitutos de los humanos y en el peor de los casos,enemigos,los juegos virtuales pasan fronteras y nosotros,somos a veces,peones de un tablero de ajedrez en el que por supuesto,no se nos ha arrebatado el papel protagonista.

- Crítica.....Black Mirror nos hace reflexionar y tomar conciencia en torno a cuestiones de carácter ético,nos plantea dilemas morales y nos deja una galería de imágenes e situaciones donde la libertad individual se pone en entredicho.....lejos de una utopía nos deja una dispotía donde la felicidad parece ser una ilusión más, aunque bien es cierto,que existen algunos capítulos en los cuales deja abierta una rendija a través de la cual vislumbrar un halo de luz.

¿con qué capítulos me quedo de esta 4ª Temporada?

Aquí no tengo ninguna duda cuando me decanto por el 2 y el 4.


Arkangel.....capítulo 2.....con guión de  Charlie Brooker y  dirección de Jodie Foster.



Si tuviera que darle una puntuación de o a 10, le daría un 9.

Nos deja a través de la historia de una madre y su hija de 4 años,una reflexión más que perturbadora acerca de la sobreprotección que muestran los padres hacia sus hijos y sus terribles posibles consecuencias.Marie haría cualquier cosa para proteger a su hija. Cuando se crea un dispositivo que hace justo eso, es difícil que se resista.

Fantástica puesta en escena de una ficción que nos parece lejana e improbable pero que sin embargo bien nos vendría reflexionar en tanto en cuanto todos conocemos "padres y madres helicópteros "que sobrevuelan la ratio de sus hijos y antes de que encuentren un obstáculo,ellos ya les están allanando el camino.Es tanta la necesidad de control y falsa seguridad en torno a la vida de sus hijos,que en ocasiones no reparamos en el daño que esta actitud les puede acarrear a ell@s y por supuesto a sí mism@s.¿qué pasaría si una aplicación nos permitiera gestionar los "peligros" que pudieran dañar a nuestros hijos???...


Black Mirror lo refleja de forma brillante como pocas veces lo hayamos visto con anterioridad en televisión.Nos ofrece una visión oscura y terrorífica de una madre obsesionada por estar al control y una hija que vive sin miedos,sin estar expuesta a una realidad que es como todos sabemos,llena de caro-oscuros,pero al fin y al cabo,la mejor maestra.
En el reparto encontramos a  Rosemarie Dewitt ('Mad Men') interpreta a Marie (la madre), Brenna Harding ('A Place to Call Home') a Sara (15 años de edad) y Owen Teague ('Bloodline') a Trick (19 años de edad).

En una palabra,este capítulo,que está rodado en Toronto, es IMPERDIBLE.

Episodio 4x04 - Hang the DJ




 Frank y Amy se han suscrito a un sistema de citas en el que podrán conocer desde el primer momento como será su relación.


Éste es el punto de partida de un episodio a mi modo de ver excepcional( Muchos dicen que este episodio es el San Junipero de la anterior temporada, de este año,),ya que nos deja la visión de un mundo donde las relaciones románticas están dirigidas por un sistema operativo.
Las personas solteras son citadas en función de su grado de compatibilidad y a partir de ahí tienen estipulada una fecha de caducidad.Esa  aplicación para encontrar pareja es tan poderosa como para calcular de antemano el tiempo que durará cada relación y establecer en ella unas normas que los implicados han de acatar obligatoriamente



Es asombroso cómo en este mundo distópico la voluntad personal ya no cuenta,el individuo vuelve a convertirse en un número, un elemento pasivo que se limita a seguir instrucciones de un "hermano mayor" que sabe de antemano mejor que él mismo,lo que le conviene o no hacer.
La pregunta que dejo en el aire es :¿ y si el sistema operativo se equivocara??

Este episodio es escalofriante,igual que "Arkangel",porque da la sensación que ya no hay cabida para la libertad individual.

En el reparto tenemos a Georgina Campbell ('Broadchurch'), Joe Cole ('Peaky Blinders'), George Blagden ('Vikingos') y el episodio está rodado en Reino Unido.


En resumen,Black Mirror es más recomendable y si os adentrais en la Temporada 4,recordad,los episodios 2 y 4 son la crême de la crême.

Feliz fin de semana

Troyana.



viernes, 12 de enero de 2018

Quería que fueras tú. Quería tantísimo que fueras tú - Reflexiones sobre la comedia romántica

Hace algunos años, una compañera de universidad, tras oírme hablar sobre la escritora inglesa Jane Austen, y ver que le había dejado la serie "Orgullo y Prejuicio" a un amigo común, decidió leerse la novela del mismo nombre. Cuando menos me lo esperaba, me lo comentó, añadiendo con una cara que rondaba entre el sarcasmo y el desprecio:

"No me gusta. Es en como todas las comedias románticas: chico conoce a chica. Se detestan. Luego se enamoran. Nada nuevo."

via GIPHY - Mi reacción, en serio...

Era curioso que hablara de una novela de hace casi 200 años en aquel entonces, restándole la originalidad propuesta por Miss Austen. Quizá, la escritora inglesa no hubiera inventando nada nuevo (ejem, admiraba mucho a Shakespeare, ejem), pero había creado de una manera más o menos oficial, la primera versión, en forma escrita, de la comedia romántica actual, entre las muchas virtudes de su obra. Y este esquema se repetiría con mejor o peor fortuna en el medio cinematográfico.

No pretendo en este artículo hacer un compendio sobre la historia de la comedia aderezada con gotas de amor, pero haré un pequeño comentario sobre algunos de sus títulos, que estoy segura que comenzaron en los orígenes del cine. Sólo resta decir, que antes de adentrarnos en esto, quiero dejar un par de reflexiones sobre el género, que van en su título y hacen que se miren de reojo en nuestro cínico momento posmoderno:

- Comedia: muestra el mundo bajo un prisma de color, de forma que, subjetivamente, provoca la risa con diferentes medios. Y crear la carcajada del público suele ser más difícil que conseguir su llanto.

- Romántica: exaltación de los sentimientos, y en esto, cada uno tiene los suyos, por lo que se necesita la complicidad con el espectador.

Y para más inri, las comedias románticas suelen tener lo peor que algunos piensan: ¡TIENEN FINAL FELIZ!



via GIPHY - ¿Quién lo iba a decir?

Sí, salvo alguna contada excepción, estas películas, como las obras de la escritora inglesa, anteriormente citada, suelen acabar bien, con los enamorados juntos, algo que para algunas personas cínicas y serias, puede ser el final más triste de una película. Yo, por mi parte, cuando me acerco a una comedia romántica, ya sé lo que me voy a encontrar, y lo único que pido, es que historia y personajes sean tratados con sencillez, inteligencia, humor fino y que no se me tome el pelo.

A continuación, cito algunas comedias de este tipo:

- En el cine mudo, las comedias románticas derivaban directamente de obras de vodevil, pero resultaban difíciles de trasladar debido a la falta del medio hablado, o el posible exceso de cartulinas con texto. Cuando llegó el sonido, llegaron multitud de obras de este estilo, con divertidos y chispeantes diálogos, creando la famosa "screw-ball comedy". En estas películas, según se mire, o prima la comedia o bien el romance. Del primer tipo, tenemos "Bringing up baby", "Ninotchka", y del segunda, joyitas como "The Shop Around the Corner", "The Philadelphia Story" o "It happened one Night".


- Con el paso de los años, e influenciada por la sociedad del momento, Hollywood continuó haciendo delicias románticas, que en su mayoría acentuaban el papel de la mujer por y para el matrimonio, y su partenaire masculino, como un "macho" proveedor, que sucumbía y no tenía una inteligencia muy despierta (como ya sucedía, entonces y ahora, es un género de mayoría femenina, y se buscaba la complicadad con las mujeres, de este modo). De esa clase de films, tenemos a una insistente Eleanor Parker con Robert Taylor en el western "La Novia Salvaje" (Many Rivers to Cross) o Shirley McLaine en "Todas las Mujeres Quieren Casarse" (Ask Any Girl).


- Pero en los años 50, hubo autores que mostraban una historia de amor de una forma un poco más subversiva, como la de las buscafortunas de "How To Marry a Millionaire" o "Gentlemen Prefer Blondes", o cualquiera del genio de Billy Wilder, que nos trae delicias (alguna agridulce en el planteamiento clásico) como "Sabrina", "Ariane", "7th year Itch", "The Apartament", o "Irma, la Douce". Si las habéis visto, no siguen el patrón habitual, no muestran en algún caso a la protagonista como casta y pura, o incluso, no sabemos si hay boda al final.


- En 1959, se unió el trío, sí trío, que más definió la comedia romántica con sus tres películas: Doris Day, Rock Hudson, y sí, Tony Randall. Los tres films: "Pillow Talk", "Lover, come back" y "Send me no flowers". Las dos primeras son casi calcos, y muestra a una mujer independiente pero sin suerte en el amor, extremadamente trabajadora, caer en las redes de su zangano partenaire, que acabará también cayendo en los lazos amorosos de la protagonista...y nuestro tercer vértice, será siempre testigo de los hechos, provocando también las carcajadas. En la tercera película, se cambia algo la fórmula, pero la frescura sigue ahí. Simplemente os las recomiendo, aunque teniendo en cuenta que la corrección política actual puede chocar con las reglas de aquel momento, pero no con la inteligencia que se desprende en los diálogos.


- Supongo que el pop de los 60 y el sentimiento de los 70 nos trajo más obras cómico-amorosas, pero yo ya me muevo hasta los años 80 y principios de los 90, donde la fantasía inunda la pantalla y nos llegan maravillosas historias como "The Princess Bride" o "The Groundhog day". Pero volviendo a historias más "reales" hay que quedarse con "Moonstruck", donde la protagonista debe luchar contra su familia, su barrio, y por supuesto, contra ella misma, y como no "When Harry met Sally", de la especialista Nora Ephron.


 - "When Harry met Sally", no sólo funciona porque tuviera a la novia de América del momento (Meg Ryan), o al popular Billy Crystal, o a la famosa escena del sandwich orgásmico, es maravillosa porque retrata de una forma vívida, todo lo que pedimos en una comedia romántica, pero desde un punto de vista muy real, con el cual, aunque hayan pasado más de 30 años, te puedes seguir identificando. La confesión final es una hermosísima declaración, y una lección de que por mucho  que insistamos, debemos ser sinceros con nosotros mismos y nuestro corazón.

 
- Nora Ephron seguiría regalándonos joyas en los 90, como "Sleepless in Seatle" o el remake de "The Shop Around the Corner": "You've got mail" (el título de esta entrada recoge una cita de esta película). Pero los 90, es que fueron muy fecundos en este género, desde su versión de adaptaciones literarias ("Much Ado About Nothing" de Branagh, "Clueless", "10 Things I hate about You"), hasta la de las comedias amorosas que ya son clásicos ("While you were Sleeping", "Notting Hill, "4 Weddings and a Funeral"). Es curioso, pero Working Title, productora inglesa, se llevaría la palma en este género con modificaciones transgesoras de la fórmula, pues aparte de Notting Hill y 4 Weddings, también traería "Bridget Jones's Diary", "About a Boy", "High Fidelity", o el considerado culmen del amor, "Love Actually". En cualquier caso, el patrón que se repite es Hugh Grant, que sacaría dinero de sobra para la universidad de sus hijos, que en aquella época ni se planteaba en tener...



- A partir de esa época la inundación de obras de este tipo es enorme, y la corona de "Novia de América" pasa de Meg Ryan a Sandra Bullock, Jennifer López, Katherine Heigl, Kate Hudson o la siempre permanente Julia Roberts. La calidad de las obras "rosas", casi chick-lit en movimiento, va decayendo, y las películas se vuelven más repetidas, copias unas de otras con poco que aportar, salvo excepciones, que para mi gusto pueden ser "Two Weeks Notice", "Music and Lyrics", "27 dresses" o "Austenland" (que se burla, de forma muy inocente, de los fans de este género, y en especial de las de Jane Austen). Todas las que cito, provocan una sensación de felicidad al terminar su visionado, incluso si sus protagonistas no son perfectas, algo también que se perpetúa en este género y que provoca la complicidad con el público, siempre y cuando, no lleguen al extremo de cargante.





- Y en los últimos años, llenos de remakes y superhéroes,  las comedias románticas se han vuelto  o bien enrevesadas con finales dignos de drama, o de  humor más básico o de trazo gordo, algo zafias y soeces, hasta casi desaparecer en la cartelera actual. Eso no me hace olvidar excepciones como la agridulce "Eternal Sunshine of a Spotless Mind" o la muy despidada "Crueldad Intolerable", pero ahora que caigo, ¡ya tienen más de 10 años!, así que espero que me contradigáis en los comentarios, y me pongáis que hay comedias románticas inspiradas e inteligentes de última generación.
¡No hay que perder la esperanza!




Espero que esta entrada os haya gustado y recordad: es un nuevo año y exigimos un final feliz y una comedia romántica en nuestras vidas.

Carmen Romero

viernes, 15 de diciembre de 2017

Laura

“Nunca olvidaré aquel fin de semana en el que murió Laura…”
(Waldo Lydecker)

En 1946 Francia aún sufría  las terribles heridas causadas por la Segunda Guerra Mundial. Eran tiempos de racionamiento, depuraciones, duelo por los muertos y por las ilusiones perdidas…  Era una época en la que poder disfrutar de algún momento de evasión de la cruda realidad resultaba especialmente necesario; sobre todo si esa evasión se conseguía a través de unas películas tan magníficas como lo eran algunas de las que, llegadas desde Estados Unidos, se estrenaron en Francia durante aquel verano: El halcón maltés (1941), de John Huston,  Laura (1944), de Otto Preminger, Historia de un detective (1944), de Edward Dmytryk; Perdición (1944), de Billy Wilder; La mujer del Cuadro (1944), de Fritz Lang


Estas películas tenían unas características comunes que permitieron a la crítica francesa acuñar un nuevo término, “film noir”, para referirse a ellas. En todas se aglutinaban elementos de otros géneros, especialmente del policiaco de los años 30 y del melodrama, macerados en una cierta ambigüedad moral y un marcado pesimismo existencial que casaban muy bien con el espíritu de postguerra. Con una conjunción de la estética expresionista de origen alemán y del realismo del cine norteamericano, se retrataban las pulsiones más oscuras del ser humano, tanto como individuo como en sociedad, en unas atmósferas densas y peculiares que se convertirían en  impronta del género negro.


Todas las películas mencionadas son grandes hitos del género, pero quizá la que haya alcanzado mayor carácter mítico sea Laura, porque es la que mejor combina melodrama, intriga y sugestión. Esas características, junto con la intensidad de su fotografía en blanco y negro, la utilización del flash-back y de la voz de un narrador implicado en la trama,  la magia de su música y la utilización de diversos puntos de vista en la investigación del crimen, sentaron muchos de los principios del cine negro.

Pero Laura es, sobre todo, la historia de dos obsesiones por una misma mujer; una mujer, que, fluctuando entre el sueño y la realidad, se convierte en una nueva versión, mucho más sugerente, de la femme fatale del género negro.

La trama de la película parte del hallazgo del cadáver desfigurado de una mujer asesinada en el apartamento de Laura Hunt, una exitosa creativa publicitaria. Lógicamente, se piensa que se trata de la  propia Laura. El teniente de la policía Mark McPherson (Dana Andrews) se encarga de la investigación y la centra en el círculo íntimo de Laura: su gran amigo y mentor, el corrosivo escritor Waldo Lydecker (Clifton Webbs), su prometido, el playboy Shelby Carpenter (Vicent Price), y su tía, la sra. Treadwell (Judith Anderson, la inolvidable señora Danvers de Rebeca). Las sospechas sobre cada uno de ellos van sucediéndose según avanza la historia, con una gran sorpresa en mitad de la película (¿sueño o realidad?) y un vibrante desenlace.

A través de los testimonios de todos ellos, y de sus diferentes puntos de vista, McPherson va recreando las últimas horas de vida de Laura, a la vez que va quedando subyugado tanto por la personalidad de la difunta como por su gran belleza, plasmada en el omnipresente retrato de la joven asesinada. Precisamente, ese retrato se convierte en una especie de fetiche sobre el que gira la obsesión de McPherson por Laura.


El rodaje de Laura ha pasado a la historia cinematográfica como uno de los más conflictivos que se recuerden. La película fue, inicialmente, pensada en la Fox como un producto de serie B que iba a ser dirigido  por un director prácticamente desconocido, el austriaco Otto Preminger. Esa era la situación, cuando el poderoso jefe de la Fox, Darryl Z. Zanuck, intervino para ascender la película a la categoría A, relegando a Preminger, con quien tenía una historia previa de enfrentamientos, a funciones de producción y encargando la dirección a  Rouben Mamoulian, tras haberse negado Walter Lang y Lewis Milestone a ocupar el puesto.


Tampoco aceptaron el papel protagonista las hermosas Jennifer Jones y Hedy Lamarr. Por ello, recayó en la jovencísima (23 años), y también muy hermosa, Gene Tierney.

Incluso el papel de Waldo Lydecker no estuvo adjudicado a Clifton Webb hasta el último momento, puesto que Zanuck no quería, inicialmente, dárselo. Afortunadamente, Preminger se impuso; Webb obtuvo  el papel y realizó una interpretación tan buena de Waldo Lydecker que esa fue una de las bazas decisivas del éxito de la película. Su rostro anguloso, sus gestos elegantes, fueron perfectos para definir la personalidad del ficticio escritor que decía sobre sí mismo: “Escribo con una pluma de ganso que mojo en veneno”. Con este papel, Webb relanzó su carrera y obtuvo una nominación al Óscar como mejor actor de reparto.


Ya iniciado el rodaje, Zanuck, descontento con  Mamoulian, prescindió de él y volvió a encargar la dirección a Otto Preminger, que lo primero que hizo fue echar al director de fotografía y sustituirle por Joseph La Shelle. Ese, quizás, fue el mayor acierto de Preminger, puesto que la fotografía en blanco y negro de La Shelle (premiada con el único Óscar que obtuvo la cinta) fue esencial para crear la atmósfera de sugestión, misterio e irrealidad que recorre la película.


Preminger  también contrató a nuevos guionistas y encomendó la música a David Raskin, que compuso el pegadizo y sugerente tema central de la película. Otra de las decisiones inmediatas del director austriaco fue sustituir el cuadro de Laura, que había pintado Azadia Wewman, esposa de Mamoulian, por una fotografía de Gene Tierney pintada con ceras para simular un retrato al óleo.

Tras el inmenso éxito de Laura,  Mamoulian afirmó que, aunque Preminger aseguraba que había desechado todo el material anterior, su concepción de la película seguía siendo la que vertebraba la película. No se puede saber cuánta verdad pueda haber en esa afirmación;  lo único cierto es que todas las decisiones, las muchas modificaciones y cambios que se produjeron desde que se inició el proyecto, confluyeron en el magnífico resultado final.


Y también es cierto el que a Preminger se le debe otro de los grandes hitos del género negro: Cara de Ángel (1952); eso y su carrera posterior como director avalan su talento: Carmen, El hombre del brazo de oro, Buenos días tristeza, Anatomía de un asesinato, El cardenal, Éxodo (con la que Preminger rompió, como ya había hecho Michael Douglas, “la lista negra”, al incluir al proscrito guionista Dalton Trumbo en los créditos), Tempestad sobre Washington (en la que Charles Laughton realizó su última gran interpretación)… son pruebas incontestables de su valía como director.



Otto Preminger, uno de esos grandes directores cinematográficos de origen judío que encontraron refugio en Estados Unidos al huir de los nazis (como Lang o Wilder, por ejemplo), se caracterizó por su tiránico carácter durante los rodajes (quizás no fue casual que, como actor, se especializara en papeles de militares germánicos). En el caso de Laura, además de los problemas con Zanuck,  tuvo fuertes enfrentamientos con Vera Caspary, la autora de la novela original.


Caspary, también de origen judío, había logrado el éxito más importante de su carrera con la publicación, en 1942, y posterior adaptación al teatro, de Laura. Feminista por convicción, la escritora plasmó en la novela sus ideas de emancipación femenina; así la protagonista es una profesional de mucho éxito que, aunque ha recibido una ayuda decisiva de Lydecker en el inicio de su carrera, ha triunfado gracias a su propio talento.
Es también muy interesante observar cómo la relación de Laura con su prometido, el atractivo pero frívolo y amoral Shelby Carpenter es una especie de reflejo invertido de comportamientos tradicionalmente masculinos: la muy competente e inteligente Laura tiene una relación sentimental con el que también es su subordinado en el trabajo (empleo que ella le ha conseguido), un hombre sin más cualidades que su simpatía y atractivo físico (“Una belleza masculina en apuros”, tal y como le define Waldo con su habitual sarcasmo); un hombre al que Laura, en la mejor tradición del hombre poderoso con la mujer conquistada, hace regalos absurdamente caros (una pitillera de oro que se convierte en otro de los objetos claves de la trama). Ya se lo dice Waldo a Laura: “… tienes una trágica debilidad: para ti un hombre es un cuerpo bien constituido y fuerte y siempre sales dañada”. ¿No es esa una debilidad tradicional de muchos hombres que ocupan posiciones de poder? Lo peculiar, en aquella época, era que Caspary hiciese a Laura participe de esa actitud.


Curiosamente, aunque la cinta es fiel en lo esencial a la novela, Caspary, que sería ella misma una guionista de éxito, no se sintió satisfecha con el resultado de la película.
En cuanto a los protagonistas, Gene Tierney y Dana Andrews,  Laura significó para los dos el espaldarazo definitivo en sus carreras. Tras esta película, ambos gozaron durante unos años del estrellato conseguido. Gene tuvo papeles memorables como el de la perversa Ellen de Que el cielo la juzgue o el fantasmalmente romántico de la Sra. Muir; por su parte, Dana participó en una de las más grandes películas de la época: Los mejores años de nuestra vida (1946), de William Wyler. Y Preminger volvería a contar varias veces con ellos, juntos (Al borde del peligro, otra intriga criminal, de 1950) o por separado  (Andrews en ¿Ángel o diablo? (1945) y Entre el amor y el pecado (1947), y Tierney en Vorágine (1949).

Pero ambos, cada uno a su manera, estaban atormentados por terribles demonios personales que hicieron que, a partir de la década de los 50, sus carreras iniciaran un prematuro declive. Dana Andrews era alcohólico. Gene Tierney sufría serios problemas depresivos provocados, al parecer, por el nacimiento de una hija nacida con graves deficiencias físicas y mentales debido a que una admiradora contagió la rubeola a la actriz cuando estaba embarazada de la niña. La desgraciada historia de Gene  inspiró la trama de una de las novelas de Agatha Christie, El espejo se rajó de lado a lado (1962).


Sin embargo, en el mejor momento de su carrera, Tierney y Andrews formaron una pareja esplendorosa en una de las más bellas y míticas películas que el género negro nos ha dejado: Laura,  quizás la que mejor conjuga misterio y glamur, romanticismo y obsesión, sueño y realidad.

Yolanda Noir